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El Librero


EL LIBRERO.

CopyLeft explicado a los niños

El copyleft explicado a los niños
Para desmontar algunos equívocos

por Wu Ming,
Il Mucchio selvaggio, número 526,
25 de Marzo de 2003
Traducción de José Luis Aznarte M.

"Pero... Si cualquiera puede copiar vuestros libros y pasar sin comprarlos, ¿de qué coméis vosotros?" Esta pregunta nos es hecha a menudo, la mayor parte de las veces seguida de la observación siguiente: " El copyright es necesario, ¡hace falta proteger a los autores!"
Este género de afirmaciones revela cuánto humo y cuánta arena ha conseguido arrojar la cultura dominante (basada en el principio de propiedad) y la industria del entretenimiento a los ojos del público. En los medios y en nuestras mentes se perpetúa la ideología confusionista en materia de derechos de autor y propiedad intelectual, pese a que el renacer de los movimientos y la transformación en curso la estén poniendo en crisis. Sólo a parásitos y gorrones conviene hacer creer que "copyright" y "derecho de autor" son la misma cosa, o que exista la contraposición entre "derecho de autor" y "piratería". No es así.Los libros del colectivo Wu Ming son publicados bajo la siguiente nota: "Está permitida la reproducción total o parcial de esta obra y su difusión telemática siempre y cuando sea para uso personal de los lectores y no con fines comerciales". Esta nota está basada en el concepto de "copyleft", inventado en los años ochenta por el "movimiento por el software libre" de Richard Stallman y compañía, y está siendo aplicado en muchos sectores de la comunicación y la creatividad, de la divulgación científica y de las artes.
"Copyleft" (un denso juego de palabras intraducible) es una filosofía que se traduce en diversos tipos de licencias comerciales, la primera de las cuales fue la GPL [GNU Public License] del software libre, nacida para tutelar a éste último e impedir que nadie (por ejemplo Microsoft) se apropie y privatice los resultados del trabajo de comunidades libres de usuarios y programadores. Para quien no lo sepa, el software libre se caracteriza por tener el "código abierto", lo que lo hace potencialmente controlable, modificable, mejorable y copiable por los usuario.
Si el software libre hubiera sido simplemente de dominio público, antes o después hubiera caído bajo el control de los buitres de la industria. La solución fue revertir el copyright como si de un calcetín se tratase, haciéndo que pasase de ser un obstáculo a la libre reproducción a ser la garantía suprema de ésta última. En palabras llanas, si yo pongo copyright sobre mi obra, yo soy su propietario, y éste hecho me otorga poderes suficientes para decir que con dicha obra tú puedes hacer lo que te plazca. Puedes copiarla, difundirla, modificarla etc. Lo que no te está permitido hacer es prohibir que otro haga lo mismo, es decir, no puedes apropiarte de ella e impedir su libre circulación: no puedes poner copyright sobre ella, porque ya hay uno puesto y me pertenece, y además si lo haces te buscas la ruina y te las ves conmigo.
En resumen, un ciudadano normal, que no tiene dinero para comprar un libro de Wu Ming, o que no quiere comprarlo encuadernado, puede tranquilamente fotocopiarlo, escanearlo usando OCR o -solución mucho más cómoda- descargarlo gratis de nuestro sitio web www.wumingfoundation.com. Esta reproducción no es con ánimo de lucro, y por tanto está perfectamente autorizada por nosotros. Ahora bien, si un editor extranjero quiere hacerlo traducir y comercializarlo en su país, o si un productor cinematográfico quiere trasladarlo a la gran pantalla, eso es una reproducción con ánimo de lucro, y por tanto estos señores deberán ponerse en contacto con nosotros y pagarnos una cantidad, porque es justo que nos "lucremos" nosotros también, ya que el libro lo hemos escrito nosotros.
Volviendo a la pregunta inicial: ¿no estamos perdiendo dinero?
La respuesta es simplemente no. Cada vez más experiencias editoriales demuestran que la lógica "copia pirata = copia no vendida" no tiene nada de lógica. Si no fuera así, no se comprendería el hecho de que nuestra novela Q, descargable gratuitamente desde hace tres años, haya llegado a la duodécima edición y haya superado las doscientas mil copias vendidas. En realidad, en el ámbito editorial, cuanto más circula una obra, más vende. Otros ejemplos de ésto vienen incluso de un país obsesionado con la propiedad intelectual como es EEUUA, y han sido descritos con cristalina precisión por mi colega Wu Ming 2 en un artículo que puede leerse aquí:
Incluso sin incomodar al Massachussetts Institute of Technology, basta con explicar lo que está pasando con nuestros libros. Un usuario X se conecta a nuestro sitio y descarga, digamos, 54. Si lo hace desde el trabajo o la universidad y lo imprime allí, no se gasta un duro. X lo lee, y le gusta. Le gusta de tal manera que decide regalarlo, y por supuesto no puede presentarse en la fiesta de cumpleaños con un tocho de folios A4. Por tanto, se encamina a la librería y lo compra. Una copia "pirateada" = una copia vendida. Hay quien ha descargado nuestro libro y, a continuación de leerlo, lo ha regalado seis o siete veces. Una copia "pirateada" = varias copias vendidas. Incluso aquellos que no tienen dinero para regalos comentan a otros que han leído el libro y que les ha gustado, con lo que tarde o temprano alguien lo comprará o seguirá el proceso anteriormente descrito (descarga-lectura-compra-regalo). Si hay alguien a quien el libro no le gusta, por lo menos no se habrá gastado ni un céntimo.De este modo, como sucede con el software libre y con el Open Source, se reconcilia la exigencia de una justa recompensa por el trabajo realizado por un autor (o más precisamente por un trabajador del saber) con la salvaguarda de la reproducibilidad de la obra (es decir, de su uso social). Se exalta el derecho de autor reprimiendo al copyright, en la cara de los que creen que son la misma cosa.
Si la mayoría de las editoriales no se han percatado todavía de esta realidad y son conservadoras en materia de copyright es por cuestiones más ideológicas que mercantiles, aunque creemos que no tardarán en abrir sus ojos. El mercado editorial no está en riesgo de extinción como la industria discográfica: son distintas las lógicas, son distintos los soportes, son distintos los circuitos, la forma de consumo también es diferente, y, sobre todo, el mercado editorial no ha perdido todavía la cabeza, no ha reaccionado con redadas en masa, denuncias y procesos a la gran revolución tecnológica que "democratiza" el acceso a los medios de reproducción. Hace unos cuantos años, una grabadora de CDs estaba disponible únicamente para un estudio de grabación, mientras que hoy la tenemos en casa, en nuestro ordenador personal. Por no hablar del peer-to-peer etc. Esto es un cambio irreversible, frente al cual toda la legislación sobre propiedad intelectual se convierte en obsoleta, se queda en estado de putrefacción.
Cuando se inventó el copyright, hace tres siglos, no existía ninguna posibilidad de "copia privada" o de "reproducción sin ánimo de lucro", ya que sólo un editor tenía acceso a la maquinaria tipográfica. Los demás estaban obligados a renunciar al libro si no podían comprarlo. El copyright no era percibido como anti-social, era el arma de un empresario contra otro, no de un empresario contra el público. Hoy la situación ha cambiado drásticamente, el público ya no está obligado a comprar, tiene acceso a la maquinaria (computadores, fotocopiadoras, ...) y el copyright es un arma que dispara contra la multitud.Quedan muchas cosas que decir, y debemos volver a lo básico: partimos del reconocimiento de la génesis social del saber. Nadie tiene ideas que no hayan sido directa o indirectamente influenciadas por las relaciones sociales que mantiene en las comunidades de las que forma parte, y si la génesis es social, el uso debe permanecer social a su vez. Pero esto es otra larga historia. Espero haberme explicado bien.
*

