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QUE ES GNU/LINUX

Qué es GNU/Linux

GNU/LINUX (más conocido como Linux, simplemente) es un sistema operativo, compatible Unix.

Dos características muy peculiares lo diferencian del resto de los sistemas que podemos encontrar en el mercado: la primera, es que es libre, esto significa que no tenemos que pagar ningún tipo de licencia a ninguna casa desarrolladora de software por el uso del mismo, la segunda, es que el sistema viene acompañado del código fuente.

El sistema lo forman el núcleo del sistema (kernel) más un gran número de programas y librerias que hacen posible su utilización.

Linux se distribuye bajo la Licencia Pública General GNU (GPL), por lo tanto, el código fuente tiene que estar siempre accesible.

El sistema ha sido diseñado y programado por multitud de programadores alrededor del mundo. El núcleo del sistema sigue en continuo desarrollo bajo la coordinación de Linus Torvalds, la persona de la que partió la idea de este proyecto, en 1991.

Linus, por aquel entonces un estudiante de informática de la Universidad de Helsinki, empezó (como proyecto de fin de carrera y sin poder imaginar en lo que se llegaría convertir) a programar las primeras líneas de código de este sistema operativo llamado LINUX.

Información en: HispaLinux


Algunas distribuciones GNU/Linux:
UBUNTUdebian-dos


DOCUMENTAL "CODIGO LINUX"


PRIMERA PARTE




SEGUNDA PARTE






TERCERA PARTE






CUARTA PARTE






QUINTA PARTE

Wu Ming, las historias como hachas de guerra

Wu Ming, las historias como hachas de guerra

Amador Fernández-Savater
amador@sindominio.net

Lo que sigue es el prólogo del libro Esta revolución no tiene rostro, de próxima aparición en librerías (Acuarela, Madrid, 2003), editado íntegramente bajo una licencia copyleft de libre copia. Esta revolución no tiene rostro agrupa textos de Wu Ming escritos durante los últimos dos años en condiciones y con intenciones muy variopintas: hay textos de coyuntura política, cuentos, investigaciones sobre «formas de vida», relatos pegados a la acción política del movimiento global, cartas de circunstancias a periódicos italianos, panfletos, manifiestos, declaraciones, etc. Una buena muestra de la producción de uno de los experimentos político-literarios más relevantes de los últimos años. Todo ello, y muchos más elementos que conforman la actividad literario-política de Wu Ming, puede encontrarse en su página web: www.wumingfoundation.com

«Generalmente, el mito es la verdad rumorosa de los jodidos, los vencedores tienen la televisión en cadena nacional [...] La leyenda de la peregrinación a la búsqueda de Aztlán, Wyatt Earp en el OK Corral, los poemas de Byron y Espronceda, las aventuras de Sandokan y los Tigres de Malasia, el día en que papá se le puso enfrente a su jefe y lo mandó a chingar a su madre, las canciones donde aparecen tres jinetes en el cielo (Dios, Zapata y Jaramillo), Pedro Infante de pobre reivindicador, no son una colección de material de mentiras, son otra cosa, algo esencial: son nuestras vidas» (Paco Ignacio Taibo II).

Quien no piense como Taibo II perderá su tiempo leyendo este libro. Los que crean, legitimados por la corriente dominante de la filosofía heredada, que los mitos son «mentiras nobles» o embustes para engañar a las pobres masas, los «cultos» que no se dejan atravesar de veras por las historias que leen o escuchan y las tratan como un objeto inerte de disertaciones pedantes, los que citan el Proyecto más antiguo del idealismo alemán («necesitamos una mitología de la razón») de Hölderlin, Schelling y Hegel emparentándolo sin vacilación con las aberraciones que ha conocido el siglo XX,1 los individuos narcisistas que juzgan como una forma intolerable de opresión cualquier relato que abra un mundo que no sólo habite su ego, los enemigos de las pasiones fuertes y los laberintos de la memoria y la imaginación, los amigos de las versiones únicas, autorizadas, los «ojetivosos» que sólo quieren historias que negocien con el presente, todos ellos perderán su tiempo (y seguramente su paciencia) leyendo a Wu Ming. Sin embargo, otro destino muy distinto está reservado a los que en algún momento de su vida se han visto tentados a arriesgar su timidez, su estatus, su cordura o su vida, porque se les había agarrado al alma cierta historia oída en cierto sitio a cierta persona que recordaba de forma apremiante lo que hace que merezca la pena vivir. Ésos comparten con Wu Ming que el fondo más profundo de todo lo humano es un magma compuesto del «material con el que se hacen los sueños»: imágenes, historias, personajes de leyenda, signos de fortuna o desastre, ritos, oráculos, etc. Los libros de Wu Ming les buscan a ellos.

Desde 1994 a 1999, los miembros de Wu Ming participaron en una de las columnas más numerosas, creativas y radicales del Luther Blissett Project, la columna boloñesa. A principios de la década de los ochenta, Luther Blissett era sólo el nombre de un jugador de fútbol jamaicano que militó sin demasiado fortuna en el Milan A.C. Pero a finales de los noventa, después de que una parte del movimiento underground italiano y europeo se lo apropiara y lo promoviera como un seudónimo que cualquiera podía utilizar para firmar acciones estéticas o políticas, Luther Blissett se convirtió en el nombre de una especie de moderno Robin Hood, otro fantasma amenazante para toda autoridad como el General Ludd, cuya ubicuidad difusa representaba la potencia de la comunicación y de la «intelectualidad de masas» contra todas los nuevos «cercamientos» impuestos por el capitalismo «de espíritu» (copyright, derechos de autor, etc.). Un nombre colectivo para designar la creación y la inteligencia colectiva que está en el corazón de las luchas políticas hoy día, el uso generalizado de la guerrilla de la comunicación para arruinar los mecanismos de captura de la propiedad intelectual, los media y las instituciones oficiales del arte y la política, la manipulación de constelaciones culturales enteras (como la «cultura pop») para desviar sus elementos en un sentido emancipador y construir narrativas de masas políticamente orientadas, literatura-guerrilla, sabotaje del comercialismo, etc.: todo eso y más fue el Luther Blissett Project, que arruinó el prestigio de los presupuestos sobre el artista «individual y propietario» de los creadores «medios» y volvió locos durante años a los periodistas y editores que aceptaban tan contentos el vistoso «material negro» que se les hacía llegar discretamente bajo el «logo» LB (libros «falsos», rumores y personajes inventados, leyendas, etc.) en campañas de «guerra psíquica» perfectamente preparadas.2

Con el nombre múltiple, los futuros Wu Ming firman además Q (edición castellana: Mondadori, 2000), una formidable novela de aventuras emplazada a lo largo de los primeros 30 años de la Reforma, sacudidos violentamente por las grandes sublevaciones campesinas que aspiraban a realizar inmediatamente el paraíso en la tierra. Los autores confiesan haber situado la novela en esa época porque todos los elementos que constituyen nuestra modernidad están de alguna manera allí presentes, in nuce: comunicación de masas, pugnas por la libre circulación del conocimiento, éxodos masivos, capitalismo financiero, insurrecciones que expresan las significaciones que nutren el moderno proyecto de autonomía «todavía en un lenguaje religioso», etc. Este «western teológico», traducido a multitud de idiomas, es uno de los resultados más brillantes en la creación de mitos con sello Luther Blissett. Todos los aspectos que hacen irresistible la lucha política se transmiten con un estilo electrizante: disputas teóricas interminables, encuentros insólitos, hermosas empresas sin porvenir, enemigos imbatibles, traiciones sorprendentes, exaltación compartida, viajes clandestinos, etc. Los autores de Q imponen además a la edición del libro una declinación de la fórmula conocida como copyleft:3 se autoriza la libre reproducción del libro por todos los medios excepto para usos comerciales. Así, para indignación y rabia de las SGAE de turno, cualquiera puede fotocopiar el libro y regalarle una copia a un amigo. Una punta de lanza importantísima en el conflicto político por la libre reproducción de los productos de la inteligencia colectiva contra todas las modalidades de propiedad intelectual que privatizan los cerebros y criminalizan la compartición de saberes.4Mediante el copyleft, según afirman los autores de Q, «se defiende nuestro trabajo y el trabajo del editor y, al mismo tiempo, la libertad de los lectores de disfrutar y manipular lo que nosotros escribimos».

