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LIBROS CAMPESINOS

Libros campesinos: Proyecto de desarrollo de un modelo de biblioteca destinada a comunidades rurales de la provincia de Córdoba.


Por Edgardo Civallero
Universidad Nacional de Córdoba
edgardo_civallero@yahoo.com.ar

RESUMEN: El presente artículo presenta un proyecto de investigación-acción: el desarrollo de un modelo de biblioteca destinada a áreas rurales, puntualmente situadas en la provincia de Córdoba (Argentina), pero extrapolable a cualquier otra región de similares características geográficas y humanas. Si bien el trabajo se encuentra recién en su fase inicial, se pretende, con su exposición pública, hacer notar la necesidad de elaborar diseños concretos de bibliotecas para dar respuesta a situaciones particulares, haciendo participar plenamente, en tal proceso de diseño, al destinatario de los servicios finales, y partiendo de marcos interdisciplinarios, humanistas y solidarios. Se busca que este texto genere debate y diálogo, y, sobre todo, colaboración y aporte de ideas, punto de partida para el enriquecimiento de la disciplina y la generación de propuesta verdaderamente válidas.

Palabras clave: Bibliotecas rurales; Comunidades rurales; Medio rural; Campesinos.

Introducción
El ámbito rural ocupa un lugar importante en la geografía política y humana de los países latinoamericanos. Argentina no es la excepción. La población de nuestro país se concentra en las áreas urbanas, dejando amplios territorios con una baja densidad demográfica, lo que implica un poblamiento disperso y, en ciertos casos, aislado.
En el marco de este modelo de ocupación espacial, los servicios básicos se concentran, evidentemente, en las ciudades, en donde se encuentra el mayor número de usuarios potenciales. Las zonas de asentamiento campesino y, sobre todo, las regiones limítrofes o las de difícil llegada, se ven privadas, en este sentido, de un acceso total a ciertos elementos sociales, tales como la atención médica o la educación, entre otros.
La situación de las áreas rurales de la provincia de Córdoba refleja una realidad vivida en muchas otras provincias del interior argentino. Las comunidades serranas ycampesinas no disponen, en algunas ocasiones, de servicios públicos. Las redes de caminos y rutas no siempre las alcanzan, y, en muchos casos, las familias son autosuficientes. La educación y la salud, como queda dicho, son importantes carencias. Los médicos escasean, y las escuelas rurales –que disponen de mínimos recursos- nuclean a la población escolar de un amplio territorio circundante, debiendo ofrecer, usualmente, alojamiento y comida.

Biblioteca y desarrollo

El apoyo a la información y a la formación (y, por qué no, a la recreación) de estos sectores es una necesidad apremiante, si se pretende lograr el desarrollo pleno de sus potencialidades. Muchas enfermedades se evitarían mediante una adecuada campaña de información sanitaria (UNESCO, 1989). La alfabetización podría extenderse a grupos de edad no escolar, y la lectura podría proporcionar formación de distintos niveles acerca de temas como autosuficiencia, agricultura, industrias y energías alternativas, ganadería, medicina tradicional, saneamiento, textiles y cerámicas, construcción, herrería y otros temas de interés. Nuevos y viejos medios de transmisión del conocimiento –el libro o la transmisión oral, el cassette o las fotos-pueden ayudar a lograr el cambio (cf. Rahnema, 1982) y a mejorar la calidad de vida de comunidades aisladas y, en cierta medida, apartadas del camino del desarrollo.
La biblioteca puede convertirse en la herramienta para lograr tal cambio. Su capacidad para gestionar el conocimiento (es decir, para recuperarlo, almacenarlo, conservarlo, organizarlo y difundirlo) le permiten proporcionar a una comunidad determinada los medios necesarios para su educación y su diversión (Carrión Gútiez, 1993). Merced a su reconocida flexibilidad, es capaz de adaptarse para servir a cualquier tipo de usuario, de desarrollarse en cualquier ambiente y de ser administrada con pocos recursos. Y, debido a su experiencia de siglos, posee un buen número de técnicas e instrumentos que le permiten analizar necesidades y oportunidades y responder a ellas con servicios puntuales. Por último, utiliza todos los métodos a su alcance para llegar al seno de la sociedad a la que sirve. Y esto la convierte en una entidad doblemente valiosa, pues recibe las consultas de sus usuarios y, a la vez, se proyecta hacia ellos con distintas ofertas y actividades: desde la creación de sus propios libros contando sus propias historias, hasta el descubrimiento de posibilidades hasta entonces siquiera imaginadas.
Posee, en definitiva, una evidente función social (García, 1997) pocas veces tenida en cuenta a la hora de generar cambios sociales. Organismos internacionales como la UNESCO (1994) o la FIAB (2000) han remarcado e incentivado tal función, señalada y comentada, por otro lado, por numerosos autores (cf p.e. Adimorah, 1983 o
Dobra, 1997), sobre todo por aquellos que adhieren a las ideas de la bibliotecología progresista y sus corrientes... Estos movimientos enfatizan la importancia del rol jugado por la información –y de la biblioteca como su principal gestora- en el desarrollo integral del hombre.