El conocimiento para el desarrollo endógeno I

El conocimiento para el desarrollo endógeno I

El conocimiento humano es un factor esencial en la producción de valor y riquezas. Ese conocimiento y la materialización de las ideas han sido el motor de las sociedades. Es este bien intangible lo que le da valor agregado a la casi totalidad de los bienes y servicios que utilizamos. Con el avance de la ciencia y la tecnología cada vez más la materia se sobrecarga de información y las cosas se vuelven acumuladoras de conocimiento, por ello se desarrolla hoy día, una seria discusión sobre como debe ser usado el conocimiento.
El Derecho a la Propiedad Intelectual (derecho propietario sobre el conocimiento) es reconocido en la Declaración de los Derechos Humanos, basándose en dos principios que interactúan creando un equilibrio: a) el derecho que toda persona tiene de tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten; y b) el derecho de toda persona a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Sin embargo, en la medida en que el conocimiento se convierte en la piedra nodal de la producción de la riqueza, los países del llamado primer mundo han desarrollado una agresiva estrategia global que tiene como objeto que el conocimiento se quede en el primer mundo. Para ello se ha introducido el tema de la «Propiedad Intelectual» en múltiples foros internacionales (OMC, OMPI, FAO, CDB, etc.), desarrollándose una legislación que fortalece los mecanismos de protección de los intereses del productor del conocimiento occidental, la expropiación de conocimientos de pueblos indígenas y la concesión de derechos de propiedad industrial de forma global, menoscabándose el derecho de la sociedad a acceder a los bienes y servicios culturales, artísticos y científicos.
Phillip Weber, subdirector de Science for Global Responsibility (SGR), expone que «La nueva negociación relacionada con el régimen de propiedad intelectual en las naciones industrializadas se ha convertido en una privatización de conocimientos sin precedentes incluyendo la biopiratería de los conocimientos indígenas y de los recursos a escala global. Este régimen está siendo impuesto al resto de los países a través de la Organización Mundial de Comercio como parte de una constante conducción a la economía globalizada».
Phillip Webber junto a Eva Novotny de Scientists for Global Responsibility, Mae-Wan Ho del Institute of Science in Society y E.E. Daniels de Science for Peace han realizado un interesante papel de trabajo llamado Hacia una Convención del Conocimiento, que han circulado a fin de propiciar una discusión acerca de cómo la ciencia y el conocimiento deben ser desarrollados y usados. En él, los autores exponen:
El conocimiento no debe ser usado para destruir, oprimir o con fines militares agresivos. Los científicos deben tener la responsabilidad moral por sus investigaciones, desistir de las mismas cuando sean dañinas o vayan a servir para destruir, oprimir o tengan una finalidad militar agresiva. El conocimiento pertenece a la comunidad y no puede adueñarse nadie de forma privada. Rechazamos toda la privatización del conocimiento. Rechazamos las patentes sobre los organismos vivos y sus partes, así como las patentes basadas en el robo del conocimiento indígena. Rechazamos las patentes sobre las medicinas esenciales. El conocimiento es diverso, inclusivo y plural. Ningún sistema de conocimiento debe predominar sobre los otros. Los sistemas de conocimiento indígena deben ser protegidos y permitir que estos prosperen de forma natural. Las interrelaciones entre los diferentes patrones de los sistemas de conocimiento y sus prácticas deben ser promovidas en la búsqueda de lograr la sustentabilidad y la equidad. El conocimiento nos debe habilitar a nosotros para vivir de una manera sustentable con la naturaleza. El conocimiento debe ser abierto y accesible para todos. Debe ser verdadero y seguro. Los desacuerdos deben ser ampliamente debatidos en términos que la gente pueda comprender. La gente debe ser consultada y sus decisiones deben ser aceptadas cuando se tengan que tomar decisiones relativas a la introducción de nuevas tecnologías en la comunidad. El conocimiento debe servir al interés público y no a la agenda de las corporaciones. Debe ser independiente de los intereses comerciales y del control gubernamental. Los fondos públicos deben ser dirigidos principalmente hacía investigaciones que beneficien a la sociedad entera. El conocimiento debe hacer al mundo equitativo y mejorar la calidad de vida de todos sus habitantes. Debe dirigirse a las necesidades físicas, así como a las emocionales y espirituales. Su primer propósito debe ser no dañar a los seres humanos y a las otras especies. Debe respetar los derechos y la dignidad humana. [1]
Es necesario que la Revolución Bolivariana haga una seria reflexión sobre el valor del conocimiento, los planteamientos ideológicos que se insertan en las normativas de propiedad intelectual y sobre las consecuencias de la geopolítica del conocimiento como instrumento de poder para mantener el orden mundial existente.
Catherine Walsh nos aporta una interesantísima reflexión en su ensayo Geopolíticas del conocimiento, interculturalidad y descolonialización: "El conocimiento funciona como la economía: está organizado mediante centros de poder y regiones subordinadas -los centros del capital económico también son los centros del capital intelectual. Por eso, y todavía, la producción intelectual en América Latina y peor en el Ecuador, tiene poco peso en el mundo. Pero hay un problema adicional. Y eso es la manera que el discurso de la modernidad creó la ilusión de que el conocimiento es abstracto, des-incorporado y des-localizado, haciéndonos pensar que el conocimiento es algo universal, que no tiene casa o cuerpo, ni tampoco género o color. Es este mismo discurso de la modernidad que también crea la necesidad, desde todas las regiones del planeta, a «subir» a la epistemología de la modernidad; es decir, a cercarnos desde América Latina al modelo eurocéntrico como el único válido del progreso en el campo del saber. Jean Franco usa la metáfora del cuerpo para explicar esta relación colonial e imperial - la cabeza que piensa está en el norte, mientras que el cuerpo que actúa (y que ejerce las funciones biológicas-corporales) está en el sur." [2]
Se desprecia de tal forma el conocimiento producido por nuestros pueblos, que es política de las oficinas de propiedad industrial de casi todos los países del mundo conceder patentes sobre el conocimiento tradicional indígena (expresado en lenguaje oral, símbolos, expresiones religiosas, etc.), una vez que éste ha sido transformado en conocimiento occidental codificado en métodos, formulas químicas o lenguaje escrito. No se reconoce el valor de innovación que las comunidades han acumulado durante milenios sino la "altura inventiva" del científico que "descubre un conocimiento salvaje" y lo convierte en un valioso recurso susceptible de ser comprendido en occidente para luego ser industrializado y/o comercializado.
Pensar geopolíticamente sobre el conocimiento, es reflexionar sobre la creación, la fijación, la conservación, el uso, los abusos, la reproducción, la difusión, la apropiación y el régimen de propiedad sobre nuestro conocimiento y del conocimiento ajeno, en diseñar estrategias traducidas en políticas y normativas que nos permitan aprovechar sustentablemente nuestra diversidad cultural y biológica en beneficio de nuestro pueblo y de la humanidad.
Pareciese que hay una única formula de administración del conocimiento, expresada en la normativa mundial de propiedad intelectual, sin embargo, el ser humano busca las maneras de seguir compartiendo su conocimiento, es así como vale la pena hablar de uno de los variados modelos de uso del conocimiento que ha aportado maravillas a la humanidad, a saber:
El conocimiento de software libre
Es un modelo que garantiza el derecho a compartir información y a la innovación constante y colectiva del conocimiento. Pedro de las Heras Quiros y Jesús M. González Barhona en un artículo denominado .Y la información será libre... ¿o no?, nos relatan el origen del software libre: "Hasta los finales de los años sesenta el software era libre. El código fuente de los programas se distribuía sin trabas entre los compradores de ordenadores como parte del servicio que recibían, para que los utilizasen libremente y sin coste adicional. En esa época, en las universidades fluía el código fuente de manera natural. Al principio de los setenta, el panorama cambió drásticamente.
La venta de software sin fuentes y sin permiso de redistribución ha marcado los últimos treinta años, situando entre las primeras del mundo por capitalización a empresas cuya fuente de ingresos casi exclusiva depende de la venta de software propietario... el sector de las industrias de la información ha tratado de impedir con éxito, el flujo libre de información con el argumento de que de esa forma la sociedad dispondrá de más y mejor información. Por otro lado, cada vez son más las voces que reclaman una revisión de la legislación sobre patentes y derechos de copia. En el sector informático, la situación está cambiando gracias al software libre". [3]
La Free Software Foundation establece cuatro características definitorias del software libre: 1) libertad de usar el programa con cualquier propósito, sin necesidad de comunicárselo al desarrollador; 2) libertad de estudiar como funciona el programa y de adaptarlo a las necesidades (acceso al código fuente del software), 3) la libertad de copiar gratuitamente, distribuir copias, incluso de venderlas, y 4) la libertad de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras a los demás.
En éste modelo, cuando alguien copia, ayuda que el modelo funcione mejor porque mayor número de usuarios supone convertirse en un standard de referencia y un mayor mercado. El que el modelo sea libre no significa que sea «No Comercial», no se paga por el acceso al conocimiento, sino por servicios asociados a su uso.
Existen además otros maravillosos ejemplos de uso libre del conocimiento: Publicación del genoma humano, publicación de la secuenciación genómica del arroz, netscape, copyleft y todo el inmenso tesoro del conocimiento ancestral de la humanidad (chino, indú, indígena, etc.). La guerra planteada entre estas dos fuerzas contrapuestas: Conocimiento Propietario vs. Conocimiento Libre, determinará en muy buena parte el futuro de la humanidad. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece en su artículo 110, los lineamientos fundamentales de la estrategia nacional relativa al conocimiento, al establecer el reconocimiento del interés público del conocimiento y su importancia fundamental para el desarrollo económico, social y político del país, así como para la seguridad y soberanía nacional.
Tenemos ahora que desarrollar una estrategia que nos permita defendernos de la apropiación de conocimientos colectivos, que propicie la investigación, que proteja a los autores y a los innovadores, que permita el acceso a la cultura universal, que haga realidad la anhelada transferencia tecnológica, que fortalezca a nuestros emprendedores y que nos permita compartir las ideas como hermanos.
Rafael Miranda Pérez, del Centro de Estudios sobre las revoluciones en México, reflexiona: "El conocimiento nos permite orientar con claridad nuestra actividad transformadora, definir hacía donde queremos ir y como hacerlo. Nos libera de la camisa de fuerza que es para el pensamiento la propaganda neoliberal, permitiéndonos interpretar de forma diversa la realidad y concebir distintas propuestas de convivencia humana. El mejor amigo de la utopía es el saber, los sueños se realizan despertando". [4]
En materia de administración del conocimiento humano, quizá como ninguna otra es pertinente la frase del gran maestro Samuel Robinson: O inventamos o erramos.
Isabel Delgado Abogada, cineasta. Investigadora de propiedad intelectual y pueblos indígenas Ver los artículos de Isabel Delgado
[1] Mae Wan Ho, Eva Novotny, Phillip Weber. Hacia una Convención del Conocimiento. Traducción Leonardo Manzo
[2] Catherine Walsh. Geopolíticas del conocimiento, interculturalidad y descolonialización. Boletín ICCI-ARY Rimay, Año 6, No. 60, Marzo del 2004
[3] Pedro de las Heras y Jesús M. Gonzalez Barahona. Y la información será libre ¿o no? Universidad Rey Juan Carlos. Compillación de ensayos sobre software libre
[4] Rafael Miranda Pérez. Investigador del Centro de Estudios sobre las revoluciones en México