Luther Blissett nace con los días contados, al menos para las columnas italianas de la iniciativa. El proyecto tiene una vida programada de cinco años, aparece con los zapatistas en el 94 y desaparece con la revuelta de Seattle en el 99, durante un suicidio ritual, el Seppuku japonés.5 «Como dijo el incomparable Cary Grant, es mejor dejarlo demasiado pronto, para que la gente quiera más, que demasiado tarde, cuando la gente empieza a aburrirse», dijeron los autores de Q para explicar esa decisión. El estilo Blissett para entonces se había extendido por todo el mundo. ¿Acaso no son los suyos los rasgos más relevantes del movimiento de resistencia global que ha sacudido la escena política mundial como desde hace mucho tiempo nadie hacía?:6 la importancia fundamental concedida a la comunicación, no como un canal por donde transmitir mensajes políticos (ya fuesen radicales o más tradicionales), sino como un ámbito más de intervención política; la crítica radical de las nuevas «enclosures» que el capitalismo impone sobre las «tierras comunales creativas»;7 la propuesta de símbolos ciegos que representen el carácter irrepresentable del movimiento global (los pasamontañas zapatistas, por ejemplo); la ambigüedad constituyente que sortea los callejones sin salida formateados por la lógica identitaria («local, global», «violencia, no violencia», «reformismo, revolución», «amigo, enemigo», etc.), etc.

Desde Chiapas hasta Génova, la intervención sobre las representaciones, los deseos y los afectos de la multitud global se ha vuelto una cuestión política de primer orden que supera las arbitrarias oposiciones entre teoría/práctica et alii. Las fábulas de Marcos, los pasamontañas «detrás de los cuales estamos ustedes», las manifiestos desobedientes, la sola mención de Seattle o Praga, la estampa de Carlo Giuliani asesinado, los monos blancos, el «otro mundo posible», la fórmula del asedio a las zonas rojas como «espacios sin derechos», etc., condensan aspiraciones y temores de la «sociedad civil global». Son imágenes que, como ocurre con las buenas imágenes que vemos en el cine o transmite el arte, «permanecen en la mente y allí trabajan en silencio». El repertorio mitológico del movimiento global es un arma cuya importancia sólo puede escapar a los que comparten con el neoliberalismo que el motor del ser humano son las motivaciones económicas y que lo demás pertenece a una suerte de «superestructura» derivada. Pues bien, los miembros del colectivo Wu Ming han participado como artesanos anónimos de enorme importancia en la «guerra de metáforas» durante la que el movimiento de resistencia global consiguió, mediante un juego habilidoso de espejos y en un lapso asombrosamente breve de tiempo, reflejar al mundo entero la imagen intolerable de unos poderosos encerrados en sus castillos y sus zonas rojas decidiendo el contenido y la calidad de la vida de todos y cada uno, mientras eran asediados por una multitud airada y alegre de desheredados. Lo hicieron en los Monos Blancos, por ejemplo, un experimento político de enorme interés nacido al calor de los centros sociales italianos.8La imagen que devolvían esos enormes espejos resueltamente manejados era tan infame que los propietarios del mundo decidieron romperlos en añicos al precio que fuera: les costó dos balas en la cabeza de Carlo Giuliani el 20 de julio del año 2001 en la Piazza Alimonda de Génova, el ataque brutal a una manifestación de 300.000 personas al día siguiente, que Amnistía Internacional definió como la más grande y masiva violación de derechos humanos en la Europa de posguerra, y decenas de compañeros salvajemente torturados por la policía ascendida a soberana absoluta en un estado de excepción temporal.9 Los textos de Wu Ming captan, como pocos otros más, la intensidad y el drama del acontecimiento-Génova, su naturaleza más honda, la atmósfera de pesadilla que reinaba en la ciudad y también la belleza y la superioridad ética del gesto de desafío desobediente, que para muchos de nosotros conforman un pequeño 68 en-nuestras-cabezas, aunque el provincianismo insoportable que rige las mentes que «piensan» en España no le haya dedicado ni un minuto (sólo lo hicieron para cubrirlo de mierda). Su posición como «observadores» era privilegiada en Génova, porque ocupaban la primera fila del cortejo «desobediente» que trató de alcanzar la zona roja mediante el recurso a dispositivos de protección no agresivos (plásticos, escudos, cascos, gomaespuma, etc.). Y es que en el movimiento global no hay «intelectuales» que iluminen el sentido de la acción política que llevan a cabo otros, las relaciones entre pensar, contar y hacer se han trastocado hasta un punto que quizá animaría a Hannah Arendt a escribir una segunda parte de La condición humana.10
La participación de Wu Ming en el «movimiento de movimientos» siempre ha estado muy ligada a la narración de sus victorias, sus impasses y sus catástrofes, a la elaboración del inmenso material poético que proporciona la actividad de múltiples fuerzas anónimas en marcha, a la producción de historias y sentido, a la creación de mitos. Cuando se habla de mitos y política, uno evoca inmediatamente la figura de George Sorel, calumniado y malentendido durante mucho tiempo, según los mismos Wu Ming. Pero Sorel no se equivocaba cuando definía los mitos por contraste con las utopías: éstas nos describen modelos acabados (sean paradisíacos o pesadillescos), los mitos sin embargo expresan la fuerza de una comunidad, «alarman de aventura» los oídos de quienes los escuchan, devuelven la confianza (que no la fe) en las propias posibilidades, en la propia potencia, que se renueva en el mismo acto de escuchar el relato mítico. Quitan el miedo, vaya. El mito tiene (y ha tenido siempre, si hacemos caso a los antropólogos) una relación directa con la noción de «milagro», la causa incausada de nuevas conexiones causales, la capacidad humana de «empezar de nuevo» en la que consiste la política. ¡Cuántos relatos cinematográficos, novelescos, cotidianos, no transmiten esa idea: «todavía no está todo visto», y provocan así ese «estado de conciencia épico» que pedía Sorel a los mitos! Por su lado, la política, la acción colectiva de autoinstitución de la sociedad, es el ámbito de la actividad humana en el que se expresa mejor el exceso que supone cualquier lazo social a las consideraciones mecanicistas o funcionalistas. La acción política es el ámbito de lo heroico y lo superfluo, de la excelencia y la sobreabundancia; y por eso le viene como un guante el «lenguaje del entusiasmo» en que consisten los mitos. Es verdad que la reflexión sobre los mitos de Sorel no sorteaba algunos obstáculos que podían desembocar finalmente en la justificación de formas míticas trascendentes (Líder, Modelo, Origen, etc.) que disciplinasen a los sujetos educándoles en la sumisión gregaria a la voluntad de los tribunos. La cristalización del material mítico en una serie de «palabras-propaganda» que sometan el porvenir a la repetición de lo previsto por esquemas supuestamente infalibles es el «reverso tenebroso» de la fuerza mitopoiética. Wu Ming advierte de ello una y otra vez, pero también considera con extrema lucidez que ese obstáculo no se supera abandonando la producción mítica y optando por la «desmitificación» como modalidad de crítica política. No. Ese fondo magmático del ser humano que da sentido(s) a su(s) mundo(s) mediante el relato de historias no se deja apaciguar así como así. Habría que extirpar del ser humano la tendencia a la admiración o a la curiosidad, por ejemplo. Se trata más bien de intervenir en la producción de sentido desde los territorios de la inmanencia, orientándola, atravesando las olas de símbolos con el virtuosismo de un surfista. La lucha no es: mito o no mito, sino mito o fetiche. Para no convertirse en fetiches, los mitos deben ser todo lo contrario del «aura» según Benjamin, esto es, reproducibles y perfectibles.
11 Una narrativa de emancipación es lo contrario de una teología: no anima la negación del cuerpo y de los otros en beneficio de ciertas ideas, sino que crea lenguajes comunes a partir de las singularidades y sus trayectorias existenciales. En ese sentido, Génova desencadenó una producción mítica ejemplar: los relatos de lo que había ocurrido allí, del miedo y la desnudez de los cuerpos vejados, de la tragedia y la extraordinaria fuerza colectiva expresada, se multiplicaron, atravesaron el planeta en boca de mil modernos bardos y trovadores, se perfeccionaron entre todos, hicieron volar en pedazos las interpretaciones oficiales que pretendían imponerse, circularon en construcción permanente en todos los «soportes» posibles, etc. La elaboración colectiva de aquella experiencia de «viaje iniciático» desbordó por todos lados las mentiras oficiales y el silencio que pretendía decretar la violencia.