Bibliotecas rurales: el proyecto

Las propuestas de unidades de información diseñadas específicamente para responder a las necesidades de sectores rurales escasean. Generalmente se adaptan para este fin, con mayor o menor fortuna, unidades escoalres o públicas. Por ello, se busca, en el marco del presente proyecto, elaborar un modelo de biblioteca que responda a la realidad y a los requerimientos de estas poblaciones.
Se pretende emplear, para su desarrollo, la técnica de investigación-acción (Manassero, 2003), un tipo de investigación social aplicada que ve al actor social como una entidad dinámica, es decir, con capacidad para reformular sus propias situaciones de vida. Esto permite diseñar estrategias de intervención social que:
- Respondan a las necesidades reales de los sujetos.
- Se construyan y efectúen sobre una base participativa.
- Rompan con posiciones individualistas en las políticas de abordaje de problemas sociales.

La investigación-acción actúa en dos instancias:
*Reflexión: explicita, de forma precisa, la mirada teórica desde la cual se encara la experiencia / acción.
*Acción: elabora e implementa estrategias o instrumentos de intervención (en este caso, la biblioteca), basándose en la interacción entre promotores y destinatarios.
Como primer paso, se pretende, pues, definir un marco teórico interdisciplinario, que incluya categorías, métodos y teorías procedentes de distintas áreas de las Ciencias Sociales. De esta forma, se procura enriquecer los enfoques y perspectivas y ampliar los criterios de abordaje del problema.
Será necesario, a partir de este punto, realizar la búsqueda y selección de comunidades que respondan a la definición de “rural”, y relevar –mediante determinados instrumentos de recolección de datos- sus características, situación, recursos y necesidades.
Por último, a partir de la información recabada, se diseñará el modelo de biblioteca, considerando estrategias de planeamiento bibliotecológico y avances en las teorías de la información y la documentación. Este modelo deberá incluir pautas para la definición de objetivos, servicios y actividades; políticas de adquisición y circulación; programas de estudios de usuario; y herramientas de evaluación y control interno y externo.
La aplicación del modelo (instancia de acción), implementando y evaluando la unidad diseñada en comunidades rurales concretas, es parte de un proyecto posterior.
Se pretende su realización en un número limitado de poblaciones, poniéndolo en práctica como un trabajo de desarrollo de base, es decir, una labor asumida como propia por los mismos usuarios. De esta forma, la investigación tendrá una continuidad en la acción práctica. De generar resultados satisfactorios, podrá pensarse en su aplicación en zonas rurales de otros ámbitos geográficos y/o culturales.