El ALC, la propiedad intelectual y el acceso a los recursos genéticos

El ALC, la propiedad intelectual y el acceso a los recursos genéticos


Con la firma del Acuerdo sobre los derechos de propiedad intelectual (Adpic), Ecuador adquirió la obligación de reformar su legislación doméstica sobre propiedad intelectual; como resultado de este proceso, el Ecuador cuenta con uno de los estándares más fuertes de patentamiento de materia viva. En otras palabras, el Ecuador reconoce derechos monopólicos sobre la vida a través de las patentes de invención y a través de los derechos del obtentor de variedades vegetales.
por Lucía Gallardo.
Con la firma del Acuerdo sobre los derechos de propiedad intelectual (Adpic), Ecuador adquirió la obligación de reformar su legislación doméstica sobre propiedad intelectual; como resultado de este proceso, el Ecuador cuenta con uno de los estándares más fuertes de patentamiento de materia viva. En otras palabras, el Ecuador reconoce derechos monopólicos sobre la vida a través de las patentes de invención y a través de los derechos del obtentor de variedades vegetales (régimen muy similar al de las patentes, pero aplicado sobre semillas).

A pesar de lo anterior, Estados Unidos continúa utilizando una serie de presiones económicas y chantajes políticos para que los países latinoamericanos comiencen negociaciones de carácter bilateral para firmar acuerdos de libre comercio. Lo hicieron con Centroamérica y Chile ­con resultados poco alentadores- y, el 18 de mayo comenzaron las negociaciones oficiales con Perú, Colombia y Ecuador.

El ALC entre Estados Unidos y el Ecuador establece como condición previa a las negociación oficial, el cumplimiento por parte del Ecuador de ciertas condiciones en materia de patentes. Estas condiciones tienen como fin inmediato garantizar los derechos de los inversionistas estadounidenses en el Ecuador, representados en la industria petrolera, de telecomunicaciones, energética y farmacéutica especialmente. Aunque parezca inadmisible que las políticas regionales respondan a intereses monopólicos transnacionales, la realidad es que varios grupos de poder, como por ejemplo: Pharma (asociación privada que agrupa a las 10 transnacionales farmacéuticas más importantes del mundo y que ocupan el 50% del mercado) presionan de manera directa sobre la política comercial de los Estados Unidos.

Entre los asuntos que Estados Unidos exige que el Ecuador resuelva antes de iniciar las negociaciones bilaterales, se encuentran temas relativos a la propiedad intelectual; especialmente la protección de la información no divulgada: «en áreas como la protección de patentes y la protección de información no divulgada, tratar que los países andinos apliquen niveles de protección y prácticas más acordes con las leyes y prácticas de EE.UU., influyendo una flexibilidad adecuada».

Cómo todos sabemos, las normas relativas a la propiedad intelectual en los Estados Unidos no sólo que son flexibles, sino que son ridículas. No promueven la innovación como muchos suponen, sino la consolidación y el fortalecimiento de los monopolios corporativos. No están diseñadas para garantizar el acceso a la investigación, sino que promueven verdaderos negocios biotecnológicos de comercialización de la vida. No garantizan la función social de la propiedad, sino que establecen restricciones al ejercicio de los derechos a la salud y la alimentación.

La protección de la información no divulgada por un período de cinco años, tal como lo propone Estados Unidos, significa que aún después de vencerse una patente, es decir, después de 20 años, los productores de medicamentos genéricos, no podrán acceder a los estudios de prueba del medicamento por cinco años adicionales, lo que significa que los medicamentos genéricos sólo podrán existir después de 25 o más años.

Todo lo anterior sin contar con que actualmente, la vida media de las patentes se ha duplicado casi en un 50% por la comercialización de productos farmacéuticos, conocidos como «siempre nuevo». Estos productos consisten en el patentamiento de nuevos usos de productos patentados, cuya patente está a punto de expirar. Este nuevo uso, no implica nivel inventivo o sea no resuelve ningún problema técnico, a pesar de lo cual, se otorga una nueva patente, por 20 años más, sobre una presentación diferente del medicamento anterior. Ejemplos de este tipo de patentes existen decenas; para citar unos pocos están: Paxil XR (nueva presentación de Paxil, para la depresión) o Augmentine XG (nueva presentación de Augmentin, para infecciones respiratorias), ambos medicamentos comercializados por la transnacional GlaxoSmithKline. Junto a lo anterior, la Embajada de los Estados Unidos en Ecuador ha señalado públicamente la necesidad de que el Congreso Nacional apruebe el actual Proyecto de Ley de Biodiversidad, que se encuentra listo para segundo debate.

En términos generales, el proyecto de Ley de Biodiversidad crea las condiciones jurídicas para que la biodiversidad ecuatoriana entre en el comercio mundial a través de su valoración económica como bienes y servicios.

La aprobación de la Ley de Biodiversidad ha recibido un importante impulso y lobby de las grandes ONGs de conservación socias de Transnational Conservacy (TNC) y Usaid (4). Estas mismas ONGs estarían potencialmente interesadas en contar con un marco de acceso a recursos genéticos que responda a los intereses privados de varias empresas bioprospectoras. Sí, el Ministerio de Ambiente ha montando en los meses anteriores una serie de reuniones regionales (Cuenca, Tena, Esmeraldas), a través de las cuales, ha intentado validar la reglamentación a la Decisión Andina 391 relativa al Acceso a los Recursos Genéticos («La Decisión», en adelante).

«La Decisión», desde sus inicios, ha facilitado el acceso a los recursos genéticos, pretendiendo legitimar las actividades de biopiratería. Sin embargo, no podemos pasar por alto que «La Decisión» reconoce los derechos de los pueblos indígenas sobre sus conocimientos, innovaciones y prácticas, otorgándoles el derecho a decidir sobre el acceso o no a los mismos (art. 7 Decisión Andina 391). «La Decisión», por otra parte, reconoce los derechos de soberanía del Estado sobre los recursos que son inalienables, imprescriptibles e inembargables y establece una serie de limitaciones al acceso a los recursos genéticos (art. 45 de la Decisión Andina 391).

Actualmente, la intención del Ministerio del Ambiente es debilitar aún más, los ya flexibles mecanismos de acceso a los recursos genéticos y dejar en completa indefensión a los pueblos y comunidades locales frente a sus conocimientos, innovaciones y prácticas tradicionales. Mientras esto sucede, nuestros recursos genéticos fluirán con mínimas normas hacia los países del Norte, circularán libremente en Internet, se pondrán en venta en boutiques biotecnológicas o servirán para la manipulación de la materia viva, incluso para fines militares. No existe ninguna norma que impida lo anterior, no existe capacidad técnica del país para regular sobre este tema y lo más grave, no existe voluntad política para que se respeten los derechos de nuestro país sobre sus recursos genéticos.

Las transnacionales de la conservación están interesadas, junto a los gobiernos del Norte por la desregulación del acceso a los recursos genéticos, agenda que como hemos visto es eminentemente pro-estadounidense y dice más de los intereses económicos que identifican a estas ONGs con los gobiernos del Norte, que del ánimo de preservar para las futuras generaciones nuestros recursos y conocimientos. Para los países del Norte, el contar con normas flexibles de acceso a recursos genéticos o legislaciones suficientemente laxas, es fundamental para legitimar sus actividades de biopiratería.