Los mitos trascendentes que narran las acciones ejemplares de determinados héroes del sacrificio tienen afortunadamente cada vez menos influencia en la producción de la subjetividad militante. Ya nadie se siente impelido a imitarlos. Ahora nos encontramos con otros símbolos más adecuados a una época que ha debilitado enormemente la frontera entre producción y reproducción, una época que basa en buena medida la creación de valor en la «recuperación» de los valores fuertes de los movimientos políticos de los años sesenta y setenta: imaginación, creatividad, lenguaje, comunicación, virtuosismo, cualidades de autoorganización, flexibilidad, afectos, etc. Pero Wu Ming saca las conclusiones opuestas a muchos derrotistas que lamentan amargamente esa «recuperación»: no se trata de condenar toda experimentación política desde posiciones de nostalgia y resentimiento,12 sino de pujar por un exceso de imaginación creadora que no se pueda contener o parasitar o contentar. Si hoy una de las fuerzas productivas principales es el lenguaje, ¡como no va a tener una importancia política de primer orden la lucha en el terreno de las significaciones, el combate entre el vaciado de contenidos fuertes de la banalización mediática, la propaganda de guerra o el lenguaje empobrecido que se impone en muchas empresas de servicios y la polisemia fecunda de las narraciones míticas políticamente orientadas! El segundo de a bordo de Bill Clinton dijo que la fuerza de trabajo más importante de este siglo la compondrían los «manipuladores de símbolos, datos, palabras». La pugna está entre la sumisión a la manipulación mecánica de signos y el exceso simbólico de los relatos que penetren hasta la fibra más profunda y animen la autonomía individual y colectiva. Cuando la comunicación está en la base del sistema económico-productivo, las comunidades pueden formarse a través del lenguaje, sin que eso signifique que son comunidades ficticias o ilusorias. Luther Blissett como nombre múltiple que expresaba el amor por el lenguaje y la comunicación de los nuevos sujetos productivos, y la consiguiente revuelta contra todas sus modalidades de instrumentalización, fue un experimento formidable en ese sentido. Wu Ming retoma ahora esa apuesta, madurada por más años de reflexión y experiencia. Libertad de lenguaje significa, hoy más que nunca, abolición del trabajo asalariado.13

En la vía Tolemaide de Génova, donde la policía detuvo el cortejo desobediente a balazos, amén de gases lacrimógenos y furgonetas lanzadas contra la multitud, muchos sintieron ya un temblor de tierra que anunciaba la «guerra global permanente» que las élites gobales desencadenarían tras el 11 de septiembre. Se acabó la «belle époque» del neoliberalismo. Ahora la guerra se inscribe de modo muy explícito en la constitución material de la civilización capitalista, ya sin máscaras. Wu Ming está excepcionalmente emplazado para pensar los rasgos fundamentales de una épica que anime a hacer la «guerra a la guerra»: Italia es ahora mismo --como ya lo ha sido en otras ocasiones-- el mayor laboratorio de acción política antagonista de Europa. Durante un año entero, se han sucedido cotidianamente las iniciativas contra el régimen global de «guerra infinita»: desde las enormes manifestaciones contra la intervención estadounidense en Afganistán hasta la huelga general contra el gobierno Berlusconi de la primavera pasada, pasando por la acciones de «diplomacia desde abajo» de un buen puñado de italianos integrados en la caravana «Action for Peace» en Palestina durante la ofensiva israelí de abril. Como no podía ser de otro modo, el gang mafioso y racista que compone el gobierno Berlusconi declina a su modo la sempiterna «estrategia de la tensión» y hace resucitar a unas fantasmales «Brigadas rojas» para sembrar desconcierto e impotencia entre los actores más activos del «movimiento de movimientos» italiano. Toda la sociedad italiana está en efervescencia, el movimiento agrupado en torno a los Social Forum que han proliferado por toda Italia se ha convertido en una de las fuerzas fundamentales de oposición a Berlusconi. Las inmensas cuestiones a todos los niveles que suscita la acción política en estas circunstancias de «guerra global permanente», de guerra económica, política y social contra la humanidad entera, ocupan muchos de los textos de Wu Ming agrupados en Esta revolución no tiene rostro.

De todas formas, la situación de Wu Ming ha cambiado de un tiempo a esta parte y el grupo se encuentra ahora en otra fase, cuya cartografía es todavía una incógnita. Wu Ming ha abandonado la corriente que llevó de los Monos Blancos a los Desobedientes14 porque, a su juicio, durante la metamorfosis se perdió el espíritu de apertura y contaminación que define al «movimiento de movimientos» y se sustituyó la lectura política viva del periodo presente, y la consiguiente línea política concreta, por un «lenguaje de palo» incapaz de aprehender los procesos reales en marcha. Según Wu Ming, las coordenadas analíticas que sirvieron para aferrar las transformaciones en curso durante un cierto periodo ahora se revelan inservibles:

«En lo que se refiere a Imperio, estoy convencido de que, en este momento, se trata de una categoría poco útil, y al leer los materiales escritos inmediatamente después del 11 de septiembre los encuentro demasiado «ideológicos», como si la realidad debiese adecuarse a la fuerza a categorías preexistentes y de moda. El análisis de Negri y Hardt tenía fecha, se refería a una fase anterior del orden mundial, al neoliberalismo, a la new economy, al «clintonismo» y a un multilateralismo que, en estos momentos, está en crisis. Ahora estamos en la fase del «nacional-liberalismo», de la austeridad y del «keynesianismo militar». Una fase diferente que necesita de otras categorías y de otra épica. No necesariamente todo lo que han escrito Negri y Hardt debe ser dejado a un lado, pero hay mucho que investigar. Tratamos de evitar lecturas desalentadoras, que producen sobre todo una sensación de impotencia y que no revelan nada sobre la complejidad y la fuerza-invención de movimientos de los cuales nosotros sólo hemos escuchado el llanto de un recién nacido. También las formas de la guerra («preventiva», «global permanente» o como quiera llamársela) cambiarán a causa del conflicto. Evitemos, si es posible, producir una nueva jerga teórica llena de palabras-contraseña. No tenemos ninguna necesidad de un lenguaje reiterativo y alienante, hecho de «ritornelos» identitarios y de conceptos vacíos. Ésta es la mejor forma de, por decirlo en términos de Bifo, «abandonar las ilusiones y prepararse para la lucha», que es también la lucha contra nuestras ilusiones de ayer».15

Pero, por otro lado, Wu Ming prosigue su trayecto: narraciones de todo tipo (novelas, textos de combate, infiltración en la cultura de masas, etc.), mitopoiesis, investigación de signos de creatividad y gestos de rechazo en los modos de vida que se dan en los intersticios entre el underground y la acción política, creación de una comunidad viva de lectores, oposición a la propiedad intelectual, búsqueda de una épica adecuada al momento histórico, con todas las «desviaciones» oportunas y los replanteamientos necesarios, militancia dentro del movimiento global y del específico movimiento italiano, en el espíritu que tenían los primeros Social Forums de abrir espacios de cooperación entre diferentes y evitar en lo posible todas las formas de canibalismo político que han devorado a la izquierda desde hace décadas, etc. Pescando, distribuyendo, contando y riendo siempre, «riendo de frente al horror, para resistir, riendo de frente al peligro, para redimensionarlo, riendo para incendiar los tigres de papel».
Notas al pie