Objetivos

Como objetivo general, se plantea diseñar un modelo de biblioteca destinada a comunidades rurales de la provincia de Córdoba, que responda a sus necesidades y se ajuste a su realidad geográfica, socio-económica y cultural. Se agregan, para su logro, una serie de objetivos específicos:
- Construir un marco teórico interdisciplinar, que permita definir, describir y comprender el medio rural y sus elementos.
- Evaluar las características, situación, recursos y necesidades de un conjunto de comunidades rurales seleccionadas, para construir una imagen general de la realidad de dicho ámbito.
- Generar un documento de trabajo que señale los requerimientos de formación, información y recreación de las poblaciones estudiadas.
- Elaborar el modelo de biblioteca, incluyendo, además de pautas, políticas, programas y herramientas de evaluación, una serie de posibles servicios.

Los mismos deberán responder, con los recursos disponibles, a las necesidades establecidas en el documento anterior.

Metodología

En el diseño del modelo planteado, se empleará la metodología de planeamiento bibliotecológico propuesta por McClure et al. (1991), que ha demostrado ser eficiente en un número considerable de bibliotecas públicas estadounidenses. Se pretende enriquecer este método sumándole elementos de gestión y administración(Bryson, 1992) y herramientas de diseño procedentes de la teoría de sistemas de
(Laudon y Laudon, 1998). Puntualmente, se seguirán los siguientes pasos:

1. Definición de categorías que conformen un marco teórico interdisciplinar y permitan la aprehensión de los distintos conceptos a usar.
2. Selección, desde dicho marco teórico, de un número determinado de comunidades que respondan a las características definidas para “rural” dentro del territorio cordobés.
3. Elaboración de instrumentos de toma de datos de las comunidades, definiendo los rasgos a estudiar y los datos a recolectar, y de evaluación de los mismos, de forma que puedan extraerse conclusiones pertinentes.
4. Evaluación interna y externa de la comunidad. Toma de datos de distintas fuentes.
5. Organización y análisis de los datos. Selección de las conclusiones necesarias para la definición de los principales rasgos de la biblioteca.
6. Elaboración del modelo abstracto de biblioteca.

En instancias posteriores, el modelo podrá implementarse en una o varias de las comunidades, con la aceptación expresa y la participación total de los usuarios, de acuerdo al método de investigación-acción. De esta forma podrá evaluarse la pertinencia de los resultados de este momento de construcción y reflexión teórica.

Conclusión: una apuesta al futuro

Si se considera que la mirada del individuo argentino descansa en la ciudad, y que el campo, la montaña, el monte o la puna son ámbitos semi-desconocidos y proclives al olvido... Si se recuerdan los problemas de salud (p.e. el dengue, el cólera o la tripanosomiasis) que podrían evitarse con una adecuada educación.... Si se entiende que una enorme (aunque muy dispersa) población no dispone de servicios considerados básicos... Si se acepta que un libro, un folleto o un cuento, un cassette o unos dibujos pueden cambiar ideas si se colocan en el sitio preciso en el momentooportuno... entonces se notará de inmediato que el impacto que un proyecto de estas características puede tener es enorme, sobre todo porque puede aplicarse en cualquier comunidad del país que responda a ciertas características comunes. Los elementos pueden ser escasos o limitados; los usuarios pueden tener distintos niveles de educación o alfabetización...
Tales variables no afectan el poder que posee una biblioteca para generar posibilidades de crecimiento, puntos de encuentro o discusión, tomas de contacto con realidades no conocidas....
La biblioteca se adapta, se abre camino, y, a pesar de todo, sobrevive y crece.
No existen, en Ciencias Sociales, fórmulas o modelos que puedan emplearse como una receta universal o una estructura rígida, de aplicación similar a todos los grupos humanos. Cada comunidad conoce, mejor que nadie, sus problemas y sus necesidades, y, asimismo, también conoce las soluciones a los mismos, el camino que desea recorrer y el futuro que pretende alcanzar. Por lo tanto, deben tenerse en cuenta e incluirse esas opiniones e inquietudes en todo proyecto que busque, de alguna forma, el desarrollo social. Deben flexibilizarse las posturas y los criterios.
Porque, de no ser así, todo trabajo se verá condenado a un fracaso seguro.
La bibliotecología como disciplina humanista debe, pues, aprender a escuchar las voces de sus usuarios. De todos ellos. Abandonar sus torres de marfil – digitalizadas, tecnificadas, globalizadas- y, respetando un código ético básico, internarse en otros horizontes, en donde, desde hace mucho tiempo, manos ansiosas esperan el roce de las páginas de un libro.

