- - - perdidos leemos aquí­, ahora.
Mostrando las entradas con la etiqueta bibliotecas rurales. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta bibliotecas rurales. Mostrar todas las entradas

Derecho a leer y las Bibliotecas

El Derecho a Leer y las Bibliotecas.


Fernando E. González Moreno.


Quisiera iniciar platicándoles un poco de mi libro favorito y de cómo me permitió empezar a conocer el mundo de los adultos.

Allá en el lejano 1969, el año en que el hombre llegó a la Luna, me encontraba vestido con mi flamante uniforme de primaria, en una escuela federal que lleva el nombre de famosísimo piloto mexicano Francisco Sarabia y Tinoco.


El ambiente en mi salón era de sueños y aventuras. Todos queríamos ser el coronel Armstrong o el adusto capitán Sarabia, quien desde su busto de bronce vigilaba nuestras aventuras en el patio escolar. En ese ambiente nuestra profesora de segundo grado, Doña Carmelita, nos acercó un libro que unía esos dos mundos, el espacio y la aviación. Seguramente mi querida profesora, con toda conciencia también nos acercaba al mágico mundo de la lectura. Este libro se convertiría en mi libro favorito.


Si han leído alguna vez mi libro favorito, quizá recuerden este fragmento:

“Las personas mayores me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de boas abiertas o boas cerradas y que mejor me dedicara a la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. Fue así como a la edad de seis años, abandoné mi magnífica profesión de pintor. El fracaso de mi dibujo no. 1 y de mi dibujo no. 2 me desanimó.

Las personas mayores nunca entienden nada por sí mismas y es cansado para los niños tener que explicarles todo siempre.

Tuve entonces que escoger otro oficio y aprendí a pilotear aviones. Volé un poco por todo el mundo. Es cierto que la geografía me fue muy útil: podía de un vistazo distinguir Arizona de China. Sirve de mucho si uno se pierde en la noche.” (1)


¿Qué tal eh? Estas líneas me han acompañado a lo largo de toda mi vida. He de confesar que hoy apoyado en el valor que me ha transmitido El Principito vengo a explicarles a las personas mayores en las que nos hemos convertido por qué el derecho a leer está a salvo en nuestras bibliotecas.


No olvidemos que los adultos no entendemos nada por nosotros mismos, que necesitamos que los niños nos expliquen las cosas. Un favor antes de continuar, dejemos salir al pequeño niño que todos llevamos dentro.


Los Derechos de Autor


Deseo comenzar hablándoles un poco sobre los tres derechos fundamentales que a mi juicio tiene un autor.


Obviamente el primero de ellos es el derecho a escribir. Este derecho se encuentra garantizado en las constituciones de todos los países democráticos. Su antecedente más lejano es la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano que fue elaborada por la Asamblea Nacional Constituyente Francesa en agosto de 1789. La Declaración definía los derechos naturales del hombre, entre los que consideraba básicos la libertad (individual, de pensamiento, de prensa y credo), la igualdad (que debía ser garantizada al ciudadano por el Estado en los ámbitos legislativo, judicial y fiscal) y la de seguridad.

El segundo derecho fundamental de un autor es el derecho a recibir el pago justo por su trabajo intelectual. Este derecho es velado por las leyes de derechos de autor y propiedad intelectual. La primera ley que defendía propiamente los derechos de autor fue establecida en Gran Bretaña en el año 1710 y se conoció como el Estatuto de la Reina Ana.

El tercer derecho de un escritor es el derecho a ser leído, este derecho tan importante como los dos anteriores en ocasiones es soslayado a favor de intereses mercantilistas. Pero detengámonos un momento y hablemos un poco sobre este tercer derecho.

Cuando una persona escribe lo hace en primer lugar por el intenso deseo de plasmar sus ideas y pensamientos en un soporte que permita su conservación. Lo hace previendo el futuro goce de lecturas, ya sean propias o ajenas. Lo hace por satisfacción personal, lo hace para trascender a su tiempo y lo hace para encontrar a ese lector desconocido.

Luis del Río Donoso, poeta chileno nos dice por qué escribe:

Porque los caminos de la existencia son amplios y misteriosos.
No sabemos cuando un soplo de cambios nos lleva y nos trae por esas avenidas de la vida.


Solo comenzamos a traslucir lo esencial en momentos de gravedad. Y precisamente a raíz de esos instantes, comenzamos a conocer la belleza de la amistad, de la solidaridad, de la fraternidad, no solamente nacional sino universal. Pienso en muchos que luchan por vivir dignamente.


Pienso en tantos que no han tenido la posibilidad siquiera de luchar.
Y me digo que nuestros pequeños problemas cotidianos son ínfimos
en comparación a esos momentos por los cuales algunos humanos tienen que atravesar.

Por ello, escribo.

Simplemente para vivir y resistir a la desidia de los insensibles
y sobretodo para ver mas allá de todo lo que veo
(2).


Este derecho a ser leído ha sido garantizado histórica y democráticamente por las bibliotecas. La biblioteca es una de las instituciones culturales más antiguas en el mundo. Junto con las iglesias, no hay otro concepto o entidad que haya persistido tanto a través del tiempo.



Las Sociedades de Gestión y los Derechos de Autor


Las bibliotecas estamos enfrentando una amenaza que contra lo que pudieran pensar muchas personas no viene del lado de las nuevas tecnologías de información. Los bibliotecarios siempre hemos sabido aprovechar las nuevas tecnologías en beneficio de nuestras bibliotecas. Y por tecnologías no sólo entendemos a las computadoras y todos los productos derivados de ellas como los e-books y el hipertexto que se popularizaron con la llegada de Internet.