Esto lo realizan a pesar de que los pueblos indígenas y comunidades campesinas han conservado y puesto a libre disponibilidad de la Humanidad sus conocimientos; sus innovaciones han contribuido decididamente con la salud y alimentación mundial, han permitido el libre uso e intercambio del conocimiento, han garantizado el acceso a los beneficios del saber. La contribución pasada, presente y futura de los pueblos indígenas y campesinos de todo el mundo es indiscutible para el futuro de todos los ciudadanos, a pesar de lo cual, el Norte y sus transnacionales biotecnológicas y de conservación, pretenden perpetuar la relación inequitativa entre acceso al conocimiento y privatización del mismo a través de las patentes.

Pero estas tendencias no son gratuitas, los Estados Unidos se apoya del poder político que en las últimas décadas han adquirido las transnacionales; toma forma a través de nuestros gobiernos incapaces de construir políticas alternativas; se sustenta en una sociedad civil pragmática y poco comprometida por el fortalecimiento de proceso locales diferentes y diferenciadores; de tal forma, que la imposición de un acuerdo comercial de carácter bilateral como el actual «Acuerdo de libre comercio» parece ser la carreta obligada de todos quienes han dejado de sentir como posible, lo impensable. Mientras esa sea nuestra actitud, la mercantilización de la vida y de toda forma de reproducción social, como la salud y la alimentación se debatirán en el círculo vicioso entre el capitalismo salvaje y las ganancias desmedidas de un puñado de transnacionales.

Lucía Gallardo
Periodista Ecuatoriana
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Propiedad intelectual es un derecho humano, no corporativo

8 de junio de 2005.

VENEZUELA Eduardo Samán



Propiedad intelectual es un derecho humano no corporativo

Eduardo Samán, Director del Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual (SAPI) explicó que el día de la Propiedad intelectual, que se celebra próximamente -el martes 26 de abril- tiene poco que ver con la lucha que se libra actualmente para llevar los derechos de autor a los creadores y creadoras y no a la multinacional. De hecho, explica que ése es el día de las transnacionales.

Por: María Isabel Cerón(*)

Eduardo Samán fue nombrado director del SAPI el 9 de abril de 2002, días antes del golpe de Estado en Venezuela. En medio de aquella tempestad se publicó en Gaceta Oficial el nombramiento, para finalmente superar la adversidad y trabajar por los derechos de los creadores y creadoras de Venezuela. Recuerda que aquel golpe fue dado por el cambio de la política petrolera y por las Leyes Habilitantes, entre las que se encontraba la Ley de Tierras y así Samán comienza a hilar su argumento sobre la importancia de una ley que proteja a los autores.
Comenta que la sociedad capitalista se basa en la propiedad privada y dentro de la propiedad privada está la propiedad inmobiliaria, que se trata de una lucha histórica por la tenencia de la tierra, por su relación directa con el poder. Sin embargo, señala que en la actualidad el valor de cambio que tienen los bienes y servicios no vienen dados por el valor material del que están hechos, sino por el conocimiento que está asociado a ellos.
"Un ejemplo sencillo es un celular", explica: "el valor del celular no está dado por la cantidad de cilicio, cobre o plástico que lo conforma; el valor está dado por la tecnología que está asociada a este objeto, por el conocimiento asociado al objeto material".
A partir de esto cambian los paradigmas y el conocimiento cobra un alto valor, y aparecen los bienes intangibles. Samán dice: "existen los bienes tangibles como la tierra; y están los bienes intangibles. La propiedad intelectual es la legislación que regula los bienes intangibles, ahí está la propiedad industrial y el derecho de autor".
El Director del SAPI da un sencillo ejemplo. Dice que cuando vemos que el logo de la Coca-Cola puede valer más que los bienes tangibles de la Coca-Cola, como sus edificios, sus camiones, sus botellas, se habla de bienes intangibles. También menciona a las empresas que existen en el ciberespacio: "Yahoo por ejemplo, se cotiza en la bolsa de valores a un precio mayor que una siderúrgica, como SIDOR. Seguramente Yahoo vale más que SIDOR y la Siderúrgica del Orinoco tiene más bienes materiales, tiene inmuebles, tiene materia", apunta.
Hay dos legislaciones sobre este tema en Venezuela, que son la Ley de Propiedad Industrial (1983) y la Ley sobre Derechos de Autor (1993); y ambas leyes están en discusión en la Asamblea. Eduardo Samán opina que es lógico que un anteproyecto sobre derechos de autor cause polémica, "es casi lo mismo que la Ley de Tierras, pero en el ámbito de lo intangible, es la propiedad sobre el conocimiento, sobre el conocimiento necesario para generar riquezas, conocimiento que da valor agregado", afirma.
Y recuerda que Estados Unidos como potencia tiene tres sectores que generan la mayor cantidad de divisas para el país, que son: el sector químico, farmacéutico y de biotecnología; el segundo factor es el del software; y el tercer sector es la industria del entretenimiento, el cine, la televisión, televisión por cable, industria fonográfica, videojuegos, etc. Esos tres factores están basados en la propiedad intelectual.
"Imaginemos lo importante que es para Estados Unidos promover tratados internacionales y legislación nacional a favor de esas corporaciones basadas en la propiedad intelectual; porque cada vez que se hacen reformas en los tratados internacionales, lo hacen en función de proteger a los titulares del derecho y en este caso los titulares, no son las personas naturales, los autores, los inventores, sino las corporaciones", señala el vocero del SAPI.