... XX,1
Por ejemplo, Gabriel Albiac aquí:
http://www.libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_10937.html
... preparadas.2
Pánico en las redes; teoría y práctica de la guerrilla cultural, Luther Blissett, Literatura Gris (Madrid, 2001). Más información en:
http://www.altediciones.com/0022.htm
...copyleft:3
Léase:
http://www.gnu.org/copyleft/copyleft.html o http://www.fsf.org/licenses/gpl.html
... saberes.4
En Indymedia-Madrid (madrid.indymedia.org), se pueden encontrar información y enlaces:
http://acp.sindominio.net/article.pl?sid=02/07/23/2054203&mode=thread
... japonés.5
Aquí puede leerse una explicación de Roberto Bui (Wu Ming 1) sobre el Seppuku de Luther Blissett:
http://www.altediciones.com/roberto.txt
... hacía?:6
La publicación Desobediencia Global ha explicitado e ilustrado alguno de esos rasgos:
http://www.sindominio.net/unomada/desglobal
... (7);7
Más información, por ejemplo, en:
http://www.creativecommons.com
... italianos.8
Una buen repaso de los aspectos más interesantes de Tute Bianche es, por ejemplo, la declaración de su portavoz, Luca Casarini, ante el parlamento italiano tras Génova:
http://www.wumingfoundation.com/italiano/Giap/casarini_es.html
... temporal.9
Se puede encontrar mucha información en castellano, por ejemplo aquí:
http://www.sindominio.net/genova
... humana.10
Alguna pista sobre esto, puede hallarse en este formidable artículo de Paolo Virno:
http://nuevproyhist.tripod.com.ar/nuevproyhist/id4.html (aparecerá pronto en una recopilación de textos de Virno que editará Traficantes de Sueños).
... perfectibles.11
Puede leerse, a la inversa, como ejemplo de «auratización» o «estetización perversa» de la política, esta acertada historia de la Internacional Situacionista:
http://www.altediciones.com/ash/critica03.htm
... resentimiento,12
Puede leerse, como ejemplo de esta tristeza intelectual, cualquiera de los panfletos siguientes:
http://netmc.9online.fr/VersusActuel/Amoros00.html
... asalariado.13
Léanse seguidos estos dos textos: «Las palabras cautivas», de Mustapha Khayati (Hiru, 1999) y «Algunas notas sobre general intellect» de Paolo Virno
(http://www.nodo50.org/mrg-torrent/textos/html/alnoin.htm), que aparecerá pronto en papel en la recopilación de textos de Virno editada citada anteriormente.
... Desobedientes14
El manifiesto de fundación del Laboratorio de los Desobedientes (
http://www.disobbedienti.org) puede leerse aquí: http://www.sindominio.net/guerra
... ayer».15
Comunicación directa de Wu Ming al autor de este prólogo. Franco Berardi, Bifo, es un personaje histórico de la autonomía italiana, que sigue muy activo. Sobre la coyuntura actual, pueden leerse los siguientes textos (al último hace referencia la cita de Wu Ming):

Copyright © 2002 Amador Fernández-Savater
Este texto es copyleft. Se permite su copia y reproducción literal por cualquier medio siempre y cuando esta nota se mantenga.

.-vs-capitalismo-cognitivo-.


CopyLeft explicado a los niños

El copyleft explicado a los niños
Para desmontar algunos equívocos

por Wu Ming,
Il Mucchio selvaggio, número 526,
25 de Marzo de 2003
Traducción de José Luis Aznarte M.

"Pero... Si cualquiera puede copiar vuestros libros y pasar sin comprarlos, ¿de qué coméis vosotros?" Esta pregunta nos es hecha a menudo, la mayor parte de las veces seguida de la observación siguiente: " El copyright es necesario, ¡hace falta proteger a los autores!"
Este género de afirmaciones revela cuánto humo y cuánta arena ha conseguido arrojar la cultura dominante (basada en el principio de propiedad) y la industria del entretenimiento a los ojos del público. En los medios y en nuestras mentes se perpetúa la ideología confusionista en materia de derechos de autor y propiedad intelectual, pese a que el renacer de los movimientos y la transformación en curso la estén poniendo en crisis. Sólo a parásitos y gorrones conviene hacer creer que "copyright" y "derecho de autor" son la misma cosa, o que exista la contraposición entre "derecho de autor" y "piratería". No es así.Los libros del colectivo Wu Ming son publicados bajo la siguiente nota: "Está permitida la reproducción total o parcial de esta obra y su difusión telemática siempre y cuando sea para uso personal de los lectores y no con fines comerciales". Esta nota está basada en el concepto de "copyleft", inventado en los años ochenta por el "movimiento por el software libre" de Richard Stallman y compañía, y está siendo aplicado en muchos sectores de la comunicación y la creatividad, de la divulgación científica y de las artes.
"Copyleft" (un denso juego de palabras intraducible) es una filosofía que se traduce en diversos tipos de licencias comerciales, la primera de las cuales fue la GPL [GNU Public License] del software libre, nacida para tutelar a éste último e impedir que nadie (por ejemplo Microsoft) se apropie y privatice los resultados del trabajo de comunidades libres de usuarios y programadores. Para quien no lo sepa, el software libre se caracteriza por tener el "código abierto", lo que lo hace potencialmente controlable, modificable, mejorable y copiable por los usuario.
Si el software libre hubiera sido simplemente de dominio público, antes o después hubiera caído bajo el control de los buitres de la industria. La solución fue revertir el copyright como si de un calcetín se tratase, haciéndo que pasase de ser un obstáculo a la libre reproducción a ser la garantía suprema de ésta última. En palabras llanas, si yo pongo copyright sobre mi obra, yo soy su propietario, y éste hecho me otorga poderes suficientes para decir que con dicha obra tú puedes hacer lo que te plazca. Puedes copiarla, difundirla, modificarla etc. Lo que no te está permitido hacer es prohibir que otro haga lo mismo, es decir, no puedes apropiarte de ella e impedir su libre circulación: no puedes poner copyright sobre ella, porque ya hay uno puesto y me pertenece, y además si lo haces te buscas la ruina y te las ves conmigo.
En resumen, un ciudadano normal, que no tiene dinero para comprar un libro de Wu Ming, o que no quiere comprarlo encuadernado, puede tranquilamente fotocopiarlo, escanearlo usando OCR o -solución mucho más cómoda- descargarlo gratis de nuestro sitio web www.wumingfoundation.com. Esta reproducción no es con ánimo de lucro, y por tanto está perfectamente autorizada por nosotros. Ahora bien, si un editor extranjero quiere hacerlo traducir y comercializarlo en su país, o si un productor cinematográfico quiere trasladarlo a la gran pantalla, eso es una reproducción con ánimo de lucro, y por tanto estos señores deberán ponerse en contacto con nosotros y pagarnos una cantidad, porque es justo que nos "lucremos" nosotros también, ya que el libro lo hemos escrito nosotros.
Volviendo a la pregunta inicial: ¿no estamos perdiendo dinero?
La respuesta es simplemente no. Cada vez más experiencias editoriales demuestran que la lógica "copia pirata = copia no vendida" no tiene nada de lógica. Si no fuera así, no se comprendería el hecho de que nuestra novela Q, descargable gratuitamente desde hace tres años, haya llegado a la duodécima edición y haya superado las doscientas mil copias vendidas. En realidad, en el ámbito editorial, cuanto más circula una obra, más vende. Otros ejemplos de ésto vienen incluso de un país obsesionado con la propiedad intelectual como es EEUUA, y han sido descritos con cristalina precisión por mi colega Wu Ming 2 en un artículo que puede leerse aquí:
Incluso sin incomodar al Massachussetts Institute of Technology, basta con explicar lo que está pasando con nuestros libros. Un usuario X se conecta a nuestro sitio y descarga, digamos, 54. Si lo hace desde el trabajo o la universidad y lo imprime allí, no se gasta un duro. X lo lee, y le gusta. Le gusta de tal manera que decide regalarlo, y por supuesto no puede presentarse en la fiesta de cumpleaños con un tocho de folios A4. Por tanto, se encamina a la librería y lo compra. Una copia "pirateada" = una copia vendida. Hay quien ha descargado nuestro libro y, a continuación de leerlo, lo ha regalado seis o siete veces. Una copia "pirateada" = varias copias vendidas. Incluso aquellos que no tienen dinero para regalos comentan a otros que han leído el libro y que les ha gustado, con lo que tarde o temprano alguien lo comprará o seguirá el proceso anteriormente descrito (descarga-lectura-compra-regalo). Si hay alguien a quien el libro no le gusta, por lo menos no se habrá gastado ni un céntimo.De este modo, como sucede con el software libre y con el Open Source, se reconcilia la exigencia de una justa recompensa por el trabajo realizado por un autor (o más precisamente por un trabajador del saber) con la salvaguarda de la reproducibilidad de la obra (es decir, de su uso social). Se exalta el derecho de autor reprimiendo al copyright, en la cara de los que creen que son la misma cosa.
Si la mayoría de las editoriales no se han percatado todavía de esta realidad y son conservadoras en materia de copyright es por cuestiones más ideológicas que mercantiles, aunque creemos que no tardarán en abrir sus ojos. El mercado editorial no está en riesgo de extinción como la industria discográfica: son distintas las lógicas, son distintos los soportes, son distintos los circuitos, la forma de consumo también es diferente, y, sobre todo, el mercado editorial no ha perdido todavía la cabeza, no ha reaccionado con redadas en masa, denuncias y procesos a la gran revolución tecnológica que "democratiza" el acceso a los medios de reproducción. Hace unos cuantos años, una grabadora de CDs estaba disponible únicamente para un estudio de grabación, mientras que hoy la tenemos en casa, en nuestro ordenador personal. Por no hablar del peer-to-peer etc. Esto es un cambio irreversible, frente al cual toda la legislación sobre propiedad intelectual se convierte en obsoleta, se queda en estado de putrefacción.
Cuando se inventó el copyright, hace tres siglos, no existía ninguna posibilidad de "copia privada" o de "reproducción sin ánimo de lucro", ya que sólo un editor tenía acceso a la maquinaria tipográfica. Los demás estaban obligados a renunciar al libro si no podían comprarlo. El copyright no era percibido como anti-social, era el arma de un empresario contra otro, no de un empresario contra el público. Hoy la situación ha cambiado drásticamente, el público ya no está obligado a comprar, tiene acceso a la maquinaria (computadores, fotocopiadoras, ...) y el copyright es un arma que dispara contra la multitud.Quedan muchas cosas que decir, y debemos volver a lo básico: partimos del reconocimiento de la génesis social del saber. Nadie tiene ideas que no hayan sido directa o indirectamente influenciadas por las relaciones sociales que mantiene en las comunidades de las que forma parte, y si la génesis es social, el uso debe permanecer social a su vez. Pero esto es otra larga historia. Espero haberme explicado bien.
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El conocimiento para el desarrollo endógeno I