Ya antes, mucho antes, los bibliotecarios aprendieron a aprovechar cada tecnología a su alcance. Por ejemplo la aparición del papel, creado a través de una tecnología china hace más de 2,000 años, permitió que los bibliotecarios contaran con un soporte relativamente barato, flexible y duradero. O bien imaginemos lo que sucedió en una biblioteca monástica cuando empezaron a llegar los primeros libros impresos, los monjes dejaron su papel de amanuenses y se concentraron en la adquisición, organización y conservación de estos libros. O más cercano a nuestra época, cuando apareció el microfilm y las fotocopiadoras. Los bibliotecarios siempre hemos vivido con la tecnología, no nos asusta ya que siempre terminamos integrándola a nuestras funciones básicas de adquisición, organización y difusión de los soportes en los cuales se encuentra el conocimiento humano.

No, la amenaza a las bibliotecas no viene de la tecnología, la amenaza proviene de las llamadas entidades de gestión de derechos de autor que buscan, en principio, que se les pague por las fotocopias que se lleven a cabo dentro de una biblioteca.


Este proceso paulatino ya se encuentra en marcha en México a través de una sociedad de gestión que dice representar al mercado editorial mexicano. Lo cierto es que actualmente sólo representa a 60 editoriales y 12 autores. Estas 60 editoriales representan sólo el 24 % del mercado editorial mexicano pero eso no importa, con dicha representación han empezado a visitar universidades para, amparados en las lagunas de la legislación mexicana de derechos de autor, coaccionar a las instituciones para que paguen licencias de fotocopiado.

En principio alguien pudiera pensar que esto sólo afectará a las universidades privadas pero cuidado ya hay al menos dos universidades públicas estatales que ya han firmado estas licencias de fotocopiado. Y esto no es todo, la visión de largo plazo es poder cobrar este impuesto en todo tipo de bibliotecas y más adelante cobrar por otros servicios que brindan las bibliotecas.


Pero vamos por partes, ¿por qué una licencia de fotocopiado? Las sociedades de gestión sostienen que los servicios de fotocopiado dentro de las universidades y de sus bibliotecas atentan directamente contra los derechos de autor al llevarse a cabo copias indiscriminadas de libros. Señalan que la actividad de los servicios de fotocopiado afecta la venta de libros.


Nosotros sabemos que se fotocopia parcialmente un libro cuando el usuario no tiene necesidad de todo el libro sino únicamente de una parte, también se llega a fotocopiar para fines de estudio e investigación y también cuando el usuario no tiene el dinero para comprarlo o la posibilidad de conseguirlo localmente. Asumir que todos los usuarios fotocopian libros en las bibliotecas para lucrar con estas copias y que las bibliotecas permiten y alientan esto es un absurdo.


La postura de los bibliotecarios es que nuestras bibliotecas no hacen daño al mercado editorial, el préstamo de un libro o la fotocopia de parte de él no significa que se vendan menos ejemplares, los libros se venderán más si la gente desarrolla el hábito de la lectura y en este sentido las bibliotecas juegan un papel muy importante.


Pero la aplicación de licencias de fotocopiado no es lo único que buscan las sociedades de gestión. Si tomamos la experiencia española, el cobro de estas licencias es el primer paso.


En España desde hace varios años se lleva a cabo este cobro. Una querida colega española, Blanca Calvo, nos señala que en su país en el año del 2003 sólo por administrar los derechos de fotocopiado la asociación privada encargada de esto obtuvo 16 millones de euros (3) (algo así como $208 millones de pesos) y para 2004 la cifra creció a 26 millones de euros (4)


Y adivinen que es lo que sigue: el cobro por el préstamo de libros a domicilio. En España hay una fuerte movilización contra el Préstamo de Pago, una iniciativa de la Comunidad Europea que busca cobrar un euro por cada libro prestado a domicilio por las bibliotecas (5)


En Gran Bretaña donde se paga este impuesto desde 1993 los préstamos bibliotecarios han disminuido dramáticamente. El año que se aplicó por primera vez este cobro el índice nacional de préstamos fue 563 millones de libros prestados, diez años después fue de 406 millones, es decir 157 millones de préstamos menos (6)


Es falso que este tipo de iniciativas busquen defender los derechos de los autores, las bibliotecas pagamos dichos derechos cuando compramos un libro. Las sociedades de gestión sólo buscan defender sus propios intereses lucrando con el concepto de los “derecho de autor”, sin garantizar que los autores sean efectivamente beneficiados con sus iniciativas pero si atentando contra el derecho fundamental que tienen todas las personas para acceder en condiciones de libertad e igualdad al conocimiento humano. La información, al igual que la cultura, son patrimonio universal de la humanidad.


Pero la visión de las sociedades de gestión es distinta. Públicamente señalan que el cobro por los préstamos en bibliotecas es su objetivo, en sus propias palabras es la “asignatura pendiente” (véase “El derecho de préstamo bibliotecario: asignatura pendiente
http://cedro.orgh/Files/foro39.pdf)

Por otra parte, un informe del año 2002 de la Comisión de las Comunidades Europeas para el Parlamento Europeo señalaba que “todos los avances en la explotación de las nuevas tecnologías en las bibliotecas deben ser objeto de seguimiento, sobre todo en lo que respecta a cualquier incidencia de los mismos en el funcionamiento del mercado.”(7) Lo anterior es un criterio puramente mercantilista que soslaya la importancia para una sociedad democrática del libre acceso a la información. Lo que les interesa es el funcionamiento del mercado no los derechos de autor.


Y esto no sólo sucede en Europa, ya en Colombia se presentó una situación que afectaba directamente a las bibliotecas. Es el caso de la novela Mis putas tristes del escritor Gabriel García Márquez, en cuya edición apareció la leyenda “queda prohibida la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos”. De haber prosperado hubiera sentado un precedente muy nefasto, afortunadamente García Márquez declaró “Yo no entiendo nada de eso. Lo único que puedo decir es que estoy del lado de los lectores”, con esto bastó para dar marcha atrás a tan arbitraria medida, sin embargo los signos ominosos están flotando ya en el ambiente.