Anteproyecto para lo intangible
Sobre la reforma de la Ley de Derecho del Autor y la Autora, la intención primordial ha sido llevarla a discusión, "ni siquiera el Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual quiere que se apruebe el anteproyecto tal como está, queremos que se lleve a una discusión donde participen todos los sectores, no sólo los sectores convencionales, sino también los escritores que nunca tuvieron acceso a las editoriales, los intérpretes que nunca lograron contratos con los medios corporativos", señala Samán.
Dice que lo más importante del proyecto de Ley no se ha criticado, ni discutido aún, y es que esta Ley devolvería el derecho de autor a la persona natural, puesto que es un derecho humano consagrado en el artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Además de brindar a las personas la posibilidad -y el cumplimiento de sus derechos- de integrarse a la vida artística, cultural y a gozar de los avances científicos."Es un equilibrio entre el derecho social de los usuarios y el individual del autor. El derecho que tienen todas las personas, por ejemplo, de apreciar una obra de arte, o apreciar una canción, y a su vez el derecho que tiene el compositor y/o el intérprete de recibir una ganancia y una protección moral, de que sea nombrado, de que su obra no sea mutilada, cambiada", explica.
Las disqueras, las editoriales y las empresas cinematográficas poco a poco a través de los tratados internacionales sobre propiedad intelectual, han asumido derechos humanos, pues al tener derechos de autor, gozan de derechos humanos, que sólo deben ser para personas naturales.
Eduardo Samán dice: "La idea es retomar la esencia del derecho de autor, y es que éste vaya a la persona natural, a los compositores, los autores, los intérpretes, los artistas, ejecutantes. Y que las corporaciones salgan de la legislación, que ellos no gocen de un derecho humano como el derecho de autoría".
Y comenta que son incluidos los modelos; "aquellos que enseñan un producto deben ser considerados artistas, de acuerdo al proyecto de Ley; antes no, una modelo que hacía foto-pose no tenía crédito, el autor de la foto era el fotógrafo y la modelo como tal, no tenía derecho de autor, ni conexo. Esa imagen podía ser repetida muchas veces, pero ella recibía un solo pago por su trabajo, mientras que la cuña, la imagen podía ser reproducida".
Como otro oficio de creación con derecho de autoría, se incluye a los payasos también se integran y se nombran como artistas en la Ley, lo que provocó incomodidad en los detractores del proyecto, quienes se burlaron de los redactores del anteproyecto por haber incluido a los payasos dentro del mismo.
Otro de los cambios de los cambios importantes que plantea el anteproyecto es que la persona natural tenga el derecho de autor, y para que se pueda comercializar la obra preste el derecho, con un limite de tiempo establecido, de manera que el derecho no sea totalmente cedido, que no sea una cesión definitiva.
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Derechos post mortem
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Cuando un autor muere los derechos pasan a los herederos -familiares o empresas- por sesenta años más de acuerdo a la legislación actual; y luego de los sesenta años, la obra pasa al dominio público, es decir, cualquiera la puede reproducir. Muchos países extienden ese plazo post mortem, porque en buena parte de los casos los derechos no los tienen los familiares de los autores, porque son de interés comercial, sino que los tienen las corporaciones y ellos quieren prolongar el tiempo de posesión del derecho después de la muerte del autor. En Venezuela son sesenta años, pero en México acaban de aumentarlo a cien años y el anteproyecto venezolano propone que sean cincuenta.
En Estados Unidos se dio "El Efecto Mickey Mouse"; cada vez que se acercaba la fecha en que las obras de Walt Disney iban a entrar al dominio público, se cambiaba la legislación para aumentarla, comenta Eduardo Samán.
Pero ese plazo se establece en realidad porque el autor deja un patrimonio al morir, "para que lo usufructúen sus herederos, pero después de sesenta años, los hijos del autor, los nietos ya han usufructuado lo suficiente la obra del autor. Sesenta años están bien, pero eso hay que llevarlo a discusión, a ver si son cincuenta, o treinta. Mientras más se aumenten los años, más se limita el acceso de la gente a la cultura. Que sea la discusión colectiva la que fije ese tiempo" concluye Samán.
Al conocer la importancia social de esta ley, los intereses y las formas de poder que mueven las leyes que regulan los bienes intangibles, el conocimiento y el derecho de autor, se entiende la naturaleza de las críticas a un anteproyecto que personalice y humanice el derecho de autor.
Según Eduardo Samán, la Organización Mundial de Propiedad Intelectual atiende los intereses de las corporaciones multinacionales: "es una institución del estado global que no responde a los intereses de los pueblo; y esgrimen que este anteproyecto viola los acuerdo internacionales. Eso no es cierto, y en caso de que así fuera, los acuerdos internacionales llevan hacia el neoliberalismo, mientras que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es antineoliberal, al tomar la vía de esos acuerdos internacionales, Venezuela estaría violando su Constitución", dice.
En efecto, el anteproyecto de Ley del Derecho del Autor y la Autora no está alineado con los acuerdos internacionales, pero de ninguna manera los viola. El artículo 2 del proyecto de Ley explica que el derecho no lo otorga el Estado, el derecho se adquiere con la creación de la obra, en el momento en que alguien escribe un libro, adquiere el derecho. Si el autor o la autora llevan el libro al Registro, eso sólo constituye una prueba contundente de la autoría.
Las obras del intelecto que reconoce la Ley están definidas en obras literarias, artísticas, plásticas, audiovisuales, fonográficas, de software; y no requieren ser sometidas a ninguna formalidad, como dicen todas las leyes del mundo y los tratados internacionales. El derecho de autor se reconoce sin la formalidad, pero el artículo 92 del anteproyecto venezolano, tiene un gazapo en la redacción y en lugar de decir: "el autor podrá registrar la obra", dice "deberá registrar".
Samán expresa: "nosotros por supuesto que estamos de acuerdo en que el derecho se adquiere con la creación y que el registro no debe ser un requisito, entonces han armado toda una alharaca, diciendo que el proyecto de Ley viola los acuerdos internacionales y que con ello Venezuela se va a aislar. Se trata de una campaña articulada contra Venezuela".
Finalmente, la necesidad es ofrecer puntos de vista y discutir a profundidad el proyecto, puesto que los autores, escritores, periodistas, artistas, fotógrafos y creadores en general necesitan que el derecho sea adjudicado a la persona natural y no a la persona jurídica.

(*)mceron@mci.gov.ve



.-vs-capitalismo-cognitivo.-

VS. CAPITALISMO COGNITIVO




La creación se PROTEGE compartiendo

Hemos entrado en el Capitalismo Cognitivo

¿Hemos entrado en el "capitalismo cognitivo"?1
por Michael Husson

Las transformaciones del capitalismo son una invitación permanente a renovar su análisis teórico. Este artículo examina a la corriente que presenta al "capitalismo cognitivo" como una nueva forma histórica de capitalismo, que sucede al capitalismo mercantil y al capitalismo industrial. Yann Moulier Boutang2 ha sintetizado esta posición de una manera muy clara: "La tesis defendida aquí será la de una nueva 'gran transformación' (para retomar la expresión de Karl Polanyi) de la economía y por lo tanto, de la economía política (…) Ciertamente, no es una ruptura en el modo de producción porque siempre estamos dentro del capitalismo, pero los componentes de este último están tan renovados como los del capitalismo industrial han podido estarlo en relación con el capitalismo mercantil (en particular en el status del trabajo dependiente que pasa de la segunda servidumbre y esclavitud al asalariado libre). Para designar la metamorfosis en curso recurrimos a la noción de capitalismo cognitivo como tercera especie de capitalismo."

CAPITALISMO COGNITIVO Y CAPITALISMO REAL

El vector de esta gran mutación es la "revolución de las NTIC" (nuevas tecnologías de información y de comunicación) cuyas principales características pueden resumirse así3:
o rol creciente de lo inmaterial, "virtualización" de la economía;
o papel de la información y de Internet;
o captación por la empresa y el mercado de la innovación social;
o rol de las NTIC (nuevas tecnologías de información y de comunicación);
o invalidación del modelo clásico ("smithiano") de división del trabajo;
o retroacción entre consumo y producción;
o disolución de las líneas divisorias entre capital y trabajo homogéneo o entre calificados y no calificados;
o ascenso de la sociedad de red;
o decadencia del paradigma "energético y entrópico" en la producción de riquezas;
o rol dominante de las economías de aprendizaje en la competencia;
o importancia de los saberes implícitos no codificables e irreductibles al del maquinismo;
o globalización de la performance;
o especificidad del bien información en cuanto a su uso y a su apropiación;
o generalización del fenómeno de externalidades.

Este conjunto heteróclito corresponde a procesos que, en su mayoría, se pueden identificar hoy. Pero ¿el conjunto de estas tendencias define un nuevo paradigma coherente? ¿Estas nuevas formas de organización van a volverse hegemónicas, o se trata de transformaciones que se articulan con formas más clásicas de trabajo?
Para aclarar estas cuestiones, lo mejor es comenzar por la organización del trabajo. No se descubre a este nivel ninguna tendencia a un ascenso potencial del modelo cognitivo suficiente para suplantar el modelo actualmente dominante, que podemos calificar de neo-tayloriano. Por el contrario, asistimos a una articulación entre estos dos modelos. Esta cuestión no es de hoy. Hace, por lo menos diez años que se discute esta temática de un nuevo modelo de trabajo, que bautizaron "toyotismo": se evocaba entonces la polivalencia y la implicancia de los trabajadores como nuevas fuentes de productividad y de calidad.También hace diez años que Lazzarato y Negri4 respondían de manera muy retórica a este tipo de objeción: "La primera objeción destaca el hecho que el trabajo de tipo antiguo es todavía muy importante en nuestras sociedades. La segunda insiste sobre el hecho que es únicamente en las zonas, a través del mundo, en donde la dialéctica capitalista ha producido sus frutos últimos que el trabajo bajo la forma del general intellect tiende a volverse hegemónico. El carácter totalmente correcto de estas objeciones no puede negar para nada o sub-evaluar el poder de la evolución. Si el pasaje a la hegemonía del nuevo tipo de trabajo, trabajo revolucionario y constituyente, no aparece más que como tendencia, y si la puesta en evidencia de una tendencia no debe confundirse con el análisis de conjunto, por el contrario, un análisis de conjunto no vale más que en tanto él se esclarezca por la tendencia que preside a la evolución".
Todo esto está muy bien, pero esta tendencia a la hegemonía se convierte, por arte de magia, en realización de la hegemonía. Carlo Vercellone5 habla de una "nueva figura hegemónica del trabajo, marcada por su carácter cada vez más intelectual e inmaterial". La realidad es totalmente diferente y las transformaciones tecnológicas son aprovechadas para controlar mejor a los trabajadores. Las obligaciones que sufren nunca han sido tan penosas, y las nuevas tecnologías son aprovechadas para ejercer un control cada vez más cerrado y cada vez más individualizado como lo ha mostrado bien Thomas Coutrot6 a partir de un amplio conjunto de encuestas y de estudios de campo. El postulado, no obstante esencial, según el cual asistiríamos a una "disolución de las líneas divisorias entre capital y trabajo homogéneo o entre calificados y no calificados" no tiene, por ende, ningún fundamento empírico.El capitalismo contemporáneo se caracteriza, en realidad, por una dualidad en la dinámica del empleo. Los empleados efectivos crecen, en efecto, por los dos extremos: por un lado, los efectivos de los "trabajadores cognitivos" crecen muy rápidamente, pero la masa de empleos creados se encuentran en los empleos poco calificados del comercio y de los servicios a las personas. Esta estructura es particularmente clara en Estados Unidos que debería ser la tierra de elección de este nuevo capitalismo. Esta dualidad salta aún más si se examina la situación a nivel mundial. Como lo hace notar de entrada El Mouhoub Mouhoud en su contribución7 al libro coordinado por Vercellone: "a este proceso centrífugo de repartición mundial de las actividades económicas se opone un movimiento de polarización de las actividades en beneficio esencialmente de las zonas desarrolladas de la Tríada. Esta polarización está particularmente marcada para lo que concierne a las actividades intensivas en conocimiento". Si se piensa a nivel del planeta, "una cierta diversidad de las trayectorias es perceptible a nivel de las naciones, de los territorios, de los sectores y de las firmas. En particular, las lógicas de producción taylorianas parecen haber encontrado una segunda juventud a través de la difusión de un cierto número de innovaciones tecnológicas y organizacionales. Una dualidad es perceptible en el seno del sistema productivo entre una lógica productiva 'cognitiva' y una lógica productiva 'tayloriana flexibilizada'. Estas dos lógicas productivas tienen consecuencias distintas sobre la localización de las actividades económicas y apelan a estrategias de desarrollo de los territorios diferenciados."