El conocimiento para el desarrollo endógeno I

El conocimiento humano es un factor esencial en la producción de valor y riquezas. Ese conocimiento y la materialización de las ideas han sido el motor de las sociedades. Es este bien intangible lo que le da valor agregado a la casi totalidad de los bienes y servicios que utilizamos. Con el avance de la ciencia y la tecnología cada vez más la materia se sobrecarga de información y las cosas se vuelven acumuladoras de conocimiento, por ello se desarrolla hoy día, una seria discusión sobre como debe ser usado el conocimiento.
El Derecho a la Propiedad Intelectual (derecho propietario sobre el conocimiento) es reconocido en la Declaración de los Derechos Humanos, basándose en dos principios que interactúan creando un equilibrio: a) el derecho que toda persona tiene de tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten; y b) el derecho de toda persona a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Sin embargo, en la medida en que el conocimiento se convierte en la piedra nodal de la producción de la riqueza, los países del llamado primer mundo han desarrollado una agresiva estrategia global que tiene como objeto que el conocimiento se quede en el primer mundo. Para ello se ha introducido el tema de la «Propiedad Intelectual» en múltiples foros internacionales (OMC, OMPI, FAO, CDB, etc.), desarrollándose una legislación que fortalece los mecanismos de protección de los intereses del productor del conocimiento occidental, la expropiación de conocimientos de pueblos indígenas y la concesión de derechos de propiedad industrial de forma global, menoscabándose el derecho de la sociedad a acceder a los bienes y servicios culturales, artísticos y científicos.
Phillip Weber, subdirector de Science for Global Responsibility (SGR), expone que «La nueva negociación relacionada con el régimen de propiedad intelectual en las naciones industrializadas se ha convertido en una privatización de conocimientos sin precedentes incluyendo la biopiratería de los conocimientos indígenas y de los recursos a escala global. Este régimen está siendo impuesto al resto de los países a través de la Organización Mundial de Comercio como parte de una constante conducción a la economía globalizada».
Phillip Webber junto a Eva Novotny de Scientists for Global Responsibility, Mae-Wan Ho del Institute of Science in Society y E.E. Daniels de Science for Peace han realizado un interesante papel de trabajo llamado Hacia una Convención del Conocimiento, que han circulado a fin de propiciar una discusión acerca de cómo la ciencia y el conocimiento deben ser desarrollados y usados. En él, los autores exponen:
El conocimiento no debe ser usado para destruir, oprimir o con fines militares agresivos. Los científicos deben tener la responsabilidad moral por sus investigaciones, desistir de las mismas cuando sean dañinas o vayan a servir para destruir, oprimir o tengan una finalidad militar agresiva. El conocimiento pertenece a la comunidad y no puede adueñarse nadie de forma privada. Rechazamos toda la privatización del conocimiento. Rechazamos las patentes sobre los organismos vivos y sus partes, así como las patentes basadas en el robo del conocimiento indígena. Rechazamos las patentes sobre las medicinas esenciales. El conocimiento es diverso, inclusivo y plural. Ningún sistema de conocimiento debe predominar sobre los otros. Los sistemas de conocimiento indígena deben ser protegidos y permitir que estos prosperen de forma natural. Las interrelaciones entre los diferentes patrones de los sistemas de conocimiento y sus prácticas deben ser promovidas en la búsqueda de lograr la sustentabilidad y la equidad. El conocimiento nos debe habilitar a nosotros para vivir de una manera sustentable con la naturaleza. El conocimiento debe ser abierto y accesible para todos. Debe ser verdadero y seguro. Los desacuerdos deben ser ampliamente debatidos en términos que la gente pueda comprender. La gente debe ser consultada y sus decisiones deben ser aceptadas cuando se tengan que tomar decisiones relativas a la introducción de nuevas tecnologías en la comunidad. El conocimiento debe servir al interés público y no a la agenda de las corporaciones. Debe ser independiente de los intereses comerciales y del control gubernamental. Los fondos públicos deben ser dirigidos principalmente hacía investigaciones que beneficien a la sociedad entera. El conocimiento debe hacer al mundo equitativo y mejorar la calidad de vida de todos sus habitantes. Debe dirigirse a las necesidades físicas, así como a las emocionales y espirituales. Su primer propósito debe ser no dañar a los seres humanos y a las otras especies. Debe respetar los derechos y la dignidad humana. [1]
Es necesario que la Revolución Bolivariana haga una seria reflexión sobre el valor del conocimiento, los planteamientos ideológicos que se insertan en las normativas de propiedad intelectual y sobre las consecuencias de la geopolítica del conocimiento como instrumento de poder para mantener el orden mundial existente.
Catherine Walsh nos aporta una interesantísima reflexión en su ensayo Geopolíticas del conocimiento, interculturalidad y descolonialización: "El conocimiento funciona como la economía: está organizado mediante centros de poder y regiones subordinadas -los centros del capital económico también son los centros del capital intelectual. Por eso, y todavía, la producción intelectual en América Latina y peor en el Ecuador, tiene poco peso en el mundo. Pero hay un problema adicional. Y eso es la manera que el discurso de la modernidad creó la ilusión de que el conocimiento es abstracto, des-incorporado y des-localizado, haciéndonos pensar que el conocimiento es algo universal, que no tiene casa o cuerpo, ni tampoco género o color. Es este mismo discurso de la modernidad que también crea la necesidad, desde todas las regiones del planeta, a «subir» a la epistemología de la modernidad; es decir, a cercarnos desde América Latina al modelo eurocéntrico como el único válido del progreso en el campo del saber. Jean Franco usa la metáfora del cuerpo para explicar esta relación colonial e imperial - la cabeza que piensa está en el norte, mientras que el cuerpo que actúa (y que ejerce las funciones biológicas-corporales) está en el sur." [2]
Se desprecia de tal forma el conocimiento producido por nuestros pueblos, que es política de las oficinas de propiedad industrial de casi todos los países del mundo conceder patentes sobre el conocimiento tradicional indígena (expresado en lenguaje oral, símbolos, expresiones religiosas, etc.), una vez que éste ha sido transformado en conocimiento occidental codificado en métodos, formulas químicas o lenguaje escrito. No se reconoce el valor de innovación que las comunidades han acumulado durante milenios sino la "altura inventiva" del científico que "descubre un conocimiento salvaje" y lo convierte en un valioso recurso susceptible de ser comprendido en occidente para luego ser industrializado y/o comercializado.