Bibliografía citada
1. Adimorah, E.N.O. 1983. Análisis de los adelantos logrados por las bibliotecas públicas en Nigeria en su calidad de instituciones sociales. En Revista de la UNESCO de Ciencia de la Información, Bibliotecología y Archivología, jul.-sep., vol. 5, no. 3, p. 170.




.-bibliotecario público-.

Bibliotecas aborígenes: un modelo para comunidades argentinas


Bibliotecas aborígenes: un modelo para comunidades argentinas 1


Edgardo Civallero

Universidad Nacional de Córdoba.


RESUMEN: Los pueblos indígenas constituyen comunidades que, mundialmente, enfrentan profundos problemas de carencias, olvidos, discriminación y presiones socio-culturales. Culturas únicas se ven, así, sometidas a situaciones de pobreza, enfermedad, analfabetismo y pérdida de identidad. La bibliotecología puede emplear su corpus de técnicas y conocimientos en el diseño e implementación de un modelo de biblioteca creado específicamente para satisfacer necesidades de formación e información de poblaciones aborígenes, planteada desde el respeto y orientada a recuperar un patrimonio cultural en peligro. A lo largo del artículo se presentan aspectos generales de tal modelo y del marco teórico interdisciplinar que lo sustenta.


PALABRAS CLAVE: Indígenas; Aborígenes; Comunidades; Bibliotecas indígenas; Diversidad cultural; Patrimonio cultural; Educación intercultural bilingüe; Lenguas minoritarias

Introducción

La Constitución de la Nación Argentina, a partir de la Reforma Constitucional de 1994, reconoce "... la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos", garantizando "el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural" (art.75, inc.17). En consonancia con ella, los estados provinciales con población aborigen reconocen idénticos derechos y garantías. Estas declaraciones se enmarcan en una línea de trabajo internacional que, desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ha desarrollado un considerable corpus legislativo, integrado por recomendaciones, declaraciones, tratados, constituciones y leyes. El objetivo es señalar la necesidad de reconocer la presencia de etnias nativas en los distintos territorios, y de recuperar, conservar, promover y difundir sus respectivas culturas.

1 El trabajo constituye un resumen general de la base conceptual sobre la que se desarrolla el proyecto "Bibliotecas Aborígenes". Se trata de un trabajo de investigación-acción centrado en la recuperación de la memoria y la identidad de los pueblos indígenas, y el apoyo a su desarrollo cultural. El proyecto incluye historia del libro y la biblioteca aborigen, desarrollo de fondos orales, investigación bibliotecológica
aplicada a usuarios aborígenes, estudios de usuarios indígenas y varias aplicaciones interdisciplinares más.

Patrimonio y diversidad

Los patrimonios culturales (conjunto de rasgos que caracterizan una cultura) de las comunidades indígenas, ya sean tangibles (manifestaciones materiales) o intangibles (formas de pensamiento, lenguas, sonidos, creencias...) son teselas del gran mosaico cultural humano. La diversidad caracteriza al hombre como especie y constituye una de sus mayores riquezas (UNESCO, 2002), pues los puntos de vista, las opiniones y posturas y las soluciones posibles a los mismos problemas se multiplican. Es, además, herencia a legar a las generaciones venideras. De ahí parte el interés por la protección de las culturas aborígenes. Pero el acento internacional se coloca, en la actualidad, en la preocupación que provoca constatar la situación de estas poblaciones. Caracterizados por su agrafía –es decir, la ausencia de sistemas de escritura o representación gráfica de la información-, las etnias nativas han transmitido su historia y la totalidad de sus conocimientos en forma oral. Al basar la supervivencia de los mismos en la memoria de los pocos cultores de esta tradición y en el adecuado uso de los medios de transmisión –algunos severamente amenazados-, este acervo se convierte en algo extremadamente vulnerable.