EL "APROXIMADAMENTE" Y EL "LO QUE SEA"

La corriente del capitalismo cognitivo es muy representativa de un método que consiste en querer ser moderno e innovador a toda costa, corriendo entonces el riesgo de poner de manifiesto sólo un aspecto de la realidad social estudiada. Tal empresa se acompaña en general de un cierto eclecticismo, que consiste en movilizar todo de quien puede ir en el sentido de la novedad.Evidentemente es más gratificante adoptar la postura del gran iniciado anunciando al común de los mortales las revoluciones que se despliegan ante sus ojos y de las que no saben captar toda su magnitud. Se podría ironizar al evocar el punto de vista de esos trabajadores pobres, sometidos a una precariedad y a una miseria tan modernas como Internet, y que no se han dado cuenta que desde ahora en adelante, estamos instalados en una sociedad de lo inmaterial y de la primacía del conocimiento. Pero esto sería una posición simétrica tendiente a negar o a anular por medio de otra, la realidad de las transformaciones en curso. Lo más difícil es adoptar un análisis dialéctico que apunte a evaluar correctamente el alcance de lo que es nuevo, mientras se examina si lo nuevo no reproduce lo viejo e incluso lo muy viejo. Por un lado, en efecto, las transformaciones de la relación salarial nos conducen nuevamente a un capitalismo pre-industrial, en el que la clase obrera no estaba plenamente constituida. El punto de vista correcto nos parece precisamente este: la modernidad capitalista permite reproducir las formas más antiguas de servidumbre asalariada.
El eclecticismo de la corriente cognitivista se vuelve a encontrar en sus fuentes de inspiración, entre las que Moulier Boutang cita por ejemplo a Aglietta8 o Rifkin9. Ahora bien, estos dos autores acumulan las desmentidas prácticas y sus construcciones teóricas padecen una obsolescencia acelerada. Rifkin es un de los inventores de la tesis del "fin del trabajo" y Aglietta el creador del "capitalismo patrimonial". La tesis del fin del trabajo extrapola las ganancias de productividad realizadas en los sectores de punta, para deducir de esto que el trabajo se vuelve una especie en vías de desaparición, de tal forma que el objetivo de pleno empleo se convierte en una utopía reaccionaria y que es necesario reflexionar sobre una noción de plena actividad y proponer un ingreso universal. Ninguna chance: el periodo de embellecimiento 1997-2001 ha dado lugar a numerosas creaciones de empleos (10 millones en Europa) que han conducido a discutir de nuevo las condiciones de posibilidad de pleno empleo. Por cierto, la reducción del tiempo de trabajo se ha pasado mal en Francia, y la inversión de coyuntura ha hecho repartir el desempleo en alza, pero este periodo ha hecho presentir la posibilidad, bajo ciertas condiciones, de crear empleos al repartir entre todas y todos las horas de trabajo efectuadas, en lugar de resignarse a un eterno déficit de empleo.
Las teorizaciones de Aglietta no han resistido mejor al retorno a la baja de la tasa de ganancia en Estados Unidos y a la profundización de su déficit externo, que han mostrado que no existía productividad cognitiva intrínseca y que la nueva economía no podía extenderse al resto de la economía mundial, ya que se basaba justamente en una capacidad muy particular de Estados Unidos de drenar capitales. De manera general, la inversión bursátil ha dado un severo golpe a la tesis del capitalismo cognitivo, al mostrar que el capitalismo contemporáneo no había logrado para nada inventar un medio de liberarse de la ley del valor.
Finalmente, una cierta fascinación tecnológica impregna estos análisis y hace corto circuito en la reflexión sobre el modelo social de conjunto que se deriva de ellos. Todo sucede como si este modelo fuera derivado de la tecnología de manera unívoca. Tenemos allí un resurgir de lo peor de un marxismo vulgar que olvida la ambivalencia de las tecnologías. Las redes, Internet, la comunicación, son proezas técnicas, pero que pueden servir de base a la mejor o a la peor de las sociedades.

¿TEORÍA CRÍTICA O NEO-REGULACIONISMO?

La teoría del capitalismo cognitivo se basa en un contrasentido fundamental. Considera una nueva fase del capitalismo, dotada de una lógica específica y nuevas leyes, en particular en la determinación del valor. Fascinada por su objeto, la escuela cognitiva presta así al capitalismo contemporáneo una coherencia que está muy lejos de disponer y se sitúa a su manera en una cierta lógica regulacionista que postula una infinita capacidad del capitalismo para renovarse.
Por muchos aspectos, el último libro de André Gorz10, L'immatériel es una discusión crítica de este punto de vista y una profundización de los límites históricos del modo de producción capitalista. Una frase de Gorz resume de maravillas su posición, que compartimos plenamente: "el capitalismo cognitivo, es la contradicción del capitalismo". Las mutaciones tecnológicas actuales son un revelador y muestran que ese modo de producción es "alcanzado en su desarrollo de las fuerzas productivas en una frontera, la que una vez atravesada, no puede tomar parte plenamente de sus potencialidades más que superándose hacia otra economía".
Sin embargo, la teoría del capitalismo cognitivo se reclama de Marx, y particularmente de esas páginas de los Gründrisse en donde habla de general intellect11. Ya hemos discutido esta lectura a nuestro criterio falible12, pero contribuciones más recientes permiten identificar mejor el error fundamental sobre el que se basa esta interpretación. El capital, explica Marx, "da vida a todas las potencias de la ciencia y de la naturaleza, como a las de la combinación y de la comunicación sociales para volver la creación de riqueza (relativamente) independiente del tiempo de trabajo que está afectado en ella". Se diría una anticipación genial del capitalismo cognitivo y los cognitivistas utilizan evidentemente esta referencia como el anuncio premonitorio de un nuevo modo de funcionamiento del capitalismo. Pero esto es un contrasentido absoluto. Porque, en Marx, esto no es más que uno de los términos de una contradicción. Efectivamente, el capital persiste en querer "medir en tiempo de trabajo a estas gigantescas fuerzas sociales así creadas, y aprisionarlas en los límites que se requieren para conservar como valor el valor ya creado". El capital busca instrumentalizar las "fuerzas productivas y las relaciones sociales" como "medios de producir a partir de la base limitada que es la suya". Ahora bien, se equivoca: "de hecho, ellas son las condiciones materiales para hacer saltar esta base".
Marx puntualiza aquí la profundidad de la contradicción entre socialización de las fuerzas productivas y mercancía mientras que los cognitivistas hacen de esta socialización cognitiva el principio de un nuevo capitalismo. La conclusión que Marx saca de ello es que, para salir de esta contradicción, "es necesario que sea la propia masa obrera la que se apropie de su sobretrabajo". Y es solamente "cuando esta ha hecho esto" (dicho de otro modo, la revolución social) que se llega al punto en que "ya no es entonces de ninguna manera el tiempo de trabajo, sino el tiempo disponible lo que es la medida de la riqueza".Para los cognitivistas, es dentro del mismo capitalismo que el tiempo de trabajo puede dejar de ser la medida de la riqueza. Así, según Vercellone, la importancia del saber y del no-trabajo, en general, tienen por efecto cuestionar de aquí en adelante "la teoría del valor por la que el tiempo de trabajo inmediato consagrado directamente a una actividad de producción material es la principal fuente productiva del trabajo humano". La materialidad de la producción nunca ha sido, en la concepción marxista, un criterio de definición de la mercancía, pero lo esencial no está en esta sandez stalinoide. Gorz cita una serie de afirmaciones aún más categóricas que revela una confusión más fundamental entre "valor como valor de cambio, monetario y mercantil" y valor en el sentido de "riqueza". Así, para Bernard Paulré, "el valor sale principalmente del cambio y de la innovación"; Moulier Boutang hunde un poco más este clavo teórico al proponer definir el capitalismo cognitivo como un "régimen de acumulación en el cual el objeto de la acumulación está principalmente constituido por el conocimiento que se convierte en el recurso principal del valor y que se vuelve el lugar principal del proceso de valorización". Ahora bien, es el capital (no sus análisis marxistas) el que confina la economía a la esfera del valor de cambio, donde el valor-riqueza no está allí más que como un medio. Y su debilidad mayor es tener cada vez más dificultades para dar una forma mercantil a valores de uso nuevos, inmateriales y potencialmente gratuitos. Gorz puntualiza bien el error cometido en tratar estas innovaciones ligadas a la "economía del conocimiento" como "la nueva forma del capitalismo", porque esta actitud "enmascara su potencial de negatividad".