Pensar geopolíticamente sobre el conocimiento, es reflexionar sobre la creación, la fijación, la conservación, el uso, los abusos, la reproducción, la difusión, la apropiación y el régimen de propiedad sobre nuestro conocimiento y del conocimiento ajeno, en diseñar estrategias traducidas en políticas y normativas que nos permitan aprovechar sustentablemente nuestra diversidad cultural y biológica en beneficio de nuestro pueblo y de la humanidad.
Pareciese que hay una única formula de administración del conocimiento, expresada en la normativa mundial de propiedad intelectual, sin embargo, el ser humano busca las maneras de seguir compartiendo su conocimiento, es así como vale la pena hablar de uno de los variados modelos de uso del conocimiento que ha aportado maravillas a la humanidad, a saber:
El conocimiento de software libre
Es un modelo que garantiza el derecho a compartir información y a la innovación constante y colectiva del conocimiento. Pedro de las Heras Quiros y Jesús M. González Barhona en un artículo denominado .Y la información será libre... ¿o no?, nos relatan el origen del software libre: "Hasta los finales de los años sesenta el software era libre. El código fuente de los programas se distribuía sin trabas entre los compradores de ordenadores como parte del servicio que recibían, para que los utilizasen libremente y sin coste adicional. En esa época, en las universidades fluía el código fuente de manera natural. Al principio de los setenta, el panorama cambió drásticamente.
La venta de software sin fuentes y sin permiso de redistribución ha marcado los últimos treinta años, situando entre las primeras del mundo por capitalización a empresas cuya fuente de ingresos casi exclusiva depende de la venta de software propietario... el sector de las industrias de la información ha tratado de impedir con éxito, el flujo libre de información con el argumento de que de esa forma la sociedad dispondrá de más y mejor información. Por otro lado, cada vez son más las voces que reclaman una revisión de la legislación sobre patentes y derechos de copia. En el sector informático, la situación está cambiando gracias al software libre". [3]
La Free Software Foundation establece cuatro características definitorias del software libre: 1) libertad de usar el programa con cualquier propósito, sin necesidad de comunicárselo al desarrollador; 2) libertad de estudiar como funciona el programa y de adaptarlo a las necesidades (acceso al código fuente del software), 3) la libertad de copiar gratuitamente, distribuir copias, incluso de venderlas, y 4) la libertad de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras a los demás.
En éste modelo, cuando alguien copia, ayuda que el modelo funcione mejor porque mayor número de usuarios supone convertirse en un standard de referencia y un mayor mercado. El que el modelo sea libre no significa que sea «No Comercial», no se paga por el acceso al conocimiento, sino por servicios asociados a su uso.
Existen además otros maravillosos ejemplos de uso libre del conocimiento: Publicación del genoma humano, publicación de la secuenciación genómica del arroz, netscape, copyleft y todo el inmenso tesoro del conocimiento ancestral de la humanidad (chino, indú, indígena, etc.). La guerra planteada entre estas dos fuerzas contrapuestas: Conocimiento Propietario vs. Conocimiento Libre, determinará en muy buena parte el futuro de la humanidad. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece en su artículo 110, los lineamientos fundamentales de la estrategia nacional relativa al conocimiento, al establecer el reconocimiento del interés público del conocimiento y su importancia fundamental para el desarrollo económico, social y político del país, así como para la seguridad y soberanía nacional.
Tenemos ahora que desarrollar una estrategia que nos permita defendernos de la apropiación de conocimientos colectivos, que propicie la investigación, que proteja a los autores y a los innovadores, que permita el acceso a la cultura universal, que haga realidad la anhelada transferencia tecnológica, que fortalezca a nuestros emprendedores y que nos permita compartir las ideas como hermanos.
Rafael Miranda Pérez, del Centro de Estudios sobre las revoluciones en México, reflexiona: "El conocimiento nos permite orientar con claridad nuestra actividad transformadora, definir hacía donde queremos ir y como hacerlo. Nos libera de la camisa de fuerza que es para el pensamiento la propaganda neoliberal, permitiéndonos interpretar de forma diversa la realidad y concebir distintas propuestas de convivencia humana. El mejor amigo de la utopía es el saber, los sueños se realizan despertando". [4]
En materia de administración del conocimiento humano, quizá como ninguna otra es pertinente la frase del gran maestro Samuel Robinson: O inventamos o erramos.
Isabel Delgado Abogada, cineasta. Investigadora de propiedad intelectual y pueblos indígenas Ver los artículos de Isabel Delgado
[1] Mae Wan Ho, Eva Novotny, Phillip Weber. Hacia una Convención del Conocimiento. Traducción Leonardo Manzo
[2] Catherine Walsh. Geopolíticas del conocimiento, interculturalidad y descolonialización. Boletín ICCI-ARY Rimay, Año 6, No. 60, Marzo del 2004
[3] Pedro de las Heras y Jesús M. Gonzalez Barahona. Y la información será libre ¿o no? Universidad Rey Juan Carlos. Compillación de ensayos sobre software libre
[4] Rafael Miranda Pérez. Investigador del Centro de Estudios sobre las revoluciones en México

El ALC, la propiedad intelectual y el acceso a los recursos genéticos

El ALC, la propiedad intelectual y el acceso a los recursos genéticos


Con la firma del Acuerdo sobre los derechos de propiedad intelectual (Adpic), Ecuador adquirió la obligación de reformar su legislación doméstica sobre propiedad intelectual; como resultado de este proceso, el Ecuador cuenta con uno de los estándares más fuertes de patentamiento de materia viva. En otras palabras, el Ecuador reconoce derechos monopólicos sobre la vida a través de las patentes de invención y a través de los derechos del obtentor de variedades vegetales.
por Lucía Gallardo.
Con la firma del Acuerdo sobre los derechos de propiedad intelectual (Adpic), Ecuador adquirió la obligación de reformar su legislación doméstica sobre propiedad intelectual; como resultado de este proceso, el Ecuador cuenta con uno de los estándares más fuertes de patentamiento de materia viva. En otras palabras, el Ecuador reconoce derechos monopólicos sobre la vida a través de las patentes de invención y a través de los derechos del obtentor de variedades vegetales (régimen muy similar al de las patentes, pero aplicado sobre semillas).