Los sistemas de endoculturación y socialización indígenas –de los cuales depende la construcción de la propia identidad como persona- y toda su cosmovisión dependen de este acervo, transmitido de generación en generación, efímeros y variables. Es comprensible, pues, la urgencia de su protección. Las comunidades originarias se ven sometidas, desde hace siglos, a una fuerte presión cultural, política y socio-económica, que ha empujado a muchos grupos a la desaparición o, en el mejor de los casos, a la aculturación, con la pérdida consiguiente de muchos rasgos que constituían su razón de ser (lenguas, creencias, organización social, costumbres, sistemas económicos...). La educación formal y las doctrinas religiosas han destruido muchos de los canales tradicionales de circulación de la información. En la actualidad, muchos pueblos aborígenes se encuentran en un limbo entre su antigua forma de vida y el sistema social dominante, sin saber –o sin poder- integrarse, buscando una identidad perdida, la única que, como en todo ser humano, puede dar sentido y razón de ser a la existencia.

En Argentina, son 12 los pueblos reconocidos como indígenas, mas varias comunidades mestizas que se autoreconocen descendientes de poblaciones originarias. Se trata de los kolla, avá (chiriwano), avá (chané), yojbajwa (chorote), nivaklé (chulupí), wichi (mataco), qom (toba), apitalaxá (pilagá), moqoit (mocoví), mbyá (guaraní), mapuche y aonikenk / gününa-küna (tehuelches del sur y del norte), A ellos hay que agregar los descendientes de selk´nam (onas), comechingones, huarpes, diaguitas, lules y vilelas, mas los quichuistas santiagueños, Discriminadas y olvidadas sistemáticamente, han recuperado, en las últimas décadas, su voz y su orgullo, reclamando el derecho a ser ellas mismas, a sus tierras y a una educación ceñida a sus patrones culturales y respetuosa de su idiosincracia.

Bibliotecas

Como institución dedicada, desde los albores de la humanidad, a la conservación y difusión del conocimiento humano, la biblioteca –reciba el nombre que reciba- ha desarrollado un completo conjunto de técnicas, métodos e instrumentos capaces de gestionar eficazmente cualquier tipo de información. Una de sus tipologías, la biblioteca pública o popular, basa su acción en la igualdad de oportunidades que todo usuario potencial de la unidad debe tener a la hora de acceder al conocimiento, ya sea para formación, información o simple diversión. La razón de ser de la biblioteca radica, pues, en recuperar el acervo cultural de una comunidad, organizarlo y analizarlo, y luego proyectarse en la sociedad para lograr la mayor difusión posible de ese caudal de datos elaborados y atesorados a lo largo del tiempo.

El apoyo que la biblioteca pública puede proporcionar a las minorías étnicas ha sido señalado por organismos como la UNESCO (1994), y remarcado por numerosos autores, sobre todo por parte de investigadores pertenecientes a países en vía de desarrollo (Adimorah, 1983). En los últimos años se ha iniciado un movimiento bibliotecológico –aún tímido- orientado a plantear la necesidad de bibliotecas destinadas a usuarios indígenas (Encuentro Latinoamericano sobre la atención Bibliotecaria a las comunidades indígenas, 2000). Este movimiento, que ha tenido aceptación en aquellas naciones con un elevado porcentaje demográfico aborigen, apenas ha tocado nuestro país, en donde los derechos nativos se reconocen en el papel, pero son pasto, en la realidad, para el olvido y la discriminación.

Bibliotecas aborígenes

Es desde esta situación de necesidad e inexistencia de soluciones, desde la cual, en el marco del proyecto "Bibliotecas Indígenas", se ha desarrollado un modelo abstracto –teórico y general- de unidad de información específicamente destinada a comunidades nativas. Basado en un marco teórico interdisciplinar, el modelo presenta las características principales de la biblioteca (misión, funciones, objetivos, servicios, actividades) y señala las diferencias que puede presentar con una unidad tradicional, los vacíos y ausencias teóricos y prácticos aún no investigados y las problemáticas que su implementación en una realidad concreta puede presentar.