¿FORZADOS AL TRABAJO?

"Los economistas 'contra el pensamiento único', la mayoría de los "consejeros científicos" de ATTAC, la fundación Copernic, los intelectuales socialistas y comunistas, una parte de los verdes, los revolucionarios de los diferentes trotskismos, nos han preparado un nuevo pensamiento neosocialista y neo-marxista cuya consigna es la siguiente: "Fuera de los asalariados, no hay salvación". Nosotros pensamos, por el contrario, que desde 1968 se ha abierto una nueva fase política comparable a la salida de la esclavitud: la posibilidad de fundar la producción y la reproducción de la humanidad en otra cosa que el trabajo asalariado. Permanecemos fieles al desafío político de la abolición del trabajo asalariado. No es ni una utopía, ni una consigna, ni un programa, sino simplemente un camino que millones de hombres han comenzado a adoptar desde hace tiempo (de manera elegida o impuesta)".A esta polémica sutil13, opondríamos gustosos este slogan: "todos asalariados, para abolir al conjunto del trabajo asalariado". Es una discusión que ya tuvimos la ocasión de llevar adelante14, para decir que es en vano querer subvertir el capitalismo oponiéndole la reivindicación de un ingreso garantido, si se abandona el dominio de la producción mercantil. Nuestro eje de subversión es el de la reducción del tiempo de trabajo, que permite a todos y a todas trabajar, pero trabajando menos. Es la conclusión lógica del análisis de Marx en el que, dicho sea al pasar, se tendrían dificultades para encontrar prefiguraciones de la idea de ingreso garantido. El punto de aplicación de tal estrategia es la exigencia de un retorno al pleno empleo por contratos proporcionales a la baja del tiempo de trabajo. El control sobre el empleo ejercido con la prohibición de los despidos, la reducción del tiempo de trabajo y la redefinición del estatuto de asalariado, es una incursión en el terreno de la propiedad que va al centro de las cosas, mucho más que el subsidio de un ingreso que no afecta a las relaciones sociales fundamentales. Este proceso no tiene nada de lineal.
Puede sofocarse, pero su lógica tiende a una expropiación de hecho. En la sociedad del tiempo libre, todo el mundo contribuye a la creación de riqueza y dispone de un ingreso elevado. La ciudadanía está plenamente realizada, con derechos sociales ampliados, y las ganancias de productividad ligadas a las nuevas tecnologías se reparten universalmente en forma de ingresos socializados no monetarios, de ingresos de trabajo y de tiempo libre, en proporciones que esta sociedad elige de manera soberana. En este esquema estratégico, las medidas de emergencia que apuntan a aumentar las condiciones mínimas y a evitar un proceso de empobrecimiento social tienen, evidentemente, todo su lugar. Pero no son un sustituto a la transformación de las relaciones de trabajo (incluso los menos "cognitivos"). La brecha creciente entre los trabajadores cognitivos y los que no lo son, entre los que tienen un empleo y los que están privados de él, no es tomada como una tendencia moderna a la que el ingreso garantido permitiría evitar a título compensatorio.

LAS AMBIGÜEDADES DEL INGRESO GARANTIDO

Para los cognitivistas, el ingreso garantido es el proyecto adecuado a la nueva fase del capitalismo, y la palanca de la transformación social de la que deben apoderarse las multitudes15. No se discutirá de nuevo esta aserción, para examinar las modalidades prácticas de tal garantía de ingreso. En la obra colectiva que ha dirigido, Vercellone nos reprocha arrojar el ingreso social garantido "al mundo oscuro de las utopías sin mañana" porque éste representaría 30% del PBI.
Vercellone tiene derecho a pensar que el proyecto de Keynes "presenta también muchas analogías con el análisis que Marx, en los Gründrisse, efectúa de la tendencia hacia el estadío del General Intellect" pero no hará de nosotros, Michel Rocard. Veamos lo que escribíamos: "si se trata de un ingreso garantido "suficiente", como propone André Gorz, es decir, del orden de 4.000 a 5.000 francos por mes y por persona (niño y adulto), y sin suprimir la seguridad social, entonces sí, puede tratarse de un instrumento de liberación (fuera) del trabajo: pero esto supone una redistribución radical de los ingresos (2.400 mil millones de francos a financiar, ¡o sea el 30% del PBI!) ¿Es más fácil de realizar que una "buena" reducción del tiempo de trabajo creador de empleos? Podemos dudar de esto: si partimos del postulado que 'se acabó el empleo', nos privamos de un importante terreno de lucha, el de la empresa y el de la relación capital-trabajo, que siempre ha sido -y continúa siéndolo ampliamente- central en la construcción de las relaciones de fuerza sociales".
Se puede prolongar este debate, ya que Vercellone toma como suya la proposición de René Passet, así formulada: "todo francés de más de veinte años se beneficia con un subsidio anual legal en el umbral de pobreza y todo individuo de menos de veinte años, de un ingreso igual a la mitad de este"16. Si se actualizan para el año 2001 las cifras de Passet (40.000 francos por año) que se refieren a 1996, y si se las convierte a euros, el costo total del subsidio universal así calibrado es de 370 mil millones de euros, lo que representa un poco más de un cuarto de PBI, y un poco menos que el proyecto de Gorz. A menos de atenerse a un discurso ideológico, es necesario hacerse la pregunta sobre el financiamiento. René Passet propone reciclar "las economías derivadas de la supresión de la parte del sistema de protección actual con la que la garantía de ingreso haría doble empleo; esencialmente, según la clasificación francesa, los subsidios por maternidad-familia, empleo, vejez-supervivencia, pero no salud-enfermedad, que se mantendría". Esto cubre aproximadamente las tres cuartas partes de las sumas a encontrar (ver cuadro 1), y el resto podría distribuirse en el tiempo al redistribuir el nuevo valor creado por el crecimiento.
Este proyecto no marcha sin apartarse de su objetivo. Primero, la respuesta que "se distribuye en el tiempo" hace caer la muralla China que se quiere erigir entre la versión subversiva del ingreso garantido y la versión neoliberal a 20.000 francos por año. Pero, sobre todo, el reciclaje de los traslados sociales no es aceptable, y es bastante sorprendente que ni Passet, ni Vercellone, que lo retoma, no perciban esto. En lo esencial, es un enorme traslado en detrimento de los jubilados. Después de la reforma, todas las pensiones abonadas se situarían a nivel del umbral de pobreza. Actualmente, los 12 millones de personas de más de 60 años reciben hoy 184 mil millones de euros de prestaciones a la vejez, o sea 12,5% del PBI. Después de la reforma, no cobrarían más que el subsidio universal (alrededor de 7.400 euros anuales) y la prestación recibida sería en promedio dividida por dos. Es entonces un traslado de cerca de 100 mil millones de euros que se opera así. Solo los jubilados que se benefician con otros recursos que su pensión tendrán un ingreso que supera el umbral de pobreza. Ponemos a Passet y Vercellone frente al desafío de defender tal proyecto en el debate actual sobre las jubilaciones, porque está en oposición directa con los ejes de la movilización social.