A pesar de lo anterior, Estados Unidos continúa utilizando una serie de presiones económicas y chantajes políticos para que los países latinoamericanos comiencen negociaciones de carácter bilateral para firmar acuerdos de libre comercio. Lo hicieron con Centroamérica y Chile ­con resultados poco alentadores- y, el 18 de mayo comenzaron las negociaciones oficiales con Perú, Colombia y Ecuador.

El ALC entre Estados Unidos y el Ecuador establece como condición previa a las negociación oficial, el cumplimiento por parte del Ecuador de ciertas condiciones en materia de patentes. Estas condiciones tienen como fin inmediato garantizar los derechos de los inversionistas estadounidenses en el Ecuador, representados en la industria petrolera, de telecomunicaciones, energética y farmacéutica especialmente. Aunque parezca inadmisible que las políticas regionales respondan a intereses monopólicos transnacionales, la realidad es que varios grupos de poder, como por ejemplo: Pharma (asociación privada que agrupa a las 10 transnacionales farmacéuticas más importantes del mundo y que ocupan el 50% del mercado) presionan de manera directa sobre la política comercial de los Estados Unidos.

Entre los asuntos que Estados Unidos exige que el Ecuador resuelva antes de iniciar las negociaciones bilaterales, se encuentran temas relativos a la propiedad intelectual; especialmente la protección de la información no divulgada: «en áreas como la protección de patentes y la protección de información no divulgada, tratar que los países andinos apliquen niveles de protección y prácticas más acordes con las leyes y prácticas de EE.UU., influyendo una flexibilidad adecuada».

Cómo todos sabemos, las normas relativas a la propiedad intelectual en los Estados Unidos no sólo que son flexibles, sino que son ridículas. No promueven la innovación como muchos suponen, sino la consolidación y el fortalecimiento de los monopolios corporativos. No están diseñadas para garantizar el acceso a la investigación, sino que promueven verdaderos negocios biotecnológicos de comercialización de la vida. No garantizan la función social de la propiedad, sino que establecen restricciones al ejercicio de los derechos a la salud y la alimentación.

La protección de la información no divulgada por un período de cinco años, tal como lo propone Estados Unidos, significa que aún después de vencerse una patente, es decir, después de 20 años, los productores de medicamentos genéricos, no podrán acceder a los estudios de prueba del medicamento por cinco años adicionales, lo que significa que los medicamentos genéricos sólo podrán existir después de 25 o más años.

Todo lo anterior sin contar con que actualmente, la vida media de las patentes se ha duplicado casi en un 50% por la comercialización de productos farmacéuticos, conocidos como «siempre nuevo». Estos productos consisten en el patentamiento de nuevos usos de productos patentados, cuya patente está a punto de expirar. Este nuevo uso, no implica nivel inventivo o sea no resuelve ningún problema técnico, a pesar de lo cual, se otorga una nueva patente, por 20 años más, sobre una presentación diferente del medicamento anterior. Ejemplos de este tipo de patentes existen decenas; para citar unos pocos están: Paxil XR (nueva presentación de Paxil, para la depresión) o Augmentine XG (nueva presentación de Augmentin, para infecciones respiratorias), ambos medicamentos comercializados por la transnacional GlaxoSmithKline. Junto a lo anterior, la Embajada de los Estados Unidos en Ecuador ha señalado públicamente la necesidad de que el Congreso Nacional apruebe el actual Proyecto de Ley de Biodiversidad, que se encuentra listo para segundo debate.

En términos generales, el proyecto de Ley de Biodiversidad crea las condiciones jurídicas para que la biodiversidad ecuatoriana entre en el comercio mundial a través de su valoración económica como bienes y servicios.

La aprobación de la Ley de Biodiversidad ha recibido un importante impulso y lobby de las grandes ONGs de conservación socias de Transnational Conservacy (TNC) y Usaid (4). Estas mismas ONGs estarían potencialmente interesadas en contar con un marco de acceso a recursos genéticos que responda a los intereses privados de varias empresas bioprospectoras. Sí, el Ministerio de Ambiente ha montando en los meses anteriores una serie de reuniones regionales (Cuenca, Tena, Esmeraldas), a través de las cuales, ha intentado validar la reglamentación a la Decisión Andina 391 relativa al Acceso a los Recursos Genéticos («La Decisión», en adelante).

«La Decisión», desde sus inicios, ha facilitado el acceso a los recursos genéticos, pretendiendo legitimar las actividades de biopiratería. Sin embargo, no podemos pasar por alto que «La Decisión» reconoce los derechos de los pueblos indígenas sobre sus conocimientos, innovaciones y prácticas, otorgándoles el derecho a decidir sobre el acceso o no a los mismos (art. 7 Decisión Andina 391). «La Decisión», por otra parte, reconoce los derechos de soberanía del Estado sobre los recursos que son inalienables, imprescriptibles e inembargables y establece una serie de limitaciones al acceso a los recursos genéticos (art. 45 de la Decisión Andina 391).

Actualmente, la intención del Ministerio del Ambiente es debilitar aún más, los ya flexibles mecanismos de acceso a los recursos genéticos y dejar en completa indefensión a los pueblos y comunidades locales frente a sus conocimientos, innovaciones y prácticas tradicionales. Mientras esto sucede, nuestros recursos genéticos fluirán con mínimas normas hacia los países del Norte, circularán libremente en Internet, se pondrán en venta en boutiques biotecnológicas o servirán para la manipulación de la materia viva, incluso para fines militares. No existe ninguna norma que impida lo anterior, no existe capacidad técnica del país para regular sobre este tema y lo más grave, no existe voluntad política para que se respeten los derechos de nuestro país sobre sus recursos genéticos.

Las transnacionales de la conservación están interesadas, junto a los gobiernos del Norte por la desregulación del acceso a los recursos genéticos, agenda que como hemos visto es eminentemente pro-estadounidense y dice más de los intereses económicos que identifican a estas ONGs con los gobiernos del Norte, que del ánimo de preservar para las futuras generaciones nuestros recursos y conocimientos. Para los países del Norte, el contar con normas flexibles de acceso a recursos genéticos o legislaciones suficientemente laxas, es fundamental para legitimar sus actividades de biopiratería.

Esto lo realizan a pesar de que los pueblos indígenas y comunidades campesinas han conservado y puesto a libre disponibilidad de la Humanidad sus conocimientos; sus innovaciones han contribuido decididamente con la salud y alimentación mundial, han permitido el libre uso e intercambio del conocimiento, han garantizado el acceso a los beneficios del saber. La contribución pasada, presente y futura de los pueblos indígenas y campesinos de todo el mundo es indiscutible para el futuro de todos los ciudadanos, a pesar de lo cual, el Norte y sus transnacionales biotecnológicas y de conservación, pretenden perpetuar la relación inequitativa entre acceso al conocimiento y privatización del mismo a través de las patentes.

Pero estas tendencias no son gratuitas, los Estados Unidos se apoya del poder político que en las últimas décadas han adquirido las transnacionales; toma forma a través de nuestros gobiernos incapaces de construir políticas alternativas; se sustenta en una sociedad civil pragmática y poco comprometida por el fortalecimiento de proceso locales diferentes y diferenciadores; de tal forma, que la imposición de un acuerdo comercial de carácter bilateral como el actual «Acuerdo de libre comercio» parece ser la carreta obligada de todos quienes han dejado de sentir como posible, lo impensable. Mientras esa sea nuestra actitud, la mercantilización de la vida y de toda forma de reproducción social, como la salud y la alimentación se debatirán en el círculo vicioso entre el capitalismo salvaje y las ganancias desmedidas de un puñado de transnacionales.

Lucía Gallardo
Periodista Ecuatoriana
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Propiedad intelectual es un derecho humano, no corporativo

8 de junio de 2005.

VENEZUELA Eduardo Samán



Propiedad intelectual es un derecho humano no corporativo

Eduardo Samán, Director del Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual (SAPI) explicó que el día de la Propiedad intelectual, que se celebra próximamente -el martes 26 de abril- tiene poco que ver con la lucha que se libra actualmente para llevar los derechos de autor a los creadores y creadoras y no a la multinacional. De hecho, explica que ése es el día de las transnacionales.