La misión de la biblioteca se estableció en "suministrar los servicios precisos para lograr la satisfacción de las necesidades de formación e información de comunidades aborígenes, haciendo un especial hincapié en aquellos aspectos diferentes y/o particulares de esta categoría de usuarios"... A partir de tal declaración de misión, se establecieron las funciones a desempeñar. A las clásicas de una biblioteca popular (vid. McClure et al., 1991), se incorporó una serie más específica, ceñida a la realidad de la biblioteca y a su comunidad de usuarios. Se presenta a continuación un esquema tentativo e ideal de funciones, con posibles líneas de objetivos basados en ellas (los cuales, a su vez, generarían programas de servicios) y, entre corchetes, los lineamientos teóricos en los que se apoya.

  • 1. Recuperar, conservar y difundir patrimonio cultural –tangible o intangible- de la comunidad. [De acuerdo a las Recomendaciones de la UNESCO relativas a Tesoros Humanos Vivos (1998), Diversidad Cultural (2002) y Cultura Tradicional y Popular (2001)]
  • 1.1. Diseñar programas de rescate y revitalización de expresiones culturales autóctonas específicas (relato, canto, danza, música, expresiones plásticas, artesanía, medicina y farmacopea....).
  • 1.2. Fomentar el desarrollo cultural nativo (p.e. promoción de emisoras radiales, arte, cuentacuentos....) y el trabajo de los principales cultores de la tradición.
  • 1.3. Implementar actividades de extensión para la divulgación de tales expresiones fuera de la comunidad, estableciendo vínculos entre sociedad occidentalsociedad aborigen, para estrechar intercambios y comprensión.
  • 1.4. Alentar la contribución, en estas labores, de grupos de la comunidad (niños, mujeres, ancianos) normalmente relegados a otras tareas.
  • 2. Desarrollar y poner en práctica técnicas y herramientas para recuperar, organizar, analizar y difundir el acervo comunitario transmitido oralmente (literatura, historia, costumbres, medicina, creencias, mitos...).[Siguiendo las directrices proporcionadas por las recomendaciones ya citadas y por los principales programas de recuperación de historia y tradición oral]
  • 2.1. Crear un archivo oral y un centro de materiales especiales, con todas las actividades técnicas vinculadas (grabación, clasificación, transliteración, análisis, organización, procesamiento físico).
  • 2.2. Apoyar a los cultores de la tradición oral, alentando su actividad (revitalización) e incluyéndola en programas de EIB.
  • 2.3. Involucrar a los alumnos de los centros escolares bilingües en la recolección de historia oral, vinculando a las instituciones educativas al archivo oral.
  • 3. Recuperar idiomas minoritarios (en retroceso o no). [Respetando las declaraciones de derechos lingüísticos e indígena y las líneas de acción de numerosas entidades internacionales dedicadas a la protección de idiomas amenazados]
  • 3.1. Publicar materiales en lenguas indígenas, mediante una doble labor de investigación y difusión, en colaboración con los centros académicos nacionales/provinciales competentes en el área.
  • 3.2. Compilar material para la posterior generación de gramáticas populares, cursos audiovisuales, etc.
  • 4. Apoyar la alfabetización, formación e información bilingüe. [Ciñéndose a la legislación nacional vigente referida a la educación de los pueblos indígenas (en su propia lengua y de acuerdo a sus propias pautas) y a las propuestas académicas latinoamericanas]
  • 4.1. Animar a la lecto-escritura en idioma nativo.
  • 4.2. Generar talleres de expresión oral.
  • 4.3. Diseñar e implementar servicios de bibliotecas móviles para escuelas rurales.
  • 5. Investigar soportes, materiales, encuadernación y formatos adecuados para los materiales.
  • 5.1. Desarrollar talleres de creación de materiales propios (papel, encuadernación...) y de diseño y edición de documentos en formatos propios (textiles, gráficos, maderas...).
  • 6. Formar bibliotecarios dentro de la comunidad nativa.
  • 6.1. Iniciar a los futuros bibliotecarios en la organización de una biblioteca popular, y en animación socio-cultural.
  • 6.2. Desarrollar métodos específicos de formación bibliotecaria adaptados a la realidad y las características propias de la comunidad..
  • 7. Investigar y desarrollar materiales bibliotecológicos específicos para las unidades indígenas (tesauros, clasificaciones multilingües, estudios de usuario, catalogación, terminología, redes, digitalización, bibliomóviles, información para otras disciplinas). [Centrada sobre todo en el desarrollo de programas de formación de bibliotecarios nativos y en el desarrollo de herramientas, metodología, técnicas y vocabularios específicos para las distintas etnias, según las indicaciones y alertas realizadas en foros latinoamericanos sobre bibliotecas indígenas y populares]