Nuestra postura es distinta. Los bibliotecarios defendemos los derechos de los autores, los defendemos aún más que los editores, quienes en algunos casos obligan a firmar contratos sumamente desventajosos a los escritores. El trabajo de los autores nos merece nuestro más profundo respeto ¿acaso no cuidamos con gran amor sus creaciones?, las conservamos y difundimos sin otro interés más del que sean leídas y consultadas por el mayor número de lectores.


Las bibliotecas promocionan los libros que compran a través de todo un proceso bibliográfico. Destinan recursos y tiempo a catalogarlos, clasificarlos, asignarles temas y colocarlos en estantes abiertos para todo público. Los datos de los libros aparecen en sus catálogos, ya sea en tarjetas o en línea, para que todo el mundo pueda saber de su existencia y los pueda consultar.


Las bibliotecas conservan los libros, los encuadernan, los fumigan y buscan siempre tenerlos en circulación durante muchos años y todo esto va en beneficio directo de sus usuarios, pero también de los autores de estos libros quienes tienen presencia durante mucho pero mucho tiempo, un tiempo mayor al que dictan los criterios editoriales.


Menos presupuesto en las bibliotecas, son menos compras de libros, ¿así se defiende el derecho de los autores a ser leídos? ¿O quién creen que van a terminar pagando estas licencias de fotocopiado o de préstamo a domicilio? A final de cuentas las bibliotecas terminarán pagando estas licencias, ya sea directamente de sus presupuestos o bien de recortes institucionales por el pago de las mismas.


Ante esta embestida los bibliotecarios españoles señalan que estamos viendo una “mercantilización de los bienes culturales que supone un paso más en la progresiva privatización de los servicios públicos y un ataque frontal al derecho a la cultura.” (8)


Marco Marandola, asesor jurídico del Grupo Bibliotecas y Propiedad Intelectual de La Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística señala que “no es limitando la circulación de los libros o subiendo los precios como se pueden vender más libros u obtener una mayor utilidad económica… se venderán más libros, si la calidad del contenido del libro es mejor y los usuarios se acostumbran a la lectura.” (9)



Consideraciones Finales


Los derechos de autor no son antagónicos con el derecho al libre acceso a la información.


Los sistemas bibliotecarios están basados en el modelo libre y gratuito de acceso al conocimiento.

Los bibliotecarios sostenemos que lo mejor es destinar más fondos públicos a las bibliotecas: “si se adquieren más libros para las bibliotecas todos ganarán, ganará la sociedad, ganarán los editores que venderán más, ganarán los libreros, ganarán los autores cuya obra se difundirá más y recibirán más derechos de autor al ser más adquiridos por las bibliotecas… las únicas que no ganarán serán las sociedades de gestión. Si un autor tiene pasado es por las bibliotecas, no por las librerías, si tiene futuro es por las bibliotecas.” (10)


Debemos estar muy atentos a las iniciativas que buscan limitar una actividad tan popular, natural y útil como es la de leer en nuestras bibliotecas. Cuando deberíamos estar alentando a todo el mundo a publicar y compartir información nos enfrentamos a regulaciones mercantilistas que buscan explotar al máximo el negocio del libro.


Claro que nada de esto es nuevo, “durante la ilustración algunos pensadores como Marie Jean Antoine de Caritat, Marqués de Condorcet, 1743-1794 cuestionaron “la noción de autoría, como una creación arcaica de la monarquía absolutista que beneficiaba a privilegiados monopolios comerciales más que facilitar la extensión del conocimiento.” (11)


Lo que las bibliotecas permiten es alcanzar un balance entre dos tipos de intereses: el interés del autor y el interés de la sociedad por tener acceso a la obra.


Es importante levantar nuestra voz y no ser cobardes. Mi segundo libro favorito es la novela Fahrenheit 451 de Ray Braddbury, en ella descubrí la importancia de defender nuestras convicciones. Me permito leerles un fragmento donde el viejo profesor de literatura le confiesa al bombero desertor la pena que lo abruma:


“Sr. Montag, está usted viendo a un cobarde. Hace muchísimo tiempo, vi como iban las cosas. No dije nada. Soy uno de los inocentes que hubiese podido levantar la voz cuando nadie estaba dispuesto a escuchar, pero no hablé y me convertí en un culpable. Y cuando por fin establecieron el mecanismo para quemar los libros, por medio de los bomberos, protesté unas cuantas veces y me sometí, por que ya no había otros que protestaran o gritaran conmigo. Ahora es demasiado tarde.” (12)


Como bibliotecarios ¿qué intereses vamos a defender, los de nuestros usuarios y los de los autores que integran nuestras colecciones o el de organismos de corte mercantilista como las denominadas sociedades de gestión?. No olvidemos que pobreza y analfabetismo van juntos.

Citas:

(1) Saint-Exupéry, Antoine de (1964). El Principito. Buenos Aires: EMECE. p.10


(2) Donoso, L (2003). Porqué escribo?. [en línea]

<http://espanol.agonia.net/index.php/article/175829/index.html> Consultado el 1ero. de abril, 2006.


(3) Calvo, Blanca (2005). Las bibliotecas y los derechos de los autores. [en línea]

<http://www.noalprestamodepago.org/index.php?option=com_content&task=view&id=12&Itemid=33>. Consultado el 27 de Febrero, 2006.

(4) Biblioteca Universitaria de las Palmas de Gran Canaria (2005). Conclusiones generales de las 2das. Jornadas contra el préstamo de pago en bibliotecas públicas y universitarias [en línea] <
http://biblioteca.ulpgc.es/canon_prestamo/index.shtml?conclusiones_seg_jornadas> Consultado el 19 de febrero, 2006.