Por: María Isabel Cerón(*)

Eduardo Samán fue nombrado director del SAPI el 9 de abril de 2002, días antes del golpe de Estado en Venezuela. En medio de aquella tempestad se publicó en Gaceta Oficial el nombramiento, para finalmente superar la adversidad y trabajar por los derechos de los creadores y creadoras de Venezuela. Recuerda que aquel golpe fue dado por el cambio de la política petrolera y por las Leyes Habilitantes, entre las que se encontraba la Ley de Tierras y así Samán comienza a hilar su argumento sobre la importancia de una ley que proteja a los autores.
Comenta que la sociedad capitalista se basa en la propiedad privada y dentro de la propiedad privada está la propiedad inmobiliaria, que se trata de una lucha histórica por la tenencia de la tierra, por su relación directa con el poder. Sin embargo, señala que en la actualidad el valor de cambio que tienen los bienes y servicios no vienen dados por el valor material del que están hechos, sino por el conocimiento que está asociado a ellos.
"Un ejemplo sencillo es un celular", explica: "el valor del celular no está dado por la cantidad de cilicio, cobre o plástico que lo conforma; el valor está dado por la tecnología que está asociada a este objeto, por el conocimiento asociado al objeto material".
A partir de esto cambian los paradigmas y el conocimiento cobra un alto valor, y aparecen los bienes intangibles. Samán dice: "existen los bienes tangibles como la tierra; y están los bienes intangibles. La propiedad intelectual es la legislación que regula los bienes intangibles, ahí está la propiedad industrial y el derecho de autor".
El Director del SAPI da un sencillo ejemplo. Dice que cuando vemos que el logo de la Coca-Cola puede valer más que los bienes tangibles de la Coca-Cola, como sus edificios, sus camiones, sus botellas, se habla de bienes intangibles. También menciona a las empresas que existen en el ciberespacio: "Yahoo por ejemplo, se cotiza en la bolsa de valores a un precio mayor que una siderúrgica, como SIDOR. Seguramente Yahoo vale más que SIDOR y la Siderúrgica del Orinoco tiene más bienes materiales, tiene inmuebles, tiene materia", apunta.
Hay dos legislaciones sobre este tema en Venezuela, que son la Ley de Propiedad Industrial (1983) y la Ley sobre Derechos de Autor (1993); y ambas leyes están en discusión en la Asamblea. Eduardo Samán opina que es lógico que un anteproyecto sobre derechos de autor cause polémica, "es casi lo mismo que la Ley de Tierras, pero en el ámbito de lo intangible, es la propiedad sobre el conocimiento, sobre el conocimiento necesario para generar riquezas, conocimiento que da valor agregado", afirma.
Y recuerda que Estados Unidos como potencia tiene tres sectores que generan la mayor cantidad de divisas para el país, que son: el sector químico, farmacéutico y de biotecnología; el segundo factor es el del software; y el tercer sector es la industria del entretenimiento, el cine, la televisión, televisión por cable, industria fonográfica, videojuegos, etc. Esos tres factores están basados en la propiedad intelectual.
"Imaginemos lo importante que es para Estados Unidos promover tratados internacionales y legislación nacional a favor de esas corporaciones basadas en la propiedad intelectual; porque cada vez que se hacen reformas en los tratados internacionales, lo hacen en función de proteger a los titulares del derecho y en este caso los titulares, no son las personas naturales, los autores, los inventores, sino las corporaciones", señala el vocero del SAPI.

Anteproyecto para lo intangible
Sobre la reforma de la Ley de Derecho del Autor y la Autora, la intención primordial ha sido llevarla a discusión, "ni siquiera el Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual quiere que se apruebe el anteproyecto tal como está, queremos que se lleve a una discusión donde participen todos los sectores, no sólo los sectores convencionales, sino también los escritores que nunca tuvieron acceso a las editoriales, los intérpretes que nunca lograron contratos con los medios corporativos", señala Samán.
Dice que lo más importante del proyecto de Ley no se ha criticado, ni discutido aún, y es que esta Ley devolvería el derecho de autor a la persona natural, puesto que es un derecho humano consagrado en el artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Además de brindar a las personas la posibilidad -y el cumplimiento de sus derechos- de integrarse a la vida artística, cultural y a gozar de los avances científicos."Es un equilibrio entre el derecho social de los usuarios y el individual del autor. El derecho que tienen todas las personas, por ejemplo, de apreciar una obra de arte, o apreciar una canción, y a su vez el derecho que tiene el compositor y/o el intérprete de recibir una ganancia y una protección moral, de que sea nombrado, de que su obra no sea mutilada, cambiada", explica.
Las disqueras, las editoriales y las empresas cinematográficas poco a poco a través de los tratados internacionales sobre propiedad intelectual, han asumido derechos humanos, pues al tener derechos de autor, gozan de derechos humanos, que sólo deben ser para personas naturales.
Eduardo Samán dice: "La idea es retomar la esencia del derecho de autor, y es que éste vaya a la persona natural, a los compositores, los autores, los intérpretes, los artistas, ejecutantes. Y que las corporaciones salgan de la legislación, que ellos no gocen de un derecho humano como el derecho de autoría".
Y comenta que son incluidos los modelos; "aquellos que enseñan un producto deben ser considerados artistas, de acuerdo al proyecto de Ley; antes no, una modelo que hacía foto-pose no tenía crédito, el autor de la foto era el fotógrafo y la modelo como tal, no tenía derecho de autor, ni conexo. Esa imagen podía ser repetida muchas veces, pero ella recibía un solo pago por su trabajo, mientras que la cuña, la imagen podía ser reproducida".
Como otro oficio de creación con derecho de autoría, se incluye a los payasos también se integran y se nombran como artistas en la Ley, lo que provocó incomodidad en los detractores del proyecto, quienes se burlaron de los redactores del anteproyecto por haber incluido a los payasos dentro del mismo.
Otro de los cambios de los cambios importantes que plantea el anteproyecto es que la persona natural tenga el derecho de autor, y para que se pueda comercializar la obra preste el derecho, con un limite de tiempo establecido, de manera que el derecho no sea totalmente cedido, que no sea una cesión definitiva.
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Derechos post mortem
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Cuando un autor muere los derechos pasan a los herederos -familiares o empresas- por sesenta años más de acuerdo a la legislación actual; y luego de los sesenta años, la obra pasa al dominio público, es decir, cualquiera la puede reproducir. Muchos países extienden ese plazo post mortem, porque en buena parte de los casos los derechos no los tienen los familiares de los autores, porque son de interés comercial, sino que los tienen las corporaciones y ellos quieren prolongar el tiempo de posesión del derecho después de la muerte del autor. En Venezuela son sesenta años, pero en México acaban de aumentarlo a cien años y el anteproyecto venezolano propone que sean cincuenta.
En Estados Unidos se dio "El Efecto Mickey Mouse"; cada vez que se acercaba la fecha en que las obras de Walt Disney iban a entrar al dominio público, se cambiaba la legislación para aumentarla, comenta Eduardo Samán.
Pero ese plazo se establece en realidad porque el autor deja un patrimonio al morir, "para que lo usufructúen sus herederos, pero después de sesenta años, los hijos del autor, los nietos ya han usufructuado lo suficiente la obra del autor. Sesenta años están bien, pero eso hay que llevarlo a discusión, a ver si son cincuenta, o treinta. Mientras más se aumenten los años, más se limita el acceso de la gente a la cultura. Que sea la discusión colectiva la que fije ese tiempo" concluye Samán.
Al conocer la importancia social de esta ley, los intereses y las formas de poder que mueven las leyes que regulan los bienes intangibles, el conocimiento y el derecho de autor, se entiende la naturaleza de las críticas a un anteproyecto que personalice y humanice el derecho de autor.
Según Eduardo Samán, la Organización Mundial de Propiedad Intelectual atiende los intereses de las corporaciones multinacionales: "es una institución del est