Conclusión

La evolución continua de las tecnologías informáticas y electrónicas han acaparado la atención de los profesionales de la información, de forma tal que han olvidado –o quizás han descuidado- algunas ideas básicas, como la noción de servicio. La biblioteca se reduce, básicamente, a esa palabra. Y si bien el adelanto técnico es siempre provechoso, muchos sectores de la población –que no pueden acceder a tales adelantos- también requieren atención, probablemente en mayor cantidad. No sólo los pueblos indígenas. El espectro de usuarios necesitados es enorme. Su necesidad también.

Con las ideas presentadas en esta ponencia (resumidas a líneas muy generales, y llevadas a la práctica, en la actualidad, en comunidades indígenas de las provincias argentinas de Formosa y Chaco) se busca volver a la esencia de las bibliotecas: su misión de conservar y difundir la cultura y el conocimiento humano, la mayor riqueza del género. Se ha buscado un enfoque solidario y respetuoso. Quizás (aun cuando se vaya haciendo realidad lentamente) la idea planteada parezca utópica. Pero en nuestras manos está el darle alas a ésta y a otras utopías, y concretarlas en acciones. Tal es la misión de todo profesional: volver útil el conocimiento aprendido en las aulas.

Y en una época vacía de esperanzas, no está de más soñar. Después de todo, así comenzó toda esta aventura: sueños cuneiformes plasmados sobre tabletas de arcillas, allá, en un remoto rincón del cercano Oriente, hace milenios...

Bibliografía citada

  1. . Adimorah, E.N.O. 1983. Análisis de los adelantos logrados por las bibliotecas públicas en Nigeria en su calidad de instituciones sociales. En Revista de la UNESCO de Ciencia de la Información, Bibliotecología y Archivología. Vol. 5, no. 3, jul.-sep., p. 170.
  2. . Argentina [Constitución]. 2002, Constitución de la Nación Argentina : con la reforma constitucional de 1994, Córdoba : Zavalía.
  3. . Encuentro Latinoamericano sobre la atención Bibliotecaria a las comunidades indígenas. Memorias. 2000. México: CUIB/UNAM.
  4. . McClure, Charles R. et al. 1991. Manual de planificación para bibliotecas: sistemas y procedimientos. Salamca: Fundación Germán Sánchey Ruipérez.
  5. . UNESCO. 1994. Archivos y bibliotecas [En línea]. « Manifiesto de la UNESCO a favor de las Bibliotecas Públicas". [Consulta: 27 junio 2004].
  6. . UNESCO. 1998. Tesoros humanos vivos [En línea]. « Directrices para la Creación de un Sistema de Tesoros Humanos Vivos". [Consulta: 27 junio 2004].
  7. . UNESCO. 2001. Culture & UNESCO [En línea]. «Recomendación sobre la salvaguardia de la cultura tradicional y popular". [Consulta: 27 junio 2004].
  8. . UNESCO. 2002. Culture & UNESCO [En línea]. « Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural". [Consulta: 27 junio 2004].
  9. . United Nations [En línea]. « Declaración Universal de los Derechos Humanos ». [Consulta: 27 junio 2004].

.-bibliotecario público-.

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