(5) Íbidem


(6) Por qué los bibliotecarios decimos NO AL PRÉSTAMO DE PAGO (2005) [en línea]

<http://www.noalprestamodepago.org> Consultado 24 de marzo, 2006

(7) Comisión de las Comunidades Europeas (2002). Informe sobre el derecho de préstamo público en la Unión Europea. Bruselas: CCE, p. 13

(8) Por qué los bibliotecarios decimos NO AL PRÉSTAMO DE PAGO Op Cit.

(9) Marandola, Marco (2003). Un nuevo derecho de autor en la biblioteca en Revista TK no. 15 [en línea]

Asociación Navarra de Bibliotecarios

<http://www.asnabi.com/TK_15.html> Consultado el 26 de marzo, 2006

(10) Federación Española de Sociedades de Archivística, Bibliotecas y Documentación (2004). El derecho de préstamo en la biblioteca o el pingüe negocio de cobrar dos veces [en línea] <
http://exlibris.usal.es/bibesp/nopago/dossier.pdf> Consultado el 28 de marzo, 2006.


(11) Mateo, María Elena (2005) La muerte del libro, los derechos de autor, el poder de la información… y otras historias de terror. en El Documentalista Enredado [en línea]

<http://www.documentalistaenredado.net/193/muerte-libto-derechos-autor/> Consultado 7 de abril, 2006.


(12) Bradbury, Ray (1993) Fahrenheit 451. México: Plaza y Janés, p. 91






.-bibliotecario público-.

LIBROS CAMPESINOS

Libros campesinos: Proyecto de desarrollo de un modelo de biblioteca destinada a comunidades rurales de la provincia de Córdoba.


Por Edgardo Civallero
Universidad Nacional de Córdoba
edgardo_civallero@yahoo.com.ar

RESUMEN: El presente artículo presenta un proyecto de investigación-acción: el desarrollo de un modelo de biblioteca destinada a áreas rurales, puntualmente situadas en la provincia de Córdoba (Argentina), pero extrapolable a cualquier otra región de similares características geográficas y humanas. Si bien el trabajo se encuentra recién en su fase inicial, se pretende, con su exposición pública, hacer notar la necesidad de elaborar diseños concretos de bibliotecas para dar respuesta a situaciones particulares, haciendo participar plenamente, en tal proceso de diseño, al destinatario de los servicios finales, y partiendo de marcos interdisciplinarios, humanistas y solidarios. Se busca que este texto genere debate y diálogo, y, sobre todo, colaboración y aporte de ideas, punto de partida para el enriquecimiento de la disciplina y la generación de propuesta verdaderamente válidas.

Palabras clave: Bibliotecas rurales; Comunidades rurales; Medio rural; Campesinos.

Introducción
El ámbito rural ocupa un lugar importante en la geografía política y humana de los países latinoamericanos. Argentina no es la excepción. La población de nuestro país se concentra en las áreas urbanas, dejando amplios territorios con una baja densidad demográfica, lo que implica un poblamiento disperso y, en ciertos casos, aislado.
En el marco de este modelo de ocupación espacial, los servicios básicos se concentran, evidentemente, en las ciudades, en donde se encuentra el mayor número de usuarios potenciales. Las zonas de asentamiento campesino y, sobre todo, las regiones limítrofes o las de difícil llegada, se ven privadas, en este sentido, de un acceso total a ciertos elementos sociales, tales como la atención médica o la educación, entre otros.
La situación de las áreas rurales de la provincia de Córdoba refleja una realidad vivida en muchas otras provincias del interior argentino. Las comunidades serranas ycampesinas no disponen, en algunas ocasiones, de servicios públicos. Las redes de caminos y rutas no siempre las alcanzan, y, en muchos casos, las familias son autosuficientes. La educación y la salud, como queda dicho, son importantes carencias. Los médicos escasean, y las escuelas rurales –que disponen de mínimos recursos- nuclean a la población escolar de un amplio territorio circundante, debiendo ofrecer, usualmente, alojamiento y comida.

Biblioteca y desarrollo

El apoyo a la información y a la formación (y, por qué no, a la recreación) de estos sectores es una necesidad apremiante, si se pretende lograr el desarrollo pleno de sus potencialidades. Muchas enfermedades se evitarían mediante una adecuada campaña de información sanitaria (UNESCO, 1989). La alfabetización podría extenderse a grupos de edad no escolar, y la lectura podría proporcionar formación de distintos niveles acerca de temas como autosuficiencia, agricultura, industrias y energías alternativas, ganadería, medicina tradicional, saneamiento, textiles y cerámicas, construcción, herrería y otros temas de interés. Nuevos y viejos medios de transmisión del conocimiento –el libro o la transmisión oral, el cassette o las fotos-pueden ayudar a lograr el cambio (cf. Rahnema, 1982) y a mejorar la calidad de vida de comunidades aisladas y, en cierta medida, apartadas del camino del desarrollo.
La biblioteca puede convertirse en la herramienta para lograr tal cambio. Su capacidad para gestionar el conocimiento (es decir, para recuperarlo, almacenarlo, conservarlo, organizarlo y difundirlo) le permiten proporcionar a una comunidad determinada los medios necesarios para su educación y su diversión (Carrión Gútiez, 1993). Merced a su reconocida flexibilidad, es capaz de adaptarse para servir a cualquier tipo de usuario, de desarrollarse en cualquier ambiente y de ser administrada con pocos recursos. Y, debido a su experiencia de siglos, posee un buen número de técnicas e instrumentos que le permiten analizar necesidades y oportunidades y responder a ellas con servicios puntuales. Por último, utiliza todos los métodos a su alcance para llegar al seno de la sociedad a la que sirve. Y esto la convierte en una entidad doblemente valiosa, pues recibe las consultas de sus usuarios y, a la vez, se proyecta hacia ellos con distintas ofertas y actividades: desde la creación de sus propios libros contando sus propias historias, hasta el descubrimiento de posibilidades hasta entonces siquiera imaginadas.
Posee, en definitiva, una evidente función social (García, 1997) pocas veces tenida en cuenta a la hora de generar cambios sociales. Organismos internacionales como la UNESCO (1994) o la FIAB (2000) han remarcado e incentivado tal función, señalada y comentada, por otro lado, por numerosos autores (cf p.e. Adimorah, 1983 o
Dobra, 1997), sobre todo por aquellos que adhieren a las ideas de la bibliotecología progresista y sus corrientes... Estos movimientos enfatizan la importancia del rol jugado por la información –y de la biblioteca como su principal gestora- en el desarrollo integral del hombre.