Cuadro 1. Las cuentas de la protección social en 2001 - Fuente: Drees
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- - - - - - - - - - - - - - - Prestación miles - - - - - - - - - % del total
- - - - - - - - - - - - - - - de millones de euros - - - - - -
Vivienda-pobreza - - - - - - -18,4 - - - - - - - - - - - - - - - - 4,4 %
Maternidad-familia - - - - - - 42,2 - - - - - - - - - - - - - - - 10,1 %
Desempleo - - - - - - - - - - - -7,5 - - - - - - - - - - - - - - - - 6,6 %
Vejez-supervivencia -- - - - 183,7 - - - - - - - - - - - - - - - -44,0 %
Salud - - - - - - - - - - - - - -145,7 - - - - - - - - - - - - - - - -34,9 %
Total - - - - - - - - - - - - - - 417,5 - - - - - - - - - - - - - - -100,0 %

Se puede hacer la misma observación para los desocupados, en donde ya ninguno recibiría a partir de ahora subsidios superiores al umbral de pobreza. Los partidarios de esta posición tendrían dificultades para defenderla en el seno del movimiento de desocupados, si solamente abandonaran el terreno del discurso abstracto. El balance para la rúbrica maternidad-familia es más complicado para establecer, en la medida en que los menores de 20 años reciben un medio subsidio, sin que se sepa si los padres pueden utilizarlo o si se trata de una libreta de ahorro de la que el joven podrá disponer cuando tenga veinte años.
Una profunda ambigüedad pesa en lo que concierne a las mujeres. Por otra parte, es sorprendente constatar que la literatura cognitiva no introduce prácticamente nunca la dimensión de género y no reflexiona sobre las especificidades del trabajo de las mujeres. Esto proviene sin duda de una tendencia exacerbada a la conceptualización: ya no se habla más de las mujeres, como no se habla de los trabajadores concretos, de los que se contentan con extraer el arquetipo cognitivo. Pero hay otra razón para este olvido, es que la cuestión del derecho al empleo de las mujeres hace aparecer, de manera particularmente sensible, las contradicciones del discurso cognitivista. Si el trabajo asalariado no es otra cosa que una esclavitud, entonces las mujeres deberían felicitarse en principio de ser apartadas de él y exigir enseguida un ingreso garantido como contrapartida de su actividad social. Pero ¿cómo no ver que este razonamiento choca de frente contra las aspiraciones igualitarias de las mujeres en materia de empleo? Pagarles un subsidio para que, o porque ellas no trabajen, este es un proyecto que no es especialmente progresista, y el ingreso garantido se parece al muy dudoso salario maternal18.

¿QUÉ PALANCA PARA LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL?

Si se amplía la perspectiva, se percibe que al discurso cognitivista le falta coherencia inmediata, pero también, que su proyecto se evapora si se lleva su razonamiento al límite. Las mutaciones tecnológicas tienen por efecto que se trabaje cada vez menos, y que se trabaje haciendo otra cosa, formándose y comunicando. En una pura sociedad de abundancia en donde la riqueza fluiría libremente de las redes y de los automatismos, se la podría distribuir de manera totalmente desconectada del trabajo que, por otra parte habría desaparecido. Notemos al pasar que en este paraíso, ni siquiera hay que garantizar el ingreso, ya que la abundancia reina. Utopía absurda, esto es muy cierto. No llegamos hasta acá: todavía es necesario un gasto de trabajo mínimo. La comunicación nutre mal a su hombre, y será necesario cultivar bien (¿en redes?) algunas hectáreas de tierra para producir un poco de trigo y de uvas. Existen en Internet sitios médicos muy sofisticados, pero no curan nuestras caries. Los intermitentes del espectáculo, a veces presentados como los arquetipos del nuevo status de trabajador19, cambiarán su actividad por otras formas de trabajo, por ejemplo la que consiste en construir salas de espectáculo.¿Cómo se hace pues, la unión entre estas dos cuestiones: la repartición del ingreso, por un lado, la repartición del trabajo social del otro? La proposición de un ingreso garantido sin contrapartida no resuelve esta segunda cuestión, y no puede aportar tampoco respuesta a la primera. Si no existe ninguna contrapartida, entonces una fracción de la población decidirá lógicamente no trabajar, a menos que se postule un grado de conciencia social que no puede ser más que un resultado deseable, pero sería peligroso plantear previamente. Para convencer de trabajar a una parte de los beneficiarios del ingreso garantido, será necesario ofrecerles una remuneración más elevada. Pero, ¿quién decide: los propietarios privados del capital, los colectivos de ciudadanos, una deliberación de conjunto de la sociedad? Si no se responde a estas preguntas, se abre la vía a una sociedad dualista con, por un lado, los excluidos del trabajo que cobran el ingreso garantido y, por otro, una capa de asalariados que disponen de un empleo y por esto, de un ingreso superior.
Por esto, la reivindicación de un empleo para todos es la única base posible de un socialismo democrático fundado en un principio de cambio generalizado entre la sociedad y el individuo: el aporte del individuo a la sociedad funda la realidad de los derechos de los que él dispone. El derecho al empleo efectivo equivale a la desmercantilización de la fuerza de trabajo. La esclavitud asalariada no puede retroceder mientras que los no -esclavos son pagos por no hacer nada, es necesario que las ganancias de productividad sean consagradas prioritariamente a fabricar tiempo libre para todo el mundo.Finalmente hay, en el proyecto de ingreso garantido, una tendencia absurda a extender el campo de las transacciones mercantiles, ya que "el carácter líquido de este ingreso, por lo tanto, no afectado"20 es claramente afirmado. Esta es una nueva incoherencia: si el capitalismo cognitivo pone una idea a la orden del día, esta es la de gratuidad. Ahora bien, sus teóricos se apuran por demandar más flujos monetarios. Todo progreso social pasa, sin embargo, por un grado de socialización creciente, que es una desmercantilización, y potencialmente una desmonetización. Los famosos descuentos obligatorios que constituyen el blanco de los neoliberales ocultan, por ejemplo, la educación y la salud, una y otra gratuitas en principio. Un proyecto progresista apuntaría a restablecer y a extender el campo de la gratuidad, a ampliar los derechos sociales garantidos en forma de libre puesta a disposición. Los sostenedores del capitalismo cognitivo proponen paradójicamente a las "multitudes" recorrer el camino inverso con la instauración de un ingreso garantido en forma monetaria e individual, que sustituye de hecho a la movilización por una reducción radical del tiempo de trabajo. A las aproximaciones teóricas, le agregan así una orientación estratégica que tiene por efecto abandonar el corazón de las relaciones de explotación. Tal es sin duda nuestro principal desacuerdo con esta escuela.
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Notas:*Economista. Autor de Les Casseurs de L'État, Le grand BLUFF capitaliste entre otros importantes libros junto a decenas de artículos.
1.- "Sommes-nous entrés dans le "capitalisme cognitif"?", Critique communiste N°169-170, 2003
http://hussonet.free.fr/cogniti.pdf -La traducción al castellano fue publicada en Panorama Internacional, semanario electrónico de la FT-EI (www.ft.org.ar). Se publica con autorización especial del autor.
2.- Yann Moulier Boutang, "Nouvelles frontières de l'économie politique du capitalisme cognitif", éc/artS n°3, 2002
http://www.ish-lyon.cnrs.fr/labo/walras/Objets/New/20021214/YMB.pdf
3.- Se retoma aquí la presentación de Moulier Boutang, ya citada.
4.- Maurizio Lazzarato y Antonio Negri, "Travail immatériel et subjectivité", Futur antérieur N°6, 1991.
5.- En su contribución a la obra colectiva que ha dirigido: Carlo Vercellone (dir.), Sommesnous sortis du capitalisme industriel?, La Dispute, 2003.
6.- Thomas Coutrot, Critique de l'organisation du travail, La Découverte, "Repères", 1999.
7.- El Mouhoub Mouhoud, "Division internationale du travail et économie de la connaissance" en Vercellone, op. cit.
8.- Michel Aglietta, Le capitalisme de demain, Note de la Fondation Saint-Simon, 1998.
9.- Jeremy Rifkin, L'âge de l'accès, Pocket, 2000.
10.- André Gorz, L'immatériel, Galilée, 2003.
11.- Karl Marx, Manuscrit de 1857-1858 "Gründrisse", tome 2, Editions sociales, 1980, págs.192-197.12 Michel Husson, "Communisme et temps libre", Critique communiste N°152, 1998.
13.- Maurizio Lazzarato, "Garantir le revenu: une politique pour les multitudes", Multitudes N°8, 2002.
http://multitudes.samizdat.net/article.php3?id_article=9
14.- Thomas Coutrot y Michel Husson (2001), Avenue du plein-emploi, Attac/Mille et une nuits.
15.- Es la única, por otra parte, en todo caso en Michael Hardt y Antonio Negri, Empire, Exils, 2000.
16.- René Passet, L'illusion néo-libérale, Fayard, 2000.
17.- Drees, "Les comptes de la protection sociale en 2001", Etudes et résultats N°196, 2002.
http://www.sante.gouv.fr/drees/etude-resultat/er-pdf/er196.pdf
18.- Anne Eydoux y Rachel Silvera, "De l'allocation universelle au salaire maternel, il n'y a qu'un pas à ne pas franchir", dans Thomas Coutrot et Christophe Ramaux (eds), Le bel avenir du contrat de travail, Syros, 2000.
19.- Pierre-Michel Menger, Portrait de l'artiste en travailleur: métamorphose du capitalisme, Le Seuil, 2003.
20.- Yann Moulier Boutang, "L'autre globalisation: le revenu d'existence inconditionnel, individuel et substantiel", Multitudes N°8, 2002.
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ABRIL DE 2004
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Ensayo publicado originalmente en la revista "Lucha de clases" N. 2
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