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Pasiones del alma

PASIONES DEL ALMA

Positivismo cristiano contiene la diferencia sustancial con el Cristianismo positivo, más la distancia no implica imposibilidad de mezcla entre ellos, cuentan con historia simultánea, pero el positivismo proviene de la inteligencia Demócrata-cristiana que ha sido la rectora del inconsciente colectivo por más de 200 años. Sistemas defectuosos así como este escrito, hicieron las veces de insurgentes en la revolución burguesa de la Francia de Luis XVI, aniquilaron el anciano orden pasional platónico para dar paso al platonismo positivo, formulando la combinatoria cristianismo positivo, con fuerte dominación del cristianismo platónico sobre la razón positiva, no obstante no es arquetipo único ya que la tendencia del positivismo cristiano también ha existido aunque en porcentaje mínimo, aparentando ser positivismo ateo, nada más lejano a la verdad. El positivismo formalmente desconoce el método metafísico, pero los hombres que lo ejecutan poseen conciencia cristiana, las instituciones positivas fueron creadas en el marco del concepto de “lo neutro” por un pasado revolucionario, sin embargo en la cotidianidad son dirigidas por hombres demócratas cristianos que muy poco creen en la visión positiva, casi nunca demócratas pero si cristianos a cada segundo. El positivismo es el culto de la humanidad como ser total y simple o singular, desconoce las razones a priori de la metafísica. La administración demócrata cristiana para la represión y freno de las pasiones, no significa en sí, que antes de esta existiera un hombre regido por la plena libertad, la cual era considerada enfermedad y causa directa de la corrupción del alma, la libertad pertenecía al reino de las tinieblas, actualmente es libertad encadenada, pues la libertad está regida por la moral cristiana. Definitivamente la corrupción se traduce en afección del alma o pasión. En la edad media el cuerpo estaba prohibido, la carne originaria del pecado especialmente el impulso vital del sexo, la carne tenía que ser castigada en todo momento con azotes, culpas, baños de agua fría y la perversa separación de hombres de las mujeres. Con el advenimiento del capitalismo el mundo del pecado se desvaneció en el pozo de las aguas del olvido….se cruzó la frontera al mundo de los vicios, su nombre adecuado: Modernidad. El término es infinitivo no compromete moralmente a nada y dice todo, una palabra propia para la corrupción, de ahí que los historiadores del cristianismo tienda a llamar la época de su total hegemonía platónica como la Edad Justa o Media. Sujeción de las pasiones, referente nostálgico de la moral contemporánea.

Codicia, Trabajo, Orgullo, Honor, Vanidad, Humildad, Avaricia, Ambición, Amor Filial, Venganza, Odio, Pereza y Envidia. En su compleja combinación componen el sistema político moderno, discurso de Adam Smith invocando la libre competencia entre los hombres, sinónimo de progreso. La Avaricia determinando la acumulación de Capital, la Pereza busca el modo de automatizar los procesos (progreso técnico y científico), la Envidia expandiendo el consumismo, Celos la posesión de “los otros”, Odio sostenedor de la economía de guerra, Trabajo pasión artesanal, Codicia posesión de las cosas del mundo, Venganza transformación en los sectores de poder, Amor Filial unificador de estratos sociales, Honor culto al Ego,…en fin pasiones que determinan la dirección individual de nuestro pensamiento, de nuestro inconsciente, si es que lo poseemos.

CONFERENCIA a cargo de Eduardo Núñez Bécuar. Biblioteca Central del Estado: “Fray Servando Teresa de Mier”

Miércoles 2 de Mayo 6:00 p.m.

Sábado 5 de Mayo 4:00 p.m.

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