Bibliotecas rurales: el proyecto

Las propuestas de unidades de información diseñadas específicamente para responder a las necesidades de sectores rurales escasean. Generalmente se adaptan para este fin, con mayor o menor fortuna, unidades escoalres o públicas. Por ello, se busca, en el marco del presente proyecto, elaborar un modelo de biblioteca que responda a la realidad y a los requerimientos de estas poblaciones.
Se pretende emplear, para su desarrollo, la técnica de investigación-acción (Manassero, 2003), un tipo de investigación social aplicada que ve al actor social como una entidad dinámica, es decir, con capacidad para reformular sus propias situaciones de vida. Esto permite diseñar estrategias de intervención social que:
- Respondan a las necesidades reales de los sujetos.
- Se construyan y efectúen sobre una base participativa.
- Rompan con posiciones individualistas en las políticas de abordaje de problemas sociales.

La investigación-acción actúa en dos instancias:
*Reflexión: explicita, de forma precisa, la mirada teórica desde la cual se encara la experiencia / acción.
*Acción: elabora e implementa estrategias o instrumentos de intervención (en este caso, la biblioteca), basándose en la interacción entre promotores y destinatarios.
Como primer paso, se pretende, pues, definir un marco teórico interdisciplinario, que incluya categorías, métodos y teorías procedentes de distintas áreas de las Ciencias Sociales. De esta forma, se procura enriquecer los enfoques y perspectivas y ampliar los criterios de abordaje del problema.
Será necesario, a partir de este punto, realizar la búsqueda y selección de comunidades que respondan a la definición de “rural”, y relevar –mediante determinados instrumentos de recolección de datos- sus características, situación, recursos y necesidades.
Por último, a partir de la información recabada, se diseñará el modelo de biblioteca, considerando estrategias de planeamiento bibliotecológico y avances en las teorías de la información y la documentación. Este modelo deberá incluir pautas para la definición de objetivos, servicios y actividades; políticas de adquisición y circulación; programas de estudios de usuario; y herramientas de evaluación y control interno y externo.
La aplicación del modelo (instancia de acción), implementando y evaluando la unidad diseñada en comunidades rurales concretas, es parte de un proyecto posterior.
Se pretende su realización en un número limitado de poblaciones, poniéndolo en práctica como un trabajo de desarrollo de base, es decir, una labor asumida como propia por los mismos usuarios. De esta forma, la investigación tendrá una continuidad en la acción práctica. De generar resultados satisfactorios, podrá pensarse en su aplicación en zonas rurales de otros ámbitos geográficos y/o culturales.

Objetivos

Como objetivo general, se plantea diseñar un modelo de biblioteca destinada a comunidades rurales de la provincia de Córdoba, que responda a sus necesidades y se ajuste a su realidad geográfica, socio-económica y cultural. Se agregan, para su logro, una serie de objetivos específicos:
- Construir un marco teórico interdisciplinar, que permita definir, describir y comprender el medio rural y sus elementos.
- Evaluar las características, situación, recursos y necesidades de un conjunto de comunidades rurales seleccionadas, para construir una imagen general de la realidad de dicho ámbito.
- Generar un documento de trabajo que señale los requerimientos de formación, información y recreación de las poblaciones estudiadas.
- Elaborar el modelo de biblioteca, incluyendo, además de pautas, políticas, programas y herramientas de evaluación, una serie de posibles servicios.

Los mismos deberán responder, con los recursos disponibles, a las necesidades establecidas en el documento anterior.

Metodología

En el diseño del modelo planteado, se empleará la metodología de planeamiento bibliotecológico propuesta por McClure et al. (1991), que ha demostrado ser eficiente en un número considerable de bibliotecas públicas estadounidenses. Se pretende enriquecer este método sumándole elementos de gestión y administración(Bryson, 1992) y herramientas de diseño procedentes de la teoría de sistemas de
(Laudon y Laudon, 1998). Puntualmente, se seguirán los siguientes pasos:

1. Definición de categorías que conformen un marco teórico interdisciplinar y permitan la aprehensión de los distintos conceptos a usar.
2. Selección, desde dicho marco teórico, de un número determinado de comunidades que respondan a las características definidas para “rural” dentro del territorio cordobés.
3. Elaboración de instrumentos de toma de datos de las comunidades, definiendo los rasgos a estudiar y los datos a recolectar, y de evaluación de los mismos, de forma que puedan extraerse conclusiones pertinentes.
4. Evaluación interna y externa de la comunidad. Toma de datos de distintas fuentes.
5. Organización y análisis de los datos. Selección de las conclusiones necesarias para la definición de los principales rasgos de la biblioteca.
6. Elaboración del modelo abstracto de biblioteca.

En instancias posteriores, el modelo podrá implementarse en una o varias de las comunidades, con la aceptación expresa y la participación total de los usuarios, de acuerdo al método de investigación-acción. De esta forma podrá evaluarse la pertinencia de los resultados de este momento de construcción y reflexión teórica.

Conclusión: una apuesta al futuro

Si se considera que la mirada del individuo argentino descansa en la ciudad, y que el campo, la montaña, el monte o la puna son ámbitos semi-desconocidos y proclives al olvido... Si se recuerdan los problemas de salud (p.e. el dengue, el cólera o la tripanosomiasis) que podrían evitarse con una adecuada educación.... Si se entiende que una enorme (aunque muy dispersa) población no dispone de servicios considerados básicos... Si se acepta que un libro, un folleto o un cuento, un cassette o unos dibujos pueden cambiar ideas si se colocan en el sitio preciso en el momentooportuno... entonces se notará de inmediato que el impacto que un proyecto de estas características puede tener es enorme, sobre todo porque puede aplicarse en cualquier comunidad del país que responda a ciertas características comunes. Los elementos pueden ser escasos o limitados; los usuarios pueden tener distintos niveles de educación o alfabetización...
Tales variables no afectan el poder que posee una biblioteca para generar posibilidades de crecimiento, puntos de encuentro o discusión, tomas de contacto con realidades no conocidas....
La biblioteca se adapta, se abre camino, y, a pesar de todo, sobrevive y crece.
No existen, en Ciencias Sociales, fórmulas o modelos que puedan emplearse como una receta universal o una estructura rígida, de aplicación similar a todos los grupos humanos. Cada comunidad conoce, mejor que nadie, sus problemas y sus necesidades, y, asimismo, también conoce las soluciones a los mismos, el camino que desea recorrer y el futuro que pretende alcanzar. Por lo tanto, deben tenerse en cuenta e incluirse esas opiniones e inquietudes en todo proyecto que busque, de alguna forma, el desarrollo social. Deben flexibilizarse las posturas y los criterios.
Porque, de no ser así, todo trabajo se verá condenado a un fracaso seguro.
La bibliotecología como disciplina humanista debe, pues, aprender a escuchar las voces de sus usuarios. De todos ellos. Abandonar sus torres de marfil – digitalizadas, tecnificadas, globalizadas- y, respetando un código ético básico, internarse en otros horizontes, en donde, desde hace mucho tiempo, manos ansiosas esperan el roce de las páginas de un libro.

Bibliografía citada
1. Adimorah, E.N.O. 1983. Análisis de los adelantos logrados por las bibliotecas públicas en Nigeria en su calidad de instituciones sociales. En Revista de la UNESCO de Ciencia de la Información, Bibliotecología y Archivología, jul.-sep., vol. 5, no. 3, p. 170.




.-bibliotecario público-.

Bibliotecas aborígenes: un modelo para comunidades argentinas


Bibliotecas aborígenes: un modelo para comunidades argentinas 1


Edgardo Civallero

Universidad Nacional de Córdoba.


RESUMEN: Los pueblos indígenas constituyen comunidades que, mundialmente, enfrentan profundos problemas de carencias, olvidos, discriminación y presiones socio-culturales. Culturas únicas se ven, así, sometidas a situaciones de pobreza, enfermedad, analfabetismo y pérdida de identidad. La bibliotecología puede emplear su corpus de técnicas y conocimientos en el diseño e implementación de un modelo de biblioteca creado específicamente para satisfacer necesidades de formación e información de poblaciones aborígenes, planteada desde el respeto y orientada a recuperar un patrimonio cultural en peligro. A lo largo del artículo se presentan aspectos generales de tal modelo y del marco teórico interdisciplinar que lo sustenta.


PALABRAS CLAVE: Indígenas; Aborígenes; Comunidades; Bibliotecas indígenas; Diversidad cultural; Patrimonio cultural; Educación intercultural bilingüe; Lenguas minoritarias

Introducción

La Constitución de la Nación Argentina, a partir de la Reforma Constitucional de 1994, reconoce "... la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos", garantizando "el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural" (art.75, inc.17). En consonancia con ella, los estados provinciales con población aborigen reconocen idénticos derechos y garantías. Estas declaraciones se enmarcan en una línea de trabajo internacional que, desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ha desarrollado un considerable corpus legislativo, integrado por recomendaciones, declaraciones, tratados, constituciones y leyes. El objetivo es señalar la necesidad de reconocer la presencia de etnias nativas en los distintos territorios, y de recuperar, conservar, promover y difundir sus respectivas culturas.

1 El trabajo constituye un resumen general de la base conceptual sobre la que se desarrolla el proyecto "Bibliotecas Aborígenes". Se trata de un trabajo de investigación-acción centrado en la recuperación de la memoria y la identidad de los pueblos indígenas, y el apoyo a su desarrollo cultural. El proyecto incluye historia del libro y la biblioteca aborigen, desarrollo de fondos orales, investigación bibliotecológica
aplicada a usuarios aborígenes, estudios de usuarios indígenas y varias aplicaciones interdisciplinares más.

Patrimonio y diversidad

Los patrimonios culturales (conjunto de rasgos que caracterizan una cultura) de las comunidades indígenas, ya sean tangibles (manifestaciones materiales) o intangibles (formas de pensamiento, lenguas, sonidos, creencias...) son teselas del gran mosaico cultural humano. La diversidad caracteriza al hombre como especie y constituye una de sus mayores riquezas (UNESCO, 2002), pues los puntos de vista, las opiniones y posturas y las soluciones posibles a los mismos problemas se multiplican. Es, además, herencia a legar a las generaciones venideras. De ahí parte el interés por la protección de las culturas aborígenes. Pero el acento internacional se coloca, en la actualidad, en la preocupación que provoca constatar la situación de estas poblaciones. Caracterizados por su agrafía –es decir, la ausencia de sistemas de escritura o representación gráfica de la información-, las etnias nativas han transmitido su historia y la totalidad de sus conocimientos en forma oral. Al basar la supervivencia de los mismos en la memoria de los pocos cultores de esta tradición y en el adecuado uso de los medios de transmisión –algunos severamente amenazados-, este acervo se convierte en algo extremadamente vulnerable.

Los sistemas de endoculturación y socialización indígenas –de los cuales depende la construcción de la propia identidad como persona- y toda su cosmovisión dependen de este acervo, transmitido de generación en generación, efímeros y variables. Es comprensible, pues, la urgencia de su protección. Las comunidades originarias se ven sometidas, desde hace siglos, a una fuerte presión cultural, política y socio-económica, que ha empujado a muchos grupos a la desaparición o, en el mejor de los casos, a la aculturación, con la pérdida consiguiente de muchos rasgos que constituían su razón de ser (lenguas, creencias, organización social, costumbres, sistemas económicos...). La educación formal y las doctrinas religiosas han destruido muchos de los canales tradicionales de circulación de la información. En la actualidad, muchos pueblos aborígenes se encuentran en un limbo entre su antigua forma de vida y el sistema social dominante, sin saber –o sin poder- integrarse, buscando una identidad perdida, la única que, como en todo ser humano, puede dar sentido y razón de ser a la existencia.

En Argentina, son 12 los pueblos reconocidos como indígenas, mas varias comunidades mestizas que se autoreconocen descendientes de poblaciones originarias. Se trata de los kolla, avá (chiriwano), avá (chané), yojbajwa (chorote), nivaklé (chulupí), wichi (mataco), qom (toba), apitalaxá (pilagá), moqoit (mocoví), mbyá (guaraní), mapuche y aonikenk / gününa-küna (tehuelches del sur y del norte), A ellos hay que agregar los descendientes de selk´nam (onas), comechingones, huarpes, diaguitas, lules y vilelas, mas los quichuistas santiagueños, Discriminadas y olvidadas sistemáticamente, han recuperado, en las últimas décadas, su voz y su orgullo, reclamando el derecho a ser ellas mismas, a sus tierras y a una educación ceñida a sus patrones culturales y respetuosa de su idiosincracia.

Bibliotecas

Como institución dedicada, desde los albores de la humanidad, a la conservación y difusión del conocimiento humano, la biblioteca –reciba el nombre que reciba- ha desarrollado un completo conjunto de técnicas, métodos e instrumentos capaces de gestionar eficazmente cualquier tipo de información. Una de sus tipologías, la biblioteca pública o popular, basa su acción en la igualdad de oportunidades que todo usuario potencial de la unidad debe tener a la hora de acceder al conocimiento, ya sea para formación, información o simple diversión. La razón de ser de la biblioteca radica, pues, en recuperar el acervo cultural de una comunidad, organizarlo y analizarlo, y luego proyectarse en la sociedad para lograr la mayor difusión posible de ese caudal de datos elaborados y atesorados a lo largo del tiempo.

El apoyo que la biblioteca pública puede proporcionar a las minorías étnicas ha sido señalado por organismos como la UNESCO (1994), y remarcado por numerosos autores, sobre todo por parte de investigadores pertenecientes a países en vía de desarrollo (Adimorah, 1983). En los últimos años se ha iniciado un movimiento bibliotecológico –aún tímido- orientado a plantear la necesidad de bibliotecas destinadas a usuarios indígenas (Encuentro Latinoamericano sobre la atención Bibliotecaria a las comunidades indígenas, 2000). Este movimiento, que ha tenido aceptación en aquellas naciones con un elevado porcentaje demográfico aborigen, apenas ha tocado nuestro país, en donde los derechos nativos se reconocen en el papel, pero son pasto, en la realidad, para el olvido y la discriminación.

Bibliotecas aborígenes

Es desde esta situación de necesidad e inexistencia de soluciones, desde la cual, en el marco del proyecto "Bibliotecas Indígenas", se ha desarrollado un modelo abstracto –teórico y general- de unidad de información específicamente destinada a comunidades nativas. Basado en un marco teórico interdisciplinar, el modelo presenta las características principales de la biblioteca (misión, funciones, objetivos, servicios, actividades) y señala las diferencias que puede presentar con una unidad tradicional, los vacíos y ausencias teóricos y prácticos aún no investigados y las problemáticas que su implementación en una realidad concreta puede presentar.

La misión de la biblioteca se estableció en "suministrar los servicios precisos para lograr la satisfacción de las necesidades de formación e información de comunidades aborígenes, haciendo un especial hincapié en aquellos aspectos diferentes y/o particulares de esta categoría de usuarios"... A partir de tal declaración de misión, se establecieron las funciones a desempeñar. A las clásicas de una biblioteca popular (vid. McClure et al., 1991), se incorporó una serie más específica, ceñida a la realidad de la biblioteca y a su comunidad de usuarios. Se presenta a continuación un esquema tentativo e ideal de funciones, con posibles líneas de objetivos basados en ellas (los cuales, a su vez, generarían programas de servicios) y, entre corchetes, los lineamientos teóricos en los que se apoya.

  • 1. Recuperar, conservar y difundir patrimonio cultural –tangible o intangible- de la comunidad. [De acuerdo a las Recomendaciones de la UNESCO relativas a Tesoros Humanos Vivos (1998), Diversidad Cultural (2002) y Cultura Tradicional y Popular (2001)]
  • 1.1. Diseñar programas de rescate y revitalización de expresiones culturales autóctonas específicas (relato, canto, danza, música, expresiones plásticas, artesanía, medicina y farmacopea....).
  • 1.2. Fomentar el desarrollo cultural nativo (p.e. promoción de emisoras radiales, arte, cuentacuentos....) y el trabajo de los principales cultores de la tradición.
  • 1.3. Implementar actividades de extensión para la divulgación de tales expresiones fuera de la comunidad, estableciendo vínculos entre sociedad occidentalsociedad aborigen, para estrechar intercambios y comprensión.
  • 1.4. Alentar la contribución, en estas labores, de grupos de la comunidad (niños, mujeres, ancianos) normalmente relegados a otras tareas.
  • 2. Desarrollar y poner en práctica técnicas y herramientas para recuperar, organizar, analizar y difundir el acervo comunitario transmitido oralmente (literatura, historia, costumbres, medicina, creencias, mitos...).[Siguiendo las directrices proporcionadas por las recomendaciones ya citadas y por los principales programas de recuperación de historia y tradición oral]
  • 2.1. Crear un archivo oral y un centro de materiales especiales, con todas las actividades técnicas vinculadas (grabación, clasificación, transliteración, análisis, organización, procesamiento físico).
  • 2.2. Apoyar a los cultores de la tradición oral, alentando su actividad (revitalización) e incluyéndola en programas de EIB.
  • 2.3. Involucrar a los alumnos de los centros escolares bilingües en la recolección de historia oral, vinculando a las instituciones educativas al archivo oral.
  • 3. Recuperar idiomas minoritarios (en retroceso o no). [Respetando las declaraciones de derechos lingüísticos e indígena y las líneas de acción de numerosas entidades internacionales dedicadas a la protección de idiomas amenazados]
  • 3.1. Publicar materiales en lenguas indígenas, mediante una doble labor de investigación y difusión, en colaboración con los centros académicos nacionales/provinciales competentes en el área.
  • 3.2. Compilar material para la posterior generación de gramáticas populares, cursos audiovisuales, etc.
  • 4. Apoyar la alfabetización, formación e información bilingüe. [Ciñéndose a la legislación nacional vigente referida a la educación de los pueblos indígenas (en su propia lengua y de acuerdo a sus propias pautas) y a las propuestas académicas latinoamericanas]
  • 4.1. Animar a la lecto-escritura en idioma nativo.
  • 4.2. Generar talleres de expresión oral.
  • 4.3. Diseñar e implementar servicios de bibliotecas móviles para escuelas rurales.
  • 5. Investigar soportes, materiales, encuadernación y formatos adecuados para los materiales.
  • 5.1. Desarrollar talleres de creación de materiales propios (papel, encuadernación...) y de diseño y edición de documentos en formatos propios (textiles, gráficos, maderas...).
  • 6. Formar bibliotecarios dentro de la comunidad nativa.
  • 6.1. Iniciar a los futuros bibliotecarios en la organización de una biblioteca popular, y en animación socio-cultural.
  • 6.2. Desarrollar métodos específicos de formación bibliotecaria adaptados a la realidad y las características propias de la comunidad..
  • 7. Investigar y desarrollar materiales bibliotecológicos específicos para las unidades indígenas (tesauros, clasificaciones multilingües, estudios de usuario, catalogación, terminología, redes, digitalización, bibliomóviles, información para otras disciplinas). [Centrada sobre todo en el desarrollo de programas de formación de bibliotecarios nativos y en el desarrollo de herramientas, metodología, técnicas y vocabularios específicos para las distintas etnias, según las indicaciones y alertas realizadas en foros latinoamericanos sobre bibliotecas indígenas y populares]


Conclusión

La evolución continua de las tecnologías informáticas y electrónicas han acaparado la atención de los profesionales de la información, de forma tal que han olvidado –o quizás han descuidado- algunas ideas básicas, como la noción de servicio. La biblioteca se reduce, básicamente, a esa palabra. Y si bien el adelanto técnico es siempre provechoso, muchos sectores de la población –que no pueden acceder a tales adelantos- también requieren atención, probablemente en mayor cantidad. No sólo los pueblos indígenas. El espectro de usuarios necesitados es enorme. Su necesidad también.

Con las ideas presentadas en esta ponencia (resumidas a líneas muy generales, y llevadas a la práctica, en la actualidad, en comunidades indígenas de las provincias argentinas de Formosa y Chaco) se busca volver a la esencia de las bibliotecas: su misión de conservar y difundir la cultura y el conocimiento humano, la mayor riqueza del género. Se ha buscado un enfoque solidario y respetuoso. Quizás (aun cuando se vaya haciendo realidad lentamente) la idea planteada parezca utópica. Pero en nuestras manos está el darle alas a ésta y a otras utopías, y concretarlas en acciones. Tal es la misión de todo profesional: volver útil el conocimiento aprendido en las aulas.

Y en una época vacía de esperanzas, no está de más soñar. Después de todo, así comenzó toda esta aventura: sueños cuneiformes plasmados sobre tabletas de arcillas, allá, en un remoto rincón del cercano Oriente, hace milenios...

Bibliografía citada

  1. . Adimorah, E.N.O. 1983. Análisis de los adelantos logrados por las bibliotecas públicas en Nigeria en su calidad de instituciones sociales. En Revista de la UNESCO de Ciencia de la Información, Bibliotecología y Archivología. Vol. 5, no. 3, jul.-sep., p. 170.
  2. . Argentina [Constitución]. 2002, Constitución de la Nación Argentina : con la reforma constitucional de 1994, Córdoba : Zavalía.
  3. . Encuentro Latinoamericano sobre la atención Bibliotecaria a las comunidades indígenas. Memorias. 2000. México: CUIB/UNAM.
  4. . McClure, Charles R. et al. 1991. Manual de planificación para bibliotecas: sistemas y procedimientos. Salamca: Fundación Germán Sánchey Ruipérez.
  5. . UNESCO. 1994. Archivos y bibliotecas [En línea]. « Manifiesto de la UNESCO a favor de las Bibliotecas Públicas". [Consulta: 27 junio 2004].
  6. . UNESCO. 1998. Tesoros humanos vivos [En línea]. « Directrices para la Creación de un Sistema de Tesoros Humanos Vivos". [Consulta: 27 junio 2004].
  7. . UNESCO. 2001. Culture & UNESCO [En línea]. «Recomendación sobre la salvaguardia de la cultura tradicional y popular". [Consulta: 27 junio 2004].
  8. . UNESCO. 2002. Culture & UNESCO [En línea]. « Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural". [Consulta: 27 junio 2004].
  9. . United Nations [En línea]. « Declaración Universal de los Derechos Humanos ». [Consulta: 27 junio 2004].

.-bibliotecario público-.

HOME

 
AVISO LEGALCONSTRUCTORES DEL PENSAMIENTO 2004 - 